El 9 de agosto, a través de un video que compartió en sus redes sociales, Alejandro Fantino contó que se había contagiado de coronavirus. “Me gustaría contarles cosas más agradables pero les quiero comunicar que el sábado, alrededor de la una y media, dos de la madrugada, me empezó a doler atrás en el cuello y me empezó a picar la garganta. El médico me recomendó que me hisopara", comentó en aquel entonces.
Ahora, a tres meses de haber recibido el alta, sufre las consecuencias de la enfermedad que mantiene en vilo al mundo y está en alerta. “La verdad que no me hice estudios cuando terminé. No me hice estudios cardíacos ni nada. Volví a hacer deporte al mes y medio, de a poquito. A caminar, trotar. Y después empecé a jugar al tenis”, comenzó explicando antes de referirse a su estado de salud.
Luego indicó que, en medio de un partido de tenis, empezó a notar ciertas dificultades respiratorias: “La sensación de ahogo que tenés aeróbicamente cuando metés dos piques... Me pasó hoy, no lo había sentido nunca”.
El periodista señaló que estaba jugando con un amigo y pidió parar para poder recuperarse: “Me tuve que arrodillar en la cancha. No me había pasado nunca en mi vida y eso que juego al tenis desde que tengo seis años. Tuve que dejar la raqueta, me arrodillé y estuve un rato así porque no me entraba el aire. Me ardía el pecho y no me entraba el aire”.
El doctor Carlos Kambourian, que se encontraba de invitado en el ciclo que conduce en las tardes de América, remarcó que lo que le ocurrió es algo que reportan muchos pacientes. “Te cuesta más hacer lo que antes hacías con normalidad. Esta es una enfermedad relativamente larga”, remarcó el especialista. “Yo me di cuenta de que no fue una gripe normal”, concluyó Fantino.
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