menu
search
Economía negocios | Emprendedores | empresas

Negocios con rostro humano: la marca personal como activo y el desafío de la Generación Beta

La marca personal se consolida como un activo clave para los negocios. Enfrentando la llegada de la Generación Beta, el reto es conectar lo personal con lo humano.

En la promoción de los negocios y servicios actuales, dónde muchos emprendedores utilizan distintas plataformas para llegar a sus potenciales clientes, saber armar una narrativa sobre uno mismo es casi tan importante como tener los números de la empresa ordenados.

No se trata solo de un logotipo o un currículum: “emprender desde la identidad personal es construir un activo que te acompaña toda la vida.” Así lo afirma Den Borg, mentora especializada en estrategia de marca personal y fundadora de la Academia de CEOs.

LEER MÁSEl boom de los Labubu: el fenómeno viral que arrasa en el e-commerce argentino

El futuro está en manos de lo personal y lo humano

Los 5 emprendedores santafesinos más exitosos
El futuro de los negocios: cómo construir una marca personal humana y rentable.

El futuro de los negocios: cómo construir una marca personal humana y rentable.

Las personas buscan cada vez más experiencias hiperpersonalizadas donde no solo quieren consumir, sino conectar. Incluso en el mundo corporativo tradicional, las marcas personales ya funcionan como puentes entre empresas y consumidores. Por eso, “el líder visible será el nuevo diferencial”, afirma Den Borg.

Esta visión se alinea con otra transformación histórica que ya asoma: la llegada de la Generación Beta, la primera completamente inmersa y educada con inteligencia artificial.

Según el especialista en comunicación multigeneracional Ricardo Dalbosco, esta generación, que comenzará a nacer en 2025, traerá cambios profundos en cómo vivimos, trabajamos y aprendemos.

Dalbosco destaca que, por primera vez, convivirán cinco generaciones activas en el mercado laboral —desde Baby Boomers hasta Alpha—, sumadas a otras dos aún vivas, como la Generación Silenciosa.

Esta diversidad etaria obligará a empresas y gobiernos a diseñar estrategias para integrar estilos de aprendizaje y expectativas profesionales muy distintas.

Baby Boomers, Generaciones X, Y, Z y Alpha, estos últimos jóvenes que acaban de cumplir 14 años y comenzaron a ingresar como aprendices en enero de este año conviven en una verdadera Torre de Babel corporativa, donde la diversidad etaria y cultural exige un realineamiento constante de expectativas y posturas para asegurar el éxito y la armonía organizacional.

¿Y cuál es el rol de los líderes en este nuevo y singular momento histórico? Para el mentor, es fundamental comprender y respetar las particularidades de cada generación. “Los Baby Boomers, nacidos entre 1945 y 1961, representan una generación con valores tradicionales y fuerte compromiso con el trabajo. Aunque muchos se acercan a la jubilación, siguen teniendo un peso considerable en el mercado”, explica.

“La Generación X, nacida entre 1962 y 1981, es pragmática e independiente. Son profesionales experimentados que logran equilibrar la adaptación tecnológica con el conocimiento acumulado a lo largo del tiempo”, añade.

Los Millennials o Generación Y, nacidos entre 1982 y 1997, poseen gran poder adquisitivo y buscan marcas alineadas con sus valores que además ofrezcan experiencias significativas.

Por su parte, la Generación Z, nacida entre 1998 y 2010, son los llamados “nativos digitales” y actualmente representan cerca del 6% de la fuerza laboral mundial. Para 2030, se espera que constituyan el 30%.

“Es decir, marcas y líderes que deseen conectar con esta generación deben ser auténticos y veloces en sus decisiones”, destaca Dalbosco.

Finalmente, la Generación Alpha, nacida a partir de 2010, comienza a dar sus primeros pasos en el mercado laboral, pero ya desafía las estructuras con nuevas formas de pensar y relacionarse con el mundo.

Según Dalbosco, el ruido en el posicionamiento de una marca o de un profesional ocurre cuando existe una gran distancia entre quién cree que es y quién realmente es. “Reducir esa brecha, acercando la identidad actual a la identidad aspiracional, no solo fortalece la marca personal y corporativa, sino que también genera confianza en las relaciones con clientes y equipos”, afirma.

En este contexto, la marca personal cobrará un valor aún mayor: permitirá a profesionales y líderes diferenciarse en un entorno saturado de información y tecnologías. “El futuro de los negocios no es solo lo personal: es lo humano, lo real, lo relacional”, resume Den Borg.

La marca personal rentable vive tanto en lo digital como en lo Presencial

Trabajo, home office.png
Negocios y marca personal: cómo construir un activo humano en tiempos de transformación digital.

Negocios y marca personal: cómo construir un activo humano en tiempos de transformación digital.

Una marca personal rentable no es solo presencia, es influencia que se traduce en ventas, alianzas y oportunidades. Es esa capacidad de posicionarse como referente, construir comunidad, comunicar con claridad lo que se ofrece y convertir esa atención en impacto real.

“Los likes y seguidores no pagan cuentas. Lo que da rentabilidad es tener un negocio sólido detrás que se potencie con tu visibilidad.

Por eso, más allá de ser “influencer” y depender de otras empresas, lo estratégico es ser emprendedor con influencia: que tus contenidos potencien tus propios productos o servicios, que tu comunicación refleje autoridad, y que tu presencia esté alineada a objetivos concretos”, afirma Den Borg.

Pero además, hay algo fundamental: una marca personal rentable se sostiene también offline en eventos, networking, conferencias, espacios presenciales. Porque la rentabilidad nace de la coherencia, la estrategia y el propósito. “Fijate cómo usás tus propias redes: ¿cuántas cuentas de empresas seguís realmente? ¿Cuántas historias de marcas mirás? Seguramente la mayoría, por no decir todas, de tus interacciones se dan con personas. Eso no es casual: las personas generan empatía, emoción, confianza, debate. Y eso se traduce en decisiones de compra. Por eso, el futuro de los negocios no es solo lo personal: es lo humano, lo real, lo relacional”, destaca la mentora.

La conclusión es clara: en la próxima década, el diferencial no estará únicamente en la tecnología que se use, sino en la capacidad de proyectar identidad, propósito y confianza. Y, en esa ecuación, la marca personal será tanto un pasaporte como un salvavidas en un mundo en constante transformación.