En marzo se actualizó el tope de ingreso del grupo familiar (IGF), así como el ingreso individual para percibir las asignaciones familiares. Y la inflación ya deterioró esos valores, por lo que muchos trabajadores están dejando de cobrar ese beneficio o suben de escala y pasan a percibir un valor más bajo.
Lo que pasa es que los valores del ingreso individual o del ingreso familiar que dan derecho a ese beneficio se actualizan anualmente según la evolución de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) entre octubre de los dos años anteriores inmediatos. La última actualización correspondió a la variación de octubre de 2021 vs. octubre 2020 y arrojó un 50,62%. Así, el tope del IGF que era de $ 210.278, y el individual, que ascendía a $105.139, a partir de marzo subieron a $ 316.731 y $ 158.366, respectivamente.
Esto implica que los hijos de todos los trabajadores que perciban hasta $158.366 estarán cubiertos por una asignación familiar. “Si un integrante del grupo familiar percibe un importe bruto superior a pesos ciento cincuenta y ocho mil trescientos sesenta y seis ($ 158.366.-), se excluye del cobro de asignaciones familiares al grupo familiar”, explica Anses.
Estos valores se mantienen sin cambios durante un año, del mismo modo que las escalas que dan derecho al cobro de beneficios diferenciados, decrecientes según los niveles salariales. Entonces sucede que quien recibe un aumento salarial o mejora sus ingresos, tiene una reducción nominal del beneficio y si supera el tope máximo directamente deja de cobra la asignación familiar.
Por ejemplo, el salario familiar por hijo es el siguiente:
- IGF hasta $113.570: $7.332.-
- Complemento Mensual Salario Familiar: $2.794.
- IGF entre $113.570,01 y $166.564: $4.945.
- Complemento Mensual Salario: $1.885
- IGF entre $166.564,01 y $192.305: $ 2.989.
- IGF entre $192.305,01 y $316.731: $ 1.540.
El año pasado, por la mayor inflación con los topes congelados, alrededor de 900.000 niños, niñas y adolescentes, correspondientes a más de 600.000 trabajadores/as en relaciones de dependencia y/o monotributistas, habían dejado de cobrar las asignaciones por superar el o los topes.
En marzo, al actualizarse los valores, volvieron a percibir las asignaciones, pero desde entonces vuelve a repetirse la pérdida en el cobro del beneficio. La actualización anual con una inflación que se estima del orden del 70% implica ir perdiendo de cobrar el beneficio. Para dejar que haya esta pérdida, las escalas salariales de los distintos segmentos que dan derecho al cobro del beneficio deberían actualizarse como mínimo para 3 meses, acompañando la evolución de la inflación y/o de los salarios.
Si bien se ajustan trimestralmente según la movilidad jubilatoria trimestral, los valores del salario familiar por hijo son bajísimos y no cubren las necesidades básicas de un menor.
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