Hace años que Amalia Granata arrancó de su corazón a Christian el Ogro Fabbiani, el futbolista que le robó el corazón y con el que tuvo una hija, a la que llamaron Uma. Ella abandonó todo en la Argentina para acompañarlo en Rumania pero al poco tiempo descubrió infidelidades y no dudó en pegar la vuelta.
Ahora, después de una década, la diputada recordó su romance con el deportista y contó un episodio que la marcó y que todavía tiene en su memoria como si hubiese pasado ayer.
"Nosotros íbamos a cenar a un restaurante que los futbolistas tenían gratis. Un día me puse un pantalón blanco. ¿Para qué? No te puedo explicar. Me dijo que yo era una 'put..., que iba con el pantalón blanco porque quería que todos los compañeros me miren el culo'. Fue tanto, tanto, tanto, que fui y me lo saqué. Tuve que ir con un jogging", se la escuchó decir.
Luego agregó: "Otro día fuimos a un cumpleaños, era una fiesta, y yo me maquillé. ¿Para qué? Me tuve que sacar el maquillaje. Fueron un montón de cosas".
Amalia sostuvo que con Fabbiani eran completamente distintos, pero que se engancharon porque "los polos opuestos se atraen". "Esa atracción hay que sostenerla en la convivencia, en la diaria, y éramos tan diferentes y ellos (los futbolistas) son tan machistas, tan especiales, que a mí me costo mucho. Yo siempre fui muy libre y vivir sometida, porque así vivía, me costó horrores. Por eso decidí volver. Digo volver porque estaba en Rumania”, concluyó.
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