En nuestro país y en materia económica, arrancar con “lo prometido es deuda” o “lo prometido es duda” tiene mucho sentido, pero trae recientes y malas sensaciones. Sin embargo, hay que despejar la aseveración de la bajada para decir: la próxima devaluación que demanda el complejo agroexportador (es eso o el “dólar soja” que patentó Sergio Massa), los empresarios que facturan en dólares y los especuladores posicionados en moneda dura –y que permitirá volver a licuar los gastos estatales– no puede pasar de abril y estaría entre el 10 y el 15%.
Tres consultoras especializadas consultadas por AIRE (Fitch Solutions, Analytica Consultora y Torino Capital) aseguran que habrá más correcciones y que el dólar oficial terminará el año entre los $1.030 y los $1.193, es decir una apreciación contra el paso de casi el 70%.
Hay pronósticos por encima de esas cifras: el del REM (Relevamiento Expectativas de Mercado) que realiza el Banco Central que posicionan un dólar mayorista de $1.700 y también algunos operadores del mercado de cambios (porque estimando se opera también) que encarecen esa proyección: Equilibra ($3.070), LCG ($2.092) o la mesa de dinero del Banco Supervielle ($2.490).
Al título, entonces, que el Informe de febrero del Centro de Estudios Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), que dirige Andrés Asiaín, presenta como “Shock ortodoxo: ¿alcanza para estabilizar?”.
LEER MÁS ► Milei adelantó cuál es el "número mágico" que negocia con el FMI para eliminar el cepo al dólar
Presentamos los puntos salientes del trabajo matizado con la opinión y pronósticos de dos economistas: Nicolás Pertierra (licenciado en Economía e integrante de CESO) y Diego Rubinzal (economista especializado, columnista especializado de Página/12 y autor, entre otros, de los cuatro tomos de la indispensable Historia Política y Económica de la Argentina).
El informe destaca el convencimiento del gobierno libertario de que un shock ortodoxo será suficiente para bajar la inflación a un dígito, que éste programa se basa en tres anclas –salarial, cambiara y monetario-financiera– y que no posee herramientas para atender los factores inerciales (expectativas salariales atadas a la evolución de precios, tasas de interés y contratos prepautados, combustibles y telecomunicaciones, entre los principales).
“Si no se combaten estos factores difícilmente la inflación pueda ceder sostenidamente (…) la disminución coyuntural de febrero se verá opacada en marzo ante el reajuste de los precios estacionales (cuotas y canasta educativa) y la actualización de tarifas de servicios públicos y de transporte”, sostiene CESO para concluir que “el piso que deja la inercia se mantendrá más cerca del 20% de enero que del 15% de febrero, hacia los próximos meses del año”.
Sobre la primera de las tres anclas señaladas en el informe, Diego Rubinzal acuerda en que “la licuación salarial es uno de los pilares del programa económico de Milei, para tomar solo el primer dato del primer mes de gobierno, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores formales fue del 13,7%, el mayor retroceso desde que el INDEC publica la serie. La caída los estatales fue del 16% superando incluso el famoso recorte del 13% que implementaron De la Rúa como presidente y Patricia Bullrich como ministra de Trabajo, la mayor desde que se publica el RIPTE, desde 1994”.
El autor del manual “Economía para Todos: una visión desde la periferia” (EUDEBA, 2016) despliega más datos: “Esta caída de salarios registrados fue superior al peor mes de la posconvertibilidad (abril 2002) en el que los salarios cayeron un 9,4% y si vemos los últimos seis meses el derrumbe es cercano al 25% de su poder de compra, que tiene impacto directo sobre el nivel de actividad pues recordemos que el consumo representa aproximadamente un 64% del PBI, que ya se está viendo”.
El primer apartado del informe de CESO registra una caída del nivel de actividad registrado por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del 3,1% promedio; con picos del 12,8% en la industria, cuya capacidad instalada ociosa aumentó en diciembre de 2023 un 11,5%.
Podemos agregar las cifras para enero 2024 del INDEC que conduce otro ex funcionario del massismo reciclado para medir los efectos del programa libertario (Marcos Lavagna, que podrá levantar su mano para decir “sólo soy un técnico”). La capacidad instalada de la industria cayó según el organismo oficial un 7,4% interanual, continuando el derrumbe del primer mes de Milei.
LEER MÁS ► La número dos del FMI sostuvo que "la dolarización no resuelve todos los problemas"
“Estos son números propios de la pandemia” asegura Diego Rubinzal, “el FMI está previendo una caída de la actividad del 2,8% pero yo particularmente creo que va a ser un poco mayor, pese a que el agro jugará a favor con una cosecha normal, que aportará 2 puntos adicionales al PBI en relación al año pasado, pero el resto está muy mal”.
Rubinzal mira el año en perspectiva y sostiene que “esta caída salarial más el apretón monetario y el desplome dela actividad evitan una espiralización de los precios y es probable que se llegue a 1 dígito de inflación en algún momento del segundo semestre, pero en la inflación juegan otras cosas, la puja distributiva, la inercia inflacionaria” que apunta el informe de la consultora de Andrés Asiaín.
El FMI, a la izquierda de Milei
A fines de febrero pasado, cuando los efectos del ajuste y la liberación de precios empezaban a notarse claramente, la número 2 del FMI Gita Gopinath (mujer empoderada sin dudas, el problema es por quiénes y para qué) se entrevistó con el presidente argentino para sugerirle que confronte menos y articule más generosamente pues “el ajuste que usted está implementando no se sostiene sin un amplio respaldo político”.
También le transmitió las preocupaciones de la 1 Kristalina Gueorguieva (otra mujer que rompió el techo de cristal, el problema es otra vez a dónde y con qué ideas) que en palabras de Gopinath veía con preocupación que el costo recaiga sólo sobre los trabajadores, afectando el empleo y deprimiendo salarios en niveles –como sostienen Pertierra y Rubinzal– históricos.
Si bien es curioso que el FMI le reclame tener en cuenta los costos sociales al presidente de la motosierra y la licuadora (lo que revela que el gobierno argentino habría desbloqueado un nuevo nivel de insensibilidad), Pertierra asegura que “no veo al FMI como la pata progre de ningún gobierno, tampoco de éste, la configuración de las políticas que sugieren son siempre las mismas y el aviso por los costos sociales siempre estuvo en sus documentos, como en el acuerdo con Macri; ellos recomiendan que los programas no generen una transferencia de ingresos tan brutal o con devaluaciones iniciales tan elevadas como la que implementó este gobierno en diciembre del año pasado”.
En tanto y en cuanto lo único que les interesa es cobrar y condicionar, la inconsistencia y la falta de rumbo del plan de Luis Caputo (al que detestan más allá de las formalidades) ponen en riesgo la sostenibilidad del ciclo que acaba de comenzar y les asegura el cobro de sus acreencias mientras les pide USD 15 mil millones para dolarizar (algo que el FMI tampoco aconseja y para lo que no aportará ni un solo dólar).
Y, pese a los festejos altisonantes del equipo económico, la misión del Fondo encabezada por Ashvin Ahuja y que ya está en el país sabe que la inflación no se detiene y ya posee un piso alto para el mes en curso.
Para Diego Rubinzal, lo que aquí pasa es “lo que en economía se conoce como histéresis, la inflación una vez que se desata en regímenes de alta inflación, tiene vida propia; aun cuando uno solucione el problema que la origina, ésta sigue reproduciéndose por la memoria histórica conque los actores económicos proyectan su conducta futura”.
Y si del Fondo hablamos, mientras recomienda cuidar los costos sociales del ajuste y la actividad económica, le sugiere al gobierno que pase de un crawling peg del 2% a uno del 8% y minimice el salto de una futura devaluación.
Para Rubinzal éste es un tema clave, “después del salto del 118% el gobierno estableció un ancla cambiaria depreciándolo al 2% mensual, pero con estos niveles de inflación el tipo de cambio se fue apreciando y lo más probable es que los exportadores presionen por un tipo de cambio más alto para liquidar lo producido en la cosecha gruesa de abril/mayo. Acelerar el crawling peg o alterar la liquidación del dólar blend, que es al que liquidan los exportadores; hoy cambian el 80% al dólar oficial y el 20% a los tipos de cambio financieros; subir los márgenes de liquidación a las cotizaciones financieras”, sería una forma de administrar las presiones por una devaluación del tipo de cambio oficial.
LEER MÁS ► Revés para el gobierno: el Senado de la Nación rechazó el mega DNU de Milei
Consultado por AIRE por la posibilidad de una estabilización según los preceptos ideológicos y las herramientas que despliega el actual gobierno, Pertierra niega la posibilidad. “Nosotros reclamábamos antes del triunfo de Milei era un plan de estabilización en el cual los salarios tuviesen otros niveles acordes con precios y tarifas, lo que hoy vemos es una caída brutal por una devaluación sin precedentes, no están las condiciones iniciales para estabilizar repartiendo los costos, frenando los componentes inerciales inflacionarios”.
A la hora de evaluar escenarios de salida para éste programa en los términos propuestos por Milei, el informe le apunta directo a la meta irrenunciable y superior al decir que “un camino que podría seguir es continuar el ajuste sumando una nueva devaluación para acumular reservas, pero éste será un camino de alta inflación y tal vez de derrota electoral, que signifique el fin del período de tolerancia de parte de la sociedad”.
CESO recuerda que dolarizar (ya sea una dolarización precaria o la implementación de una canasta de monedas) puede terminar con la indexación de los contratos, pero no con la inflación, dado que “la devaluación previa a su implementación y las pujas intersectoriales podrían generar alta inflación en los primeros meses” como en Ecuador que durante el primer año tuvo una inflación anual del 90%.
Temas
Te puede interesar




