Lo que debería ser algo cotidiano como que el ciclo lectivo comience en tiempo y forma, en Santa Fe se transformó en una rareza. Desde hace una década, en la provincia las clases comienzan después de la fecha estipulada en el calendario por el Ministerio de Educación. Cuando se analiza el recorrido, a veces las razones son provinciales, como la demora en la fecha de convocatoria, la insuficiencia de la propuesta salarial y también el escenario nacional que se traslada al interior del país, como en el 2017 que incluyó paro nacional y una marcha federal de docentes por la educación en reclamo contra las políticas del expresidente Mauricio Macri.
Mientras los docentes públicos y privados votan en asambleas si aceptan o rechazan la propuesta de incremento salarial del 41.7% que elevó el Gobierno, entre las familias vuelve a surgir el mismo interrogante: ¿Cuándo arrancan las clases? La pregunta se repite cada año a partir de los hechos que indican que en los últimos diez años las clases comenzaron después de lo estipulado por el ministerio de Educación. Para encontrar un antecedente distinto hay que remontarse al 2011, cuando gobernaba el socialista Hermes Binner y no hubo conflicto entre las partes. Repasemos.
En el 2012, el inicio de clases estaba previsto para el 29 de febrero, pero comenzaron días después porque los docentes rechazaron la oferta salarial que realizó el gobierno de Antonio Bonfatti. El socialista dio continuidad al Frente Progresista, pero en su primera negociación paritaria no logró seducir a los maestros y el comienzo se postergó. El dato, raro, visto a la distancia, y que refleja el sostenido problema inflacionario de Argentina es que el salario inicial de la época para los docentes pasaría a ser de $ 4025.
Ese mismo 2012 hubo otro elemento que "embarró" el comienzo de clases. El 1 de marzo, en el marco de la Apertura de Sesiones Ordinarias en el Congreso, la expresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se refirió al trabajo de los docentes, remarcó la estabilidad laboral que tenían a diferencia del sector privado y señaló que "tienen 4 horas frente a la jornada laboral obligatoria de 8 horas y 3 meses de vacaciones frente a trabajadores que tienen mucho más reducidas”. La frase, inesperada, no fue bien recibida.
Al año siguiente, las clases debían comenzar el 25 de febrero pero tampoco ocurrió. El ofrecimiento salarial del 24% desdoblado fue rechazado por unanimidad por los docentes que decidieron realizaron dos jornadas de paro de 48 horas. Semanas después, a mediado de marzo, las partes acordaron un incremento que llegó al 27%.
En el 2014 todo marchaba bien entre el gobierno provincial y los docentes, que habían acordado un 30% de recomposición salarial, sin embargo, otra vez, las clases tampoco comenzaron en tiempo y forma. El escenario de conflicto nacional se mezcló en Santa Fe y los gremios de Amsafe y Sadop decidieron adherir al paro nacional que determinó Ctera ante la falta de acuerdo en la paritaria nacional que incluyó huelgas de hasta 72 horas.
Ese año el inicio estaba previsto para el 5 de marzo y se volvió a postergar. “Estamos tristes porque no pudieron comenzar las clases en la provincia de Santa Fe, a pesar de que hemos cumplido en darles a los docentes un sueldo que no pierde el poder adquisitivo a raíz de la inflación”, señaló el gobernador Antonio Bonfatti al inaugurar el edificio de la escuela secundaria Sara Faisal.
El 2015 no sería distinto a los anteriores para la administración Bonfatti. Comienzo de un año electoral para definir autoridades nacionales y provinciales, de demandas y de conflictos que volvieron hacerse presente en el comienzo del ciclo lectivo que estaba para el 2 de marzo, pero que otra vez se postergó. Docentes públicos y privados fueron protagonistas de varias jornadas de paros y movilizaciones masivas frente a la cartera de Educación en rechazo de la propuesta salarial. Mientras Bonfatti decía que "Santa Fe tiene la mejor oferta del país" y pedía que los docentes "recapaciten", los maestros destacaban la unidad de los trabajadores para llevar adelante el reclamo.
En 2016, con Mauricio Macri como presidente y Miguel Lifschitz gobernador y ante su primera negociación paritaria, el inicio de clases estaba previsto en Santa Fe para el último día de febrero, pero pasaron cosas. Docentes de Amsafe y Sadop se volvieron a unir en el reclamo, rechazaron el incremento del 30% en dos etapas y reclamaron contra el techo de 25% que había establecido el gobierno nacional. "Altísimo acatamiento, el más importante de los últimos años", dijo a los medios de comunicación la secretaria general de Amsafé, Sonia Alesso. Las marchas reunieron a más de 6000 manifestantes entre Rosario y Santa Fe. Días después los docentes aceptaron una oferta que llegó, dependiendo los cargos, hasta el 35%.
El Gobierno Nacional de Mauricio Macri no convocaba a paritarias y el 2017 fue uno de los años más conflictivos de los últimos años. Las protestas de los docentes incluyeron tres semanas con jornadas de paro nacional, concentraciones masivas en Buenos Aires y la Marcha Federal de Educación, que recorrió las ciudades más importantes del país. El 20 de abril las partes llegaron a un acuerdo y los docentes aceptaron una suba salarial del 25 por ciento -a cobrar un 17% en febrero y un 8% en julio-, más el pago de una suma de 250 pesos por material didáctico durante todos los meses, para complementar lo percibido por Fondo Nacional de Incentivo Docente.
En el 2018, el inicio de clases estaba previsto para el 5 de marzo, pero también se postergó. El gobernador Lifschitz ofreció un incremento salarial de 16%, apenas un punto por encima del "techo" que pretendía instalar el Gobierno nacional. Ese año la inflación en Argentina llegó al 34%. Otra vez: paros, movilizaciones y un acuerdo que incluyó aumento del 18% con cláusula gatillo y sumas no remunerativas.
El 2019 sería, una vez más, año electoral. En Santa Fe, luego de intentarlo, sin posibilidad de reelección para Miguel Lifschitz y con la carga de doce años de gestión del Frente Progresista. A nivel nacional, el escenario económico era muy delicado y con Macri buscando reelección presidencial.
El año en la provincia comenzó con 48 horas de paro que determinaron los docentes para los días 6 y 7 de marzo que se sumaron a la adhesión al Día Internacional de la Mujer el 8. Los gremios reclamaron una cláusula gatillo “sin condicionamientos”. Las clases comenzaron recién el 11 de marzo y la solución llegó a mediados de abril cuando aceptaron un incremento del 17%, con sumas fijas y cláusula gatillo. Miguel Lifschitz, como su antecesor, también dejó el Gobierno sin poder iniciar con normalidad el ciclo escolar.
A fines del 2019, luego de doce años de gestión del Frente Progresista, el peronismo volvió al Gobierno de la mano de Omar Perotti. Luego de una transición complicada con el gobierno de Miguel Lifschtiz y sin presupuesto propio, a comienzos del 2020 enfrentó la paritaria y desde marzo la pandemia por coronavirus. Un escenario difícil que se complicó con una propuesta salarial que en primera instancia fue rechazada y sumada a la pandemia postergó durante buena parte del año la presencialidad en las escuelas.
El 2021, ya sin cláusula gatillo, pero con esquema de revisión de acuerdo al avance inflacionario, los trabajadores de la educación en Santa Fe tuvieron una recomposición salarial del orden 51%, poco más de un punto por encima de la inflación anual. La primera parte del acuerdo incluyó una suba del 35% en tres etapas, que fue aceptado por los privados, pero rechazado por Amsafe que realizó paro por 48 horas.
Por estas horas, los docentes públicos y privados definen en asambleas si aceptan o rechazan la propuesta que elevó el gobierno de Perotti que incluye una recomposición del 41,7% y cláusula de revisión en la segunda parte del año. En primera instancia los representantes gremiales de Amsafe y Sadop se mostraron disconformes con el porcentaje y reclamaron que la discusión comenzó tarde. Entonces, ¿comienzan las clases el 2 de marzo?
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