En A Media Tarde conversamos con Rubén Martínez, fiscal regional de la Cuarta Circunscripción, con asiento en Reconquista, para conocer cómo trabaja el Ministerio Público de la Acusación frente a este tipo de causas.
“Cada lugar de la provincia tiene sus particularidades en materia delictiva. Nosotros, por ejemplo, tenemos muy pocos homicidios, pero uno de los delitos más recurrentes y que más nos preocupa es el abuso sexual, especialmente el abuso sexual intrafamiliar y el abuso sexual infantil“, explicó el letrado.
“Hemos dedicado una parte muy especial de nuestro nuestros esfuerzos porque es un tema preocupante. Trabajamos junto a otras instituciones, como la Comisaría de la Mujer, la Subsecretaría de la Niñez y el Centro de Atención Judicial (CAJ) que nos ayuda a la contención de la víctima y a representarla en el juicio”, sostuvo y agregó: “Así logramos las acusaciones y las condenas correspondientes”.
Sobre la noticia que ocupó los titulares en los último días, Martínez expresó que “esta semana ha sido muy especial, porque hemos tenido cuatro condenas por delitos de abuso sexual infantil en una semana, pero estamos teniendo casi todas las semanas un juicio de este tipo“.
Además, recordó que recientemente “también se elevó a juicio oral y público la causa contra el sacerdote Néstor Monzón, por abuso sexual contra dos menores de edad, de tres y cuatro años”.
“No creo que estas situaciones no hayan existido antes. Me parece que en el pasado, cuando no existía el Ministerio Público de la Acusación, había mucha resistencia a denunciar. Ahora la gente ve y siente que hay alguien que se ocupa, y por eso se anima a contar lo que pasa“, argumentó.
El entrevistado hizo hincapié en la “cuestión cultural” que rodea a la mayoría de los casos: “Se naturaliza una situación anómala. Es muy común en las barriadas chicas de 12 o 13 años embarazadas, viviendo en concubinato. La normalización de la costumbre hace que haya una especie de aceptación de las situaciones, y eso va contra la ley y contra el normal desarrollo de una persona“, reflexionó.
El fiscal regional valoró además el trabajo de los equipos piscopedagógicos de las escuelas, porque “en muchos casos, es ahí donde los niños y niñas se animan a contar lo que sufren”.
La Cuarta Circunscripción comprende tres fiscalías, distribuidas en Vera, Reconquista y Las Toscas, en las que trabaja 9 fiscales: “Tratamos de unificar criterios, para que todas trabajen con un principio de actuación único y se proceda de la misma manera en todos los lugares. Es algo difícil porque las realidades son distintas y la casuística es diferente en cada zona”, sostuvo Martínez.
Al respecto, ejemplificó que “Reconquista y Avellaneda conforman juntas un polo urbano de alrededor de 130 mil habitantes, que tiene problemáticas específicas de ese tamaño de población. En cambio, en las ciudades más chicas hay otro tipo de problemas, un poco más fáciles de manejar”.
“Trabajamos para que la gente siga confiando en el MPA, para que siga denunciando. Actualmente, la gente se involucra, llama por teléfono, sigue la causa, si te cruza en la calle te pregunta por novedades. Esto, en el sistema anterior no sucedía, era casi imposible”, añadió.
En cuanto a los recursos con los que cuenta el Ministerio Público de la Acusación para asistir a las víctimas, el letrado manifestó: “Estamos mejor que hace tres años cuando empezamos, pero todavía no estamos lo suficientemente dotados de los recursos que necesitamos para poder ocuparnos de todas las situaciones“.
“Una de nuestras funciones es la contención de la víctima. Una menor que ha sido abusada necesita contención desde el primer momento y también un tratamiento para superar el problema porque si no lo va a arrastrar durante toda su vida. y además, lo necesitamos como elemento de investigación, como ser la Cámara Gesell”, detalló.
Sobre este dispositivo, que genera un medio de prueba fundamental para la causa, Martínez explicó que “acá no había mucha experiencia en Cámara Gesell, y no hay muchos profesionales que estén capacitados para el dispositivo y para poder acompañar a las víctimas. Con mucha suerte, ante una denuncia, podemos hacer una Cámara Gesell en dos meses”, indicó.
“En ese tiempo, tenemos que tener un psicólogo que establezca rapport, es decir, un sentido de confianza con la menor, para que esté en condiciones de ir a la Cámara Gesell y contar lo que ha pasado, para poder tener su testimonio. Muchas veces a esta función no la podemos cubrir porque no contamos con los recursos humanos necesarios, a pesar de que recurrimos a otras instituciones”, relató el funcionario judicial y agregó: “Es algo en lo que seguimos trabajando, porque hay que mejorar”.




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