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Advierten que el avance continuo demandará una amplia reforma del sistema educativo en Santa Fe

La implementación del avance continuo en las escuelas secundarias de Santa Fe genera dudas e interrogantes. La nueva política educativa se aplicará a partir del 2023 y tiene como meta eliminar la repitencia, aplicando un modelo similar al universitario. Especialistas y dirigentes de los gremios docentes advierten que la decisión se tomó de forma unilateral e inconsulta.

El anuncio de la implementación del avance continuo en el nivel secundario, para dejar atrás definitivamente la figura de la repitencia en las escuelas santafesinas, abrió un sinfín de interrogantes tanto en el ámbito gremial como educativo. A pesar de las explicaciones que brindó la ministra de Educación de Santa Fe Adriana Cantero sobre la implementación del “avance continuo”, restan afinar los detalles que rodearán el modelo de cursado y que, aseguran, tendrá características similares al de las universidades. “La discusión no es la repitencia sí o no porque en el mundo entero se demostró que no es una buena estrategia”, había señalado Cantero en un entrevista en el programa Ahora Vengo.

“La repitencia no mejora los aprendizajes, todo lo contrario, genera frustración y desánimo y hace que los chicos abandonen la escuela cuando deberían permanecer”, sostuvo la titular de la cartera de educación.

“Todo esto ingresa en el análisis que hizo Santa Fe de su modelo pedagógico, incorporando experiencias que se hicieron durante la pandemia con los alumnos y docentes, mediante la aplicación de herramientas como talleres y tutorías”, afirmó.

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La postura de los sindicatos docentes sobre el avance continuo

AIRE consultó a los gremios de la educación de la provincia de Santa Fe. Tanto desde la Asociación de Magisterio de Santa Fe (Amsafé) como el Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) confirmaron que aún no tienen detalles en torno a la implementación de la nueva política educativa y recalcaron que para llevarla adelante se debería llevar adelante una reforma estructural del sistema.

“Estos cambios tan sustanciales, sin discutir con los actores fundamentales del proceso, que son los docentes secundarios, implicaría un salto al vacío sustentado solamente en la teorización de quienes creen que desde un escritorio pueden generar políticas educativas”, afirmó Juan Coria, delegado adjunto de Amsafé La Capital, quien destacó que la discusión debe involucrar a todos los actores para abordar la modernización y transformación de los procesos de aprendizaje, en conjunto con una mayor inversión de parte del Estado que garantice la ampliación de las horas cátedras, de los cargos, la infraestructura y de los insumos necesarios.

“Hay que hacer un trabajo muy permanente y generar un nuevo secundario, indudablemente. Todo esto indudablemente requiere una profunda discusión con los actores fundamentales de este proceso, que son los docentes del nivel secundario”, reiteró Coria.

En tanto, desde Sadop aseguraron que la propuesta dejó más “dudas que certezas” por la falta de información. En el gremio de los docentes privados entienden que la iniciativa puede no ser mala, pero abre una importante cantidad de interrogantes sobre las condiciones de trabajo y las connotaciones que tendría la evaluación como parte del proceso educativo en el nivel medio.

“No podríamos decir que es un buen proyecto porque no lo conocemos en profundidad, pero por lo que conocemos sostenemos que altera las condiciones de trabajo —manifestó Pedro Bayugar, secretario general de Sadop Santa Fe—. No garantiza un proceso de enseñanza o aprendizaje con mayor equidad para los alumnos, ni tampoco reconoce o valora el trabajo de los docentes. No puede instrumentarse en estas condiciones”.

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En relación con el proceso de avance continuo que tiene como objetivo desterrar el concepto de repitencia, aún no está claro ni para quién así como tampoco se va a aplicar.

En relación con el proceso de avance continuo que tiene como objetivo desterrar el concepto de repitencia, aún no está claro ni para quién así como tampoco se va a aplicar.

Coria, de Amsafé, valoró la posibilidad de que las escuelas secundarias santafesinas implementen una reforma curricular que se adapte a las necesidades de los alumnos en un contexto pospandémico. “Hoy el tema de la repitencia es un problema, pero sacarla no es la solución: habría que buscar el por qué de la repitencia y trabajar sobre alternativas nuevas, tanto en lo que es la trayectoria de los alumnos dentro de la institución. Por eso creemos que la discusión es profunda y hay que hacerla, pero con todos los actores”, concluyó.

En Sadop coincidieron al recalcar que la implementación del avance continuo no se podría considerar como una solución a la repitencia y que en los términos que se barajaron generaría más problemas que soluciones. “Hay muchas dudas, inquietudes que no están satisfechas en lo que la ministra dice en su proyecto en los medios”, recalcó Bayugar.

Las dos objeciones de los psicopedagogos

Desde el Colegio de Profesionales de Psicopedagogía de la provincia de Santa Fe remarcaron la falta de detalles en torno a la propuesta de avance continuo que anunció el Ministerio de Educación de la Santa Fe. “No hay detalles, es interesante cuando se plantea que se van a requerir recursos humanos, tecnológicos, pero sobre cómo se va a implementar no hay detalles y es algo que nos preocupa mucho desde dos puntos de vista”, sostuvo la psicopedagoga Soledad Artigas (Matrícula N°346), diplomada en niños y adolescentes, e integrante del Colegio de Psicopedagogos de la provincia de Santa Fe.

En primer lugar, la entidad considera importante que se tenga en claro el plan para llevar adelante la nueva política educativa y de resultados. Otro de los factores que ponen sobre la mesa es la ausencia de psicopedagogos en las instituciones que colaboren con los docentes en la ejecución de las estrategias educativas.

En relación con el proceso de avance continuo que tiene como objetivo desterrar el concepto de repitencia, Artigas sostuvo que aún no está claro para quiénes ni tampoco cómo se va a aplicar. “En sí, no sería malo proporcionar un trabajo de acompañamiento para que el adolescente puedan aprehender y ser evaluado e ir progresando en los aprendizajes. Si es cierto que en los últimos diez años se observa una decadencia en relación con poner en valor el aprendizaje, en las competencias, en el saber, en la presencia de los alumnos en la escuela. Todo se ha ido deteriorando”, detalló la consultada.

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La psicopedagoga sostuvo que ante la complejidad de los nuevos formatos sociales es necesario poner el ojo en la calidad educativa y no tan solo en el número de ingresantes o egresados.

La psicopedagoga sostuvo que ante la complejidad de los nuevos formatos sociales es necesario poner el ojo en la calidad educativa y no tan solo en el número de ingresantes o egresados.

La psicopedagoga sostuvo que, ante la complejidad de los nuevos formatos sociales, es necesario poner el ojo en la calidad educativa y no sólo en el número de ingresantes o egresados. “Cuando generalizamos en estrategias, a veces se pueden cometer errores muy groseros. Todo este sistema de cambios, que sería bueno que se dé con cuidados, se tiene que implementar en una escuela secundaria que se basa en un modelo del 1900, con horas cátedras, profesores con 44 horas de clases, con un formato en el que los psicopedagogos no están dentro de la escuela”, enumeró la entrevistada.

Artigas recalcó que las reformas son necesarias para que los alumnos egresen con capacidades para acceder a un nivel terciario, a un trabajo o a la universidad. Para eso tiene que haber muchos actores en condiciones de trabajar y elaborar propuestas significativas para cada grupo.

Efecto pandemia: el fin del sistema de repitencia

La pandemia de covid-19 dejó al descubierto las falencias que rodean al sistema educativo que, ante la falta de herramientas para cubrir las demandas, suspendió las repitencias.

Artigas no dudó al afirmar que la metodología de implementación del modelo de avance continuo demandará un desafío tanto para el sistema como para los alumnos. "No sabemos cómo lo vamos a implementar y un alumno con dos o tres materias de un año, que no las apruebe y pase al año siguiente, siguiendo con el resto de las materias, tiene que fortalecerlas. El cómo se hace es todo un desafío. Sigue con los compañeros que ya avanzaron con los contenidos del año anterior. ¿En qué horario? Suponiendo que se le dé una instancia de tutoría, ¿quién se va a hacer cargo? ¿Profesores que no conocen al responsable de la cátedra? Es sumamente complejo, no es imposible. Sería fascinante hacerlo, pero hay que tener muy claro los cómo y para esto hay que hablar con los especialistas, con los docentes de las escuelas", reiteró la psicopedagoga.