En las últimas elecciones legislativas españolas, Vox arañó apenas el 0,2% de los votos del electorado. A día de hoy, sin embargo, le disputa los votos de la derecha más dura al conservador Partido Popular, y algunos se permiten hacer cálculos augurando hasta su entrada en el gobierno, que podría producirse si tanto Vox como PP logran sumar los votos suficientes para gobernar contra los también derechistas Ciudadanos.

Las señales de alarma sonaron en octubre de 2018 cuando el líder de Vox, Santiago Abascal, llenó de simpatizantes una plaza de toros cubierta en un barrio del sur de Madrid.
Político desde hace años y disidente del PP, Abascal renunció expresamente a la militancia en 2013 tras los grandes escándalos de corrupción de la organización y por considerar que los populares no tenían una actitud lo suficientemente firme hacia la banda terrorista ETA y los independentistas catalanes.
Multitudinario mitin de la #EspañaViva en la Plaza de Toros de Las Rozas. Una multitud dentro y una multitud fuera, mientras la traición, la decepción, el marketing y el odio, los 4 jinetes del apocalipsis nacional, hacían un debate que en realidad era un consenso. #VOX pic.twitter.com/p4IOqreEmJ
— Santiago Abascal (@Santi_ABASCAL) 24 de abril de 2019
En diciembre de 2018, Vox consiguió un lugar en el parlamento de Andalucía tras los comicios de esa comunidad autónoma, la más extensa del país. Su entrada supuso un revés especialmente para los socialistas del PSOE, que perdieron el control del gobierno andaluz tras más de 40 años en el poder sin interrupción.
Muchos expertos ligan el renacer del discurso de ultraderecha en España al debate territorial. Es decir: la independencia de Cataluña, un tema que polariza el discurso y exalta nacionalismos, está haciendo que crezcan de nuevo opciones muy hiperventiladas en la defensa de la unidad de España.
Esta es una cuestión en la que la izquierda tiene mucho más que perder que la derecha. ¿A qué se debe? La derecha española, históricamente, ha dependido muy poco de Cataluña para gobernar. Es decir, las opciones de éste lado del espectro político, como Vox, el PP e incluso Ciudadanos, pueden permitirse el lujo de dar por perdida a la comunidad negando el diálogo con sus líderes y anulando la opción política secesionista, algo que no pueden hacer ni el PSOE ni Podemos.
Si finalmente la receta de Vox triunfa en las urnas es algo que España comprobará el domingo.







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