Jésica Cirio y Martín Insaurralde se encontraban viviendo junto con su hija Chloe en una increíble casa, ubicada en un exclusivo barrio privado de la provincia de Buenos Aires. La pareja residía en Fincas de San Vicente, un country que cuenta 625 hectáreas, las dimensiones propias para una vida de campo.
El barrio cerrado cuenta con todas las comodidades: laguna artificial de 5.5 hectáreas, 4 canchas de tenis de polvo de ladrillo, un campo de golf con 18 hoyos, gimnasio y demás áreas destinadas al deporte.
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La modelo siempre se mantiene muy activa en sus redes sociales y a menudo, mostraba los rincones del hogar que compartía con su exmarido. En reiteradas ocasiones, la influencer se grabó mostrando sus rutinas de ejercicio en el comedor de su casa.
La gran mansión en donde vivía la pareja reinaba el blanco en las paredes y en los pisos de mármol, como también en las grandes aberturas que ofrecían una gran vista al jardín. Esto se combina a la perfección con el sofisticado mobiliario de madera.
Mientras tanto, su cocina cuenta con tonalidades claras: el mobiliario y sus encimeras son de color blanco, mientras que los electrodomésticos de última gama son plateados.
La habitación de su hija Chloe era un espacio ideal para todo niño, deje volar su imaginación y se teletransporte a un mundo de fantasía. Las paredes estaban pintadas de color marrón claro.
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En el exterior, la propiedad contaba con una enorme piscina, rodeada de verde, en especial de palmeras. Este espacio era ideal para que sus perros puedan correr por todo el espacio.
Algo que no podía faltar en la propiedad de Jesica es un gimnasio, ya que a la modelo le gusta mantenerse en forma. En este espacio contaba con una gran cantidad de máquinas y elementos para ejercitarse.
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