No se trata solo de un logotipo o un currículum: “emprender desde la identidad personal es construir un activo que te acompaña toda la vida.” Así lo afirma Den Borg, mentora especializada en estrategia de marca personal y fundadora de la Academia de CEOs.
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El futuro está en manos de lo personal y lo humano
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El futuro de los negocios: cómo construir una marca personal humana y rentable.
Las personas buscan cada vez más experiencias hiperpersonalizadas donde no solo quieren consumir, sino conectar. Incluso en el mundo corporativo tradicional, las marcas personales ya funcionan como puentes entre empresas y consumidores. Por eso, “el líder visible será el nuevo diferencial”, afirma Den Borg.
Esta visión se alinea con otra transformación histórica que ya asoma: la llegada de la Generación Beta, la primera completamente inmersa y educada con inteligencia artificial.
Según el especialista en comunicación multigeneracional Ricardo Dalbosco, esta generación, que comenzará a nacer en 2025, traerá cambios profundos en cómo vivimos, trabajamos y aprendemos.
Dalbosco destaca que, por primera vez, convivirán cinco generaciones activas en el mercado laboral —desde Baby Boomers hasta Alpha—, sumadas a otras dos aún vivas, como la Generación Silenciosa.
Esta diversidad etaria obligará a empresas y gobiernos a diseñar estrategias para integrar estilos de aprendizaje y expectativas profesionales muy distintas.
Baby Boomers, Generaciones X, Y, Z y Alpha, estos últimos jóvenes que acaban de cumplir 14 años y comenzaron a ingresar como aprendices en enero de este año conviven en una verdadera Torre de Babel corporativa, donde la diversidad etaria y cultural exige un realineamiento constante de expectativas y posturas para asegurar el éxito y la armonía organizacional.
¿Y cuál es el rol de los líderes en este nuevo y singular momento histórico? Para el mentor, es fundamental comprender y respetar las particularidades de cada generación. “Los Baby Boomers, nacidos entre 1945 y 1961, representan una generación con valores tradicionales y fuerte compromiso con el trabajo. Aunque muchos se acercan a la jubilación, siguen teniendo un peso considerable en el mercado”, explica.
“La Generación X, nacida entre 1962 y 1981, es pragmática e independiente. Son profesionales experimentados que logran equilibrar la adaptación tecnológica con el conocimiento acumulado a lo largo del tiempo”, añade.
Los Millennials o Generación Y, nacidos entre 1982 y 1997, poseen gran poder adquisitivo y buscan marcas alineadas con sus valores que además ofrezcan experiencias significativas.
Por su parte, la Generación Z, nacida entre 1998 y 2010, son los llamados “nativos digitales” y actualmente representan cerca del 6% de la fuerza laboral mundial. Para 2030, se espera que constituyan el 30%.
“Es decir, marcas y líderes que deseen conectar con esta generación deben ser auténticos y veloces en sus decisiones”, destaca Dalbosco.
Finalmente, la Generación Alpha, nacida a partir de 2010, comienza a dar sus primeros pasos en el mercado laboral, pero ya desafía las estructuras con nuevas formas de pensar y relacionarse con el mundo.
Según Dalbosco, el ruido en el posicionamiento de una marca o de un profesional ocurre cuando existe una gran distancia entre quién cree que es y quién realmente es. “Reducir esa brecha, acercando la identidad actual a la identidad aspiracional, no solo fortalece la marca personal y corporativa, sino que también genera confianza en las relaciones con clientes y equipos”, afirma.
En este contexto, la marca personal cobrará un valor aún mayor: permitirá a profesionales y líderes diferenciarse en un entorno saturado de información y tecnologías. “El futuro de los negocios no es solo lo personal: es lo humano, lo real, lo relacional”, resume Den Borg.
La marca personal rentable vive tanto en lo digital como en lo Presencial
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Negocios y marca personal: cómo construir un activo humano en tiempos de transformación digital.
Una marca personal rentable no es solo presencia, es influencia que se traduce en ventas, alianzas y oportunidades. Es esa capacidad de posicionarse como referente, construir comunidad, comunicar con claridad lo que se ofrece y convertir esa atención en impacto real.
“Los likes y seguidores no pagan cuentas. Lo que da rentabilidad es tener un negocio sólido detrás que se potencie con tu visibilidad.
Por eso, más allá de ser “influencer” y depender de otras empresas, lo estratégico es ser emprendedor con influencia: que tus contenidos potencien tus propios productos o servicios, que tu comunicación refleje autoridad, y que tu presencia esté alineada a objetivos concretos”, afirma Den Borg.
Pero además, hay algo fundamental: una marca personal rentable se sostiene también offline en eventos, networking, conferencias, espacios presenciales. Porque la rentabilidad nace de la coherencia, la estrategia y el propósito. “Fijate cómo usás tus propias redes: ¿cuántas cuentas de empresas seguís realmente? ¿Cuántas historias de marcas mirás? Seguramente la mayoría, por no decir todas, de tus interacciones se dan con personas. Eso no es casual: las personas generan empatía, emoción, confianza, debate. Y eso se traduce en decisiones de compra. Por eso, el futuro de los negocios no es solo lo personal: es lo humano, lo real, lo relacional”, destaca la mentora.
La conclusión es clara: en la próxima década, el diferencial no estará únicamente en la tecnología que se use, sino en la capacidad de proyectar identidad, propósito y confianza. Y, en esa ecuación, la marca personal será tanto un pasaporte como un salvavidas en un mundo en constante transformación.