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Elecciones 2019 |

Ganó Alberto y ahora tendrá que mostrar las cartas: cuál es el plan para estabilizar la economía

En la campaña estuvo más enfocado en criticar a un gobierno en crisis que en explicar las medidas concretas, más allá de los eslóganes, para frenar la inflación, atajar el dólar y recuperar el entramado productivo.

Alberto Fernández ganó en primera vuelta. La brecha parecía decisiva y con las matemáticas no hay vueltas. El esfuerzo del presidente Mauricio Macri por cambiar el clima de opinión, con marchas masivas en las principales ciudades que le permitieron acortar a ocho puntos porcentuales una brecha que fue de 17 puntos en las Paso, chocó contra el bolsillo de los argentinos. Casi todos ganan menos que hace cuatro años.

Ahora, lo importante es qué va a hacer Alberto. La campaña, y sobre todo después de las Paso, la jugó mostrando la menor cantidad de cartas posibles. Se enfocó en criticar a Macri, al que encima se le concentraron todas sus pesadillas juntas en los críticos meses de la campaña: aceleración de la inflación -un tema, que según, el presidente era sencillo resolver-, devaluación y escalada del dólar, sequía de inversiones externas -había dicho que iban a llover- y el aumento de la pobreza (el 35% de los argentinos, más de 16 millones de personas, no llegan a la canasta básica, según el Indec). Cuando asumió en diciembre de 2015, Macri había pedido que lo juzguen por su gestión para bajar los índices de pobreza.

Con las críticas y el duro golpe al bolsillo, a Fernández le sobró para ser el nuevo presidente de los argentinos y navegó la campaña con un nueva versión del camuflaje verbal político: cuando le pedían una definición concreta, por ejemplo sobre el cepo, la respuesta solía terminar en una crítica al gobierno de Macri.

Seguramente, el discurso de la herencia recibida volverá a formar parte de los primeros meses de la gestión Fernández (lo dijo Axel Kicillof cuando advirtió que reciben un país arrasado), pero también es cierto que llegó el momento de mostrar las cartas en serio. Y la mano viene complicada porque el nuevo gobierno no tiene el ancho de espadas -la soja a 600 dólares- y recibe una economía en crisis y muy volátil que de “milagro” -para algunos por el “blindaje mediático” para otros por la expectativa de un nuevo gobierno- no terminó en un estallido político y social.

De lo que dijo Fernández en la campaña, apenas se puede intentar esbozar que cartas va a jugar. Del cepo planteó una y otra vez que es como ponerle una traba o una piedra a una puerta giratoria. Los dólares no salen, pero tampoco entran. Con el diario La Nación -a mediados de agosto y después de las Paso-, fue bastante sincero cuando reconoció: “Tenemos que ver cómo lo vamos a resolver”.

Es un tema clave y hay muchos economista y analista que anticipan que el cepo se va a profundizar, el menos hasta que afloje la volatilidad y el refugio en el dólar. Se le adelantó el gobierno esta madrugada, cuando anunció un límite para comprar dólares de U$S 200 por mes.

De las retenciones, Fernández sobre todo habló en una reunión con los referentes de la Bolsa de Comercio de Rosario, antes de las Paso. Muy cerca de las terminales portuarias desde las que se exporta el 80% de la cosecha argentina, dijo no estar de acuerdo con los retenciones y las calificó como “un castigo a la generación de valor del sector primario”. Pero reconoció que no se pueden eliminar en el corto plazo y en coincidencia con el Macri del 2015 habló de un esquema de reducción gradual.

Lo más probable es que las retenciones sigan y se especula que podrían volver a un porcentaje fijo, aunque con un diferencial que premie el agregado de valor; es decir, el procesamiento de la soja para obtener harina, aceite, biodiésel y etanol (se produce con el maíz y la caña de azúcar), entre otros productos. Este es el principal negocio de exportación de la Argentina.

Más allá de estos dos temas puntuales, la partida decisiva se juega en cómo estabilizar la economía, sanar la estructura productiva y volver a crecer, que es la verdadera salida al laberinto.

Se viene diciendo que la estrategia de “Alberto” va a ser apostar a un pacto social, un acuerdo entre el gobierno, los empresarios y los sindicatos para lograr una tregua en la escalada de los precios. También se anticipa que necesitará emitir más para atajar el déficit fiscal y bajar las tasas de interés para que las pymes vuelvan a contar con crédito.

El principal desafío de Alberto es recuperar la confianza en el rumbo, es la única forma de que los argentinos dejen de hacer colas en las casas de cambio y se desesperen por sacar los dólares de los bancos. Este mismo lunes se verá cómo arranca esta nueva historia.

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