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Prohibir el celular en las aulas equivaldría a cinco días extra de clases al año

Un estudio de la London School of Economics concluyó que sacar los celulares del aula mejora el rendimiento como si los alumnos tuvieran cinco días extra de clases.

El resultado fue contundente: las notas de los exámenes mejoraron un 6,4 % de una desviación estándar tras la implementación de la prohibición. En otras palabras, los autores estimaron que el efecto era comparable a sumar una hora más de clase por semana o extender el ciclo lectivo en cinco días adicionales al año.

El 24 de septiembre, durante una entrevista con el ministro de educación de Santa Fe, José Goity, en el programa Creo (conducido por José Curiotto en AIRE) se confirmó que en lo que queda de 2025, la provincia avanzará en nuevos protocolos y en la aprobación de una ley que se adapte a los avances de la tecnología, de tal manera que desde 2026 quede prohibido el libre uso de teléfonos celulares en escuelas primarias, secundarias y también en institutos terciarios.

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Según los estudios las notas de los exámenes en escuelas mejoraron un 6,4 % de una desviación estándar.

Según los estudios las notas de los exámenes en escuelas mejoraron un 6,4 % de una desviación estándar.

Si bien existe una ley que desde 2006 prohíbe el uso de celulares en los colegios, la norma nunca se reglamentó, nunca se aplicó y los avances tecnológicos obligan a pensar en un nuevo enfoque a este tema. "Es verdad que el celular hoy es un elemento de la vida cotidiana, pero en el contexto escolar tiene otras características y hay que asumir que existe una tensión muy fuerte en el uso indiscriminado", expresaba Goity.

¿Quiénes son los que más se benefician con estas medidas?

Uno de los hallazgos más importantes del estudio fue que los beneficios no eran iguales para todos los estudiantes.

  • Los alumnos con menor rendimiento previo fueron los más beneficiados: lograron avances significativos en sus resultados.
  • En contraste, para los estudiantes con calificaciones altas, el impacto fue mucho más reducido, lo que sugiere que la prohibición ayuda sobre todo a quienes más sufren la distracción digital.

Según los autores, el mecanismo es simple: menos interrupciones, más concentración. En escuelas donde los celulares quedaban guardados, los alumnos pasaban más tiempo enfocados en la explicación del docente y menos pendientes de mensajes o redes sociales.

Ese aumento en la atención colectiva dentro del aula terminó reflejándose en los resultados académicos. El efecto, traducido a “días de clase”, ayudó a dimensionar el impacto pedagógico de algo tan simple como regular un dispositivo que acompaña a los estudiantes a toda hora.

El estudio de la London School of Economics dejó un mensaje claro: prohibir celulares en el aula no es solo un gesto disciplinario, puede tener un impacto pedagógico real. Al nivelar el campo de juego para los estudiantes más vulnerables a la distracción, se logra un beneficio equivalente a ampliar el calendario escolar en cinco días.

Aunque en nuestra región aún faltan investigaciones de este tipo, la experiencia europea muestra que restringir el uso del celular puede ser una herramienta valiosa para reducir desigualdades y mejorar el aprendizaje.

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Las imágenes de esta nota han sido realizadas con asistencia artificial de ChatGPT5.