Dante Spinetta lleva casi tres décadas con la música, desde la irrupción en la escena del irreverente dúo Illa Kuryaki and the Valderramas, junto a Emanuel Horvilleur, y acaba de editar su último trabajo solista, “Mesa Dulce”. El álbum fue galardonado con cuatro premios Gardel y ahora, en palabras de Dante, comenzó el momento de “celebrar el encuentro con la gente”.
Recién llegado de México, donde brindó los primeros shows de Mesa Dulce, Dante habló por La Octava Nota en AIRE, con Andrea Viñuela, Ailén Fortuna, Martín Cartellone y Nachi Hernández, y adelantó que el recital del próximo 4 de junio en Tribus "va a ser increíble, vamos con la misma banda que grabamos el disco y va a estar picante”.
“Siento que es la mejor banda que tuve en mi vida, estoy muy feliz, hoy estuvimos ensayando, flasheando y pensando todo lo que vamos a hacer en los shows y es momento de disfrutar, porque uno hace un disco y es un trabajo de mucha atención, de escuchar mil veces algo, y después cuando se convierte en parte de la gente hay una nueva sensación y el show en vivo es la celebración de ese encuentro con la gente y es una magia”, manifestó el artista.
En relación a Mesa Dulce, Dante sostuvo que “me siento muy representado por este álbum, llega en un momento muy particular, en un momento de dar lo mejor, con una energía muy positiva cuando estaba pasando un momento muy duro en mi vida personal elegí sonidos positivos, de darle para adelante. Siempre quise sonar como en este álbum. Son muchos años de hacer música, 30 años, y siempre quise sonar así.. estoy en un lugar en el que me siento muy cómodo y lo estoy disfrutando a pleno, los shows en vivo son los momentos que más disfruto”.
Dante también se refirió a su trabajo artístico y al desafío que implica llevar tantos años haciendo canciones: “siempre quise seguir aprendiendo, seguir mejorando y hacer upgrades de la vida, del sonido, de cómo encarar la cuestión, uno no deja nunca de aprender y creo que eso es algo que me mantiene vivo, relevante, seguir aprendiendo y llegar a nuevos pasajes sonoros”. A continuación, volvió a destacar la formación que lo acompaña en Mesa Dulce, y destacó que “con esta nueva formación la estamos pasando de una manera increíble, también lo humano… nunca la pasé mal, pero ahora estoy en un momento de mucha felicidad en lo musical, celebrando el camino elegido, porque podría haber elegido muchos otros caminos, musicales, tal vez algunos musicalmente más tentadores para cierta parte de la industria, pero me la jugué por hacer el disco que realmente me gustaba hacer, la música que más me calienta en el alma y eso se nota y la gente lo está sintiendo y esta pasando algo muy mágico con este álbum, estoy súper agradecido”.
El puente entre el origen de los IKV, a inicios de los 90’, con el escenario de la música urbana actual es inevitable. Dante expresó que “ser parte de la genética, del nacimiento de la música urbana en Latinoamérica es muy grosso, es un honor, y eso es algo que apostamos en un momento en que la palabra rap no era nada para un montón de gente, ‘no va a durar nada’, decían y nosotros veíamos que era una revolución, como el rock, algo que se estaba generando en las calles del mundo y que iba a pasar acá”, recordó el músico.
En este sentido, agregó que “nosotros, los kuryaki, tuvimos que salir del mote del rapero clásico, que no tocaba instrumentos, queríamos tener nuestro propio sonido, nos criamos escuchando rock argentino, y rock y funk, y rap, y entonces por qué no poder mezclar todas las culturas, todo lo que nos gustaba, y tener un sabor propio?”. En esas decisiones artísticas, tomadas cuando era un adolescente, se encontró el inicio del sendero que lo tiene hoy en este presente brillante: “Eso es de lo que no me arrepiento, de ese camino de libertad que tomé cuando era muy chico porque era una necesidad, de ser uno mismo, y hoy me sigo considerando parte de esa resistencia, de seguir empujando hacia adelante”, sostuvo Dante.
Luego, agregó que con los años cambió la percepción que en muchos generó el apellido Spinetta, con la consecuente subestimación del artista, cargando un peso que Dante jamás sintió: “nunca fue para mi un peso el apellido, a mí el apellido Spinetta me dio alas, la posibilidad de volar, de tener cerca a mi viejo y a todos los músicos que tuve cerca y aprender de todos esos maestros, entonces nunca lo podría ver como una connotación negativa”.
Dante agregó cuál es la clave de su trabajo: “Muchas veces uno duda, elige una canción que no era la mejor, pero todo es por algo… cuando haces las cosas con amor, aunque tomes malas decisiones es parte de ese crecimiento; lo importante en este mundo, que se está volviendo más artificial, es poner el alma en las cosas, sin intentar ser nadie más que uno mismo”.
Volviendo al origen de Mesa Dulce, atravesado por una situación personal muy particular, Dante relató que “cuando estaba grabando el álbum, mi mamá se empezó a enfermar, y paré de grabar, pasó un tiempo, y ahí pude empezar a trabajar en el álbum, ya tenía el nombre Mesa Dulce en mi cabeza, tenía grabadas las músicas, y le hice una canción a mi mamá, "Primer amor", que es para todas las madres, ese primer amor qué sentimos cuando estamos en la panza y que es único. Mi mamá y mi papá están siempre presentes con nosotros, con mis hermanos, con mis hijos”.
Por último, fue inevitable la referencia a la presencia de su padre en la serie El amor después del amor, que repasa el inicio de la carrera artística de Fito Páez, en la que Luis Alberto Spinetta tuvo un rol preponderante, granado un disco con el rosarino. Dante sostuvo que “la serie está muy buena, me gustó mucho, hicieron un gran trabajo, son personajes muy difíciles de actuar, personajes que la gente los conoce y que iban a estar bajo una gran lupa. Reivindica el trabajo de Fito que es un capo y se merece todo lo que le está pasando llenando estadios, ha hecho y sigue haciendo discos increíbles, me puso muy contento”.
En este viaje en el tiempo que propone la serie, el artista ganador de cuatro premios Gardel en la última edición con Mesa Dulce, relató que “me hizo acordar mucho a momentos de mi infancia, las charlas, Fito era como un tío para nosotros, llegaba y nos contaba historias de los viajes y nosotros estábamos re copados con él, que era como una generación intermedia entre mis viejos y nosotros”.
El destino de Dante parecía estar marcado desde antes de nacer: “Y la música es algo que ni siquiera elegí… sentir ese amor por la música, por el oficio, por el ritmo, desde chico estaba muy obsesionado con el ritmo. Mi viejo me fue educando sin que me diera cuenta, cómo escuchar, cómo interpretar, me hablaba de cosas que no entendía y con el tiempo entendí todo”.
Video ► La entrevista con Dante Spinetta en La Octava Nota
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