La pobreza en Argentina bajó de 54,8% a 31,7% interanual en el arranque de 2025: por qué la mejora no se refleja en el bolsillo
Datos oficiales: menos pobreza e indigencia por menor inflación y suba de AUH, pero tarifas y salarios frenados hunden el poder de compra.
En la caída de la pobreza no se está tomando en cuenta el cambio en el sistema de precios, que hace que los hogares tengan más gastos fijos y menos recursos corrientes.
Buena parte de la población asegura que sus condiciones de vida se siguen deteriorando, lo que no coincide con los datos oficiales que señalan que tanto la pobreza como la indigencia siguen disminuyendo por la reducción de la inflación y el fuerte incremento de los valores de la AUH (Asignación Universal por Hijo).
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Y agrega: “Asimismo, el CNCPS estima que la incidencia de la indigencia durante el primer trimestre de 2025 fue del 7,3%, después de haber registrado 20,2% un año atrás, en el primer trimestre de 2024. Esto representa una baja interanual de 12,9 puntos porcentuales”.
La medición del Indec compara el ingreso de las personas y hogares con los valores de la Canasta Básica Alimentaria, de lo que resulta la tasa de indigencia. Y la de pobreza toma en cuenta la Canasta Básica Total. Esos datos se difunden dos veces por año.
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La reducción de la inflación plantea también otro escenario. En el pasado, la gente atribuía el deterioro de las condiciones de vida a la inflación. Ahora, con una inflación menor, surge a la superficie que el dinero no alcanza, por el fuerte y directo deterioro de sus ingresos provocado en los últimos años por la inflación y que el Gobierno actual no repuso.
En otras palabras, el bajón del poder de compra de los ingresos (salarios, jubilaciones, ayudas sociales) vino para quedarse de la mano del “cepo salarial” y el deterioro previsional (15 meses de congelamiento del bono de hasta $ 70.000 y ajuste de haberes solo por inflación).
Según Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social, “hay que tener en cuenta que en esta caída de la pobreza no se está tomando en cuenta el cambio en el sistema de precios, que hace que los hogares tengan más gastos fijos y menos recursos corrientes”.
También “no puede descartarse que la EPH-INDEC está registrando mejor los ingresos no solo de los trabajadores informales, sino también para el conjunto de los perceptores de ingresos. Esto justamente en paralelo cuando el Indec introdujo mejoras en el instrumento de la EPH, justamente durante 2024".
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En cualquier caso, es evidente que se están midiendo mejor los ingresos que antes, es decir, no es que la tasa de pobreza este sub registrada, sino que está mejor medida. Si las condiciones de medición anteriores fueran similares a las actuales, la pobreza antes habría sido más baja y la caída, por lo tanto, sería menor. Esta mejora se observa a partir del tercer trimestre de 2024”.
Hacia delante, esta contradicción entre los números oficiales de pobreza y las condiciones de vida reales de la población con distintos grados de precariedad alimentan el conflicto social, a lo que se suma el deterioro en Salud y Educación.







