Tras la presentación del prototipo del nuevo edificio de la Escuela Nº 481 "Esteban Echeverría" los primeros días de abril de este año, el gobierno provincial anunció que en estos días se abrirá el llamado a licitación para llevar adelante la obra. La misma tiene un presupuesto oficial de casi 1.000 millones de pesos ($981.842.345) y un plazo de obra de 300 días.
Como fue anunciado, el edificio será el primero pospandemia en la ciudad de Santa Fe y estará emplazado en Av. Peñaloza 8.400, en el predio contiguo a la Escuela N° 2026 “Jardín de la Esperanza”. Tendrá un diseño eco-sustentable, ambientes con renovación de aire, sistema de huertos y calefones solares. Su construcción dará una respuesta definitiva a la comunidad educativa que hoy no cuenta con edificio propio.
Oportunamente, durante la presentación del proyecto, la ministra de Educación Adriana Cantero, había adelantado que "se trata de una construcción innovadora que contempla el cuidado de las energías renovables -recuperación de las aguas de los techos- calefacción solar, los espacios verdes para poder vincular a las alumnas y a los alumnos con el cuidado de huertas y también, el cuidado del consumo energético del punto de vista de la luz y la calefacción que a su vez están equipadas tecnológicamente con todos los recursos de última generación para que las nuevas tecnologías formen parte de la tarea de enseñar y aprender”.
El proyecto para las nuevas construcciones pospandémicas tendrán cuatro principios básicos: uso extensivo e intensivo del edificio, flexibilidad funcional, ambientes saludables y construcción eficiente. Todos los espacios de aprendizaje se caracterizarán por la flexibilidad, dado que podrán integrarse o segregarse según las necesidades.
En ese sentido, la secretaria de Arquitectura y Obras Públicas, Leticia Battaglia, aseguró que esta “va a ser la primera escuela pospandemia en la ciudad de Santa Fe” y comentó que “en la provincia ya hemos avanzado con 26 nuevos jardines y dos escuelas primarias y otras dos secundarias”. Y continuó explicando cómo se originaron los proyectos innovadores de escuelas pospandemia: “Se nos pidió construir escuelas que tengan ambientes saludables, lo que tomamos como premisa del proyecto. Y es por eso que trabajamos sobre el concepto de renovación de aire, tal como lo hicimos con las camas críticas, donde cada aula cubierta tiene un ala abierta donde en algún momento se puede dar clase en el exterior”.
Para cerrar, Battaglia explicó la funcionalidad comunitaria del proyecto educativo: “Hablamos de que, por primera vez, las escuelas públicas van a tener agua caliente en los baños y lo haremos con calefones solares. Habrá televisores de 50 pulgadas en todas las aulas, pantallas digitales en todo el mobiliario, cámaras de seguridad, sistemas de alarmas. Además, este proyecto contempla el uso intensivo y extensivo del edificio para abrir la escuela a la comunidad. Es decir, está diseñada de una manera tal que el sector áulico está por un lado, el sector administrativo está por otro, pero hay espacios comunes. El sábado, domingo o feriado, la comunidad barrial puede hacer uso de las instalaciones, por ejemplo, gimnasio, patios y playones deportivos”.
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