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Economía pobreza | INDEC | Argentina

Lo que se espera de la próxima medición de pobreza en Argentina

Los analistas vaticinan una baja en los indicadores de pobreza e indigencia en Argentina. ¿Cuál sería el factor central que marcaría esta mejora?

A pesar de la altísima inflación, los analistas esperan que la medición de indigencia y pobreza del primer semestre de este año –que el Indec informará el próximo miércoles 28 de septiembre– arroje una baja de esos indicadores sociales.

Por ejemplo, la consultora Equilibra dice que “en el primer semestre del año la pobreza habría promediado 35% y la indigencia 8%, lo que implica una mejora significativa frente al mismo período de 2021 (40,6% y 10,7%), pero acotada respecto a la segunda mitad de 2021 (37,3% y 8,2%)”.

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Se espera que el Indec anuncie una baja en los indicadores de pobreza e indigencia.

Se espera que el Indec anuncie una baja en los indicadores de pobreza e indigencia.

Esta caída obedecería a la mayor actividad económica y al mayor empleo de este año con relación a igual período de 2022, cuando la pandemia y la cuarentena continuaban afectando, en particular, a los sectores de menores ingresos.

Pero un factor clave que explicaría la baja de la indigencia y pobreza responde a las ayudas del Estado. Por ejemplo, en el segundo trimestre de este año, 13 millones de personas –jubilados, pensionados y sectores vulnerables– recibieron bonos por un total de $18.000.

En consecuencia, esos ingresos extraordinarios permitieron a esas familias superar la línea de indigencia o de pobreza durante los meses de cobro del beneficio, que coinciden con el período de medición del Indec.

En definitiva, la reducción de esos indicadores sociales no obedecería a una mejora real y permanente de los hogares indigentes o pobres, sino a una “ayuda” puntual, extraordinaria y focalizada en esos sectores.

Equilibra dice que “la perspectiva de reducción de la pobreza y la indigencia para la segunda mitad del año no es auspiciosa: los ingresos laborales reales caerían producto de la aceleración inflacionaria; la expectativa para la actividad/empleo no es favorable; y las prestaciones sociales difícilmente puedan revertir estas tendencias en un contexto de ajuste fiscal”.

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El pago del IFE es un fiel reflejo de la cantidad de personas que subsisten en medio de la informalidad.

El pago del IFE es un fiel reflejo de la cantidad de personas que subsisten en medio de la informalidad.

Nuevamente, para el cuarto trimestre de este año se descuenta que el gobierno otorgaría nuevos bonos focalizados en los sectores como forma de “contener” a esos sectores de la altísima inflación que viene marcando las mediciones mensuales del Indec, con un 7% en agosto y una proyección anual del 95 al100%.

“Comparar la situación actual contra fines de los '90 y 2021 permite extraer dos conclusiones: 1) pese a una mayor tasa de empleo/menor desempleo, la incidencia de la pobreza es similar a la segunda parte de los 90’; y, 2) en el último lustro existió un fuerte deterioro del ingreso laboral real que produjo que, a igual tasa de empleo respecto a 2011, la pobreza sea mucho mayor”.

La caída del poder adquisitivo de los salarios entre fines de 2015 y 2022, según la modalidad de trabajo, ronda entre el 20 y el 35% y entre los jubilados y pensionados, sin los bonos alcanza a casi el 40%.

“La respuesta de política económica a la precarización del empleo fue otorgar mayores prestaciones sociales a hogares de menores ingresos. Sin contabilizar ingresos percibidos por subsidios o ayuda social del gobierno, Iglesia, etc., la tasa de pobreza hubiese sido en promedio dos puntos más alta a la observada en los últimos tres años, y más de 4 puntos superior en la cuarentena estricta”, asegura Equilibra.

Lejos de aminorar, por la galopante inflación, la política oficial de compensar con bonos a las familias de menores recursos se repite y se acelera como un medio de contención social y también con la vista puesta en los períodos de medición del Indec de los indicadores sociales.