Camila Bordonaba era una nena cuando empezó a trabajar en Chiquititas, donde inicialmente interpretó a Pato. Los años pasaron y en 1999, cuando Cris Morena decidió darle un vuelco a la historia, pasó a llamarse igual que su verdadero nombre, aunque luego se convertiría Marizza en Rebelde Way.
Dueña de un futuro prometedor, la joven actriz eligió darle un giro rotundo a su vida para refugiarse en la naturaleza, aunque no se olvida de sus raíces y la pasión que la acompañó durante más de una década.
Actualmente vive en la Patagonia, donde forma parte del espacio cultura Arcoyrá. También realiza algunas tareas como colaboradora del teatro Mandril. Quienes la conocen aseguran que no tiene intenciones de volver al medio, a pesar de que recibió varias propuestas con sueldos tentadores.
Felipe Colombo, que también fue parte del éxito de Rebelde Way, señaló en una entrevista en La Once Diez, que sigue en contacto con su compañera de elenco. "Hablamos cada tanto y la veo cuando viajo al sur, que es donde vive. Ella siempre ha sido muy particular y ha tenido una energía especial. Tiene un pensamiento lateral y una gran fortaleza para llevar a cabo lo que se le ocurre desde la ética y el amor. Yo la admiro mucho", contó.
Además, Camila es la madrina de su hija Aurora, lo que significa que el vínculo tan especial que tuvieron en la ficción se trasladó a la vida real, aunque como buenos amigos.
En las últimas horas, su principal cuenta de fans publicó fotos actuales de la joven, que ya cumplió 36 años, y nadie puede creer que siga conservando ese rostro angelical -aunque con espíritu guerrero- que la lanzó a la fama.
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