Hace ya muchas décadas que las mujeres salieron de la esfera privada de sus hogares para incorporarse al mercado laboral en el ámbito de lo público. Sin embargo, no aumentó en la misma proporción la participación de los varones en la corresponsabilidad de las tareas de cuidado y labores domésticas.
Leer más ► Las mujeres trabajan más que los hombres, según estudio de la UCA
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 59 países del mundo las mujeres usan el 19 por ciento de su tiempo, todos los días, en las llamadas tareas domésticas no remuneradas. ¿Los varones? Solo el 8 por ciento de su tiempo. En Argentina, la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo del Indec en 2013 mostró que la participación total de los hombres en el trabajo doméstico no remunerado es del 24 % y la de las mujeres ascendía al 76 %.
Gracias a la lucha feminista el gobierno nacional promulgó la ley que incluye en el Sistema Estadístico Nacional a la Encuesta del Uso del Tiempo para "recolectar y cuantificar con perspectiva de género e información sobre la participación y el tiempo destinado por las personas humanas a sus diferentes actividades diarias, desagregado por género y edad".
Leer más ► Históricas: el día que Argentina vio su primer Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad
La norma, que fue sancionada por el Congreso el 20 de noviembre, fue publicada el viernes en el Boletín Oficial y señaló que se considera "trabajo doméstico y de cuidado no remunerado" al cuidado a otras personas del hogar sin percibir remuneración alguna por su labor así como tareas de ocio, recreación, servicios de salud y actividades de formación académica.
Hacia una economía de los cuidados
El pasado 10 de diciembre se escuchó por primera vez en un discurso de asunción presidencial la problemática de la política de los cuidados. “Buscaremos reducir, a través de diversos instrumentos, las desigualdades de género, económicas, políticas y culturales. Pondremos especial énfasis en todas las cuestiones vinculadas al cuidado, fuente de muchas desigualdades, ya que la mayor parte del trabajo doméstico recae sobre las mujeres en Argentina al igual que otros países”, dijo Alberto Fernández.
Leer más ► "Volvimos y vamos a ser mujeres", la agenda de género de Alberto Fernández
Sus palabras no fueron casualidad sino un reflejo de décadas de lucha. Se trata de una de las mayores fuentes de desigualdad entre varones y mujeres. Por eso ahora el Indec medirá cada dos años las horas dedicadas a estas tareas. Este tipo de estadísticas ayudan a pensar cómo plantear políticas públicas y a entender el peso que tienen las tareas de reproducción social en el sistema económico.
Ya que este tipo de trabajos no forman parte de indicadores económicos como el gasto público o el PBI, este logro significa que podrá conocerse la magnitud que tienen en comparación con el trabajo que sí se remunera.
Se trata de una economía sumergida que pareciera nunca formar parte de la economía formal al no ser rentable para los Estados. Gracias a estas tareas realizadas mayoritariamente por las mujeres es que se ha sostenido históricamente la reproducción social de la fuerza del trabajo. Esto afecta directamente la manera en que ellas se incorporan al mercado laboral formal (la necesidad de buscar trabajos de menor carga, flexibilidad laboral, entre otras).
La falta de reconocimiento social de estos roles -en especial desde el Estado- lleva a clasificar a las mujeres dedicadas a las tareas de cuidado de la familia como inactivas. Si se toman las tareas domésticas en general, los varones dedican un promedio de 2 horas diarias a ese trabajo, mientras las mujeres dedican 5,7 (casi el triple).
Las mujeres que trabajan fuera del hogar se enfrentan a dobles o triples jornadas de trabajo: muchas deben flexibilizar sus situaciones en el mercado laboral de acuerdo a las necesidades de cuidado de las personas dependientes.
Leer más ► La brecha laboral de género en la Argentina: ellos ganan un 25% más
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina el 29% de las niñas y adolescentes entre 5 y 14 años realiza tareas domésticas en su hogar (un 15% por encima de los varones). Y esa brecha asciende al 20% en la franja de 15 a 17 años. Solo en Latinoamérica, más de 18 millones de personas son trabajadoras domésticas, de las cuales el 93% son mujeres -y el 77% de ellas lo hace en la informalidad.
Te puede interesar





