El Banco Central de la República Argentina (BCRA) elevó 2,5 puntos, a 46%, la tasa de interés para plazo fijo a 30 días y a 47% la tasa de Leliq a 28 días de plazo. La decisión se conoce después del dato récord de inflación de marzo que llegó al 6,7%, el nivel más alto en 20 años. A su vez va en línea con lo anunciado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, con el objetivo de alcanzar una tasa de interés real positiva.
Si bien aún se encuentran por debajo de las expectativas inflacionarias, desde el BCRA sostienen que este será un proceso gradual donde se irán coordinando ambas curvas.
Se trata de la cuarta suba de tasas de interés en lo que va de 2022.
Con la decisión adoptada hoy por el Directorio del BCRA, las principales tasas serán las siguientes:
* La Leliq a 28 días tendrá un rendimiento de 47% nominal anual (TNA).
* La Leliq a 180 días pasa a un rendimiento de 51,5% nominal anual (TNA).
* La Notaliq tendrá una tasa variable, equivalente al rendimiento efectivo anual de la Leliq a 28 días.
Impacto en los plazos fijos
En línea con la suba de la tasa de interés de política monetaria, a los efectos de propiciar su transmisión plena al retorno de las colocaciones a plazo en pesos, el Directorio del Banco Central elevó los límites mínimos de las tasas de interés sobre los plazos fijos.
Para personas humanas, el nuevo piso se fija en 46% anual para las imposiciones a 30 días hasta 10 millones de pesos, lo que representa un rendimiento de 57,1% de tasa efectiva anual (TEA).
Para el resto de los depósitos del sector privado la tasa mínima garantizada se establece en 44%, lo que representa una Tasa Efectiva Anual de 54,1%.
Según especialistas financieros, la suba de tasas podría facilitar una menor emisión monetaria y reduciría la especulación de quienes toman pesos para comprar dólares al cambio oficial, mientras que los ahorristas tendrían una mejor retribución para mantenerse en pesos en lugar de refugiarse en la divisa norteamericana.
En ese sentido, la entidad que conduce Miguel Ángel Pesce explicó que: las tasas de interés activas se mantendrán en niveles compatibles con el impulso de la inversión y la producción, y el desarrollo del sector MiPyME. Adicionalmente, el BCRA seguirá regulando las condiciones de acceso al crédito para el consumo de las familias.
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Los motivos que expuso el Banco Central
Según la autoridad monetaria, el reciente aumento de la tasa de interés se da cómo respuesta al shock de commodities: la aceleración de la inflación en marzo respecto de los meses anteriores es, en gran parte, fruto de un shock internacional que afectó especialmente a los precios de los alimentos y la energía, causado por la guerra en Ucrania, a lo que se sumó la concentración de incrementos en precios de bienes y servicios regulados (naftas, electricidad y gas, educación y prepagas, entre otros) y aumentos estacionales (especialmente indumentaria).
Dada la naturaleza transitoria de este shock de oferta externo, el BCRA espera que la inflación comience a desacelerarse gradualmente a partir de abril y mayo. En este sentido, los indicadores de alta frecuencia que monitorea el Banco Central ya han comenzado a dar cuenta de una desaceleración de los precios en lo que va del corriente mes.
El BCRA, en coordinación con el Gobierno Nacional, utilizará todas sus herramientas para contribuir a morigerar los efectos de segunda vuelta sobre la inflación del shock de commodities.
La determinación de los incrementos adecuados de la tasa de interés frente a un shock de oferta negativo requiere de una calibración diferente a la derivada de un shock de demanda, ya que el objetivo no es moderar la presión de demanda, sino cortar los efectos de segunda ronda del incremento inicial de precios, preservar la estabilidad monetaria y cambiaria y proteger el ahorro en pesos de las y los argentinos, evitando incentivos que aceleren la dolarización.
Las otras políticas y condiciones que contribuirán a esta tarea conjunta son:
* La consolidación de la estabilidad cambiaria a través de un proceso de acumulación de reservas internacionales.
* Una brecha cambiaria descendente en los llamados dólares financieros, reflejo de la percepción de que han mejorado los determinantes fundamentales de la macroeconomía.
* Un nivel del tipo de cambio real multilateral que es adecuado para preservar el superávit de cuenta corriente del balance de pagos en los próximos años.
* Un perfil de vencimientos externos compatible con el equilibrio externo y el crecimiento de la economía, luego de las diversas operaciones de refinanciación realizadas.
* La reducción del déficit fiscal, que requerirá de menor financiamiento monetario.
* Agregados monetarios que han vuelto a los niveles históricos luego del pico observado durante la pandemia.
* Una trayectoria descendente del stock de los pasivos remunerados del BCRA (Leliq y Pases) en términos del PIB, como consecuencia de la menor emisión primaria —y por tanto, menores necesidades de esterilización—, la convergencia gradual hacia el equilibrio fiscal y una mayor demanda de dinero por consolidación de un proceso sostenido de crecimiento.
* Instrumentos que permiten amortiguar los efectos del shock de precios internacionales, aislando parcialmente la dinámica de precios locales de los internacionales, tales como el recientemente constituido fideicomiso público para el trigo.
* Acuerdos de precios y salarios que buscan proteger los ingresos reales de la población, a la vez que evitan la amplificación inflacionaria del shock externo reciente mediante la coordinación de expectativas.
La presente suba de la tasa de interés es consistente con una evolución de los pasivos remunerados del BCRA que finalizarían en 2022 en niveles que, medidos en términos del PIB, estarán por debajo de los del cierre de 2021.
El BCRA continuará monitoreando la evolución de los precios y evaluará revertir el sesgo de la política monetaria en cuanto se consolide un sendero decreciente de la tasa de inflación, concluyó el comunicado oficial.




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