En una charla organizada por el Colegio de Abogados de La Plata, la embajadora de israelí en Argentina, Galit Ronen, expresó que si nuestro país no puede venderles carnes de forma regular "deberemos buscar otros lugares". Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) en el primer cuatrimestre del año Argentina le vendió a Israel 12.266 toneladas peso, facturando por esto mas de 84 millones de dólares.
Previo a las restricciones, la venta de carne a Israel registraba un aumento del 18% en comparación con el 2020. Ronen comentó que habló con funcionarios de nuestro país y sugirió que se les de una cuota como Hilton con la Unión Europea, o de carne kosher a Estados Unidos, aunque reconoció que sería una solución que demora; "hacer una cuota es un proceso legal que lleva tiempo".
La embajadora describió que Israel, con solo 9,3 millones de habitantes, es el segundo comprador después de China, pero que ahora con el cepo no hay entregas. “La verdad es que nos preocupa. De hecho cuando comenzó la cuarentena, abril y mayo, llegaron casi 100 rabinos para realizar una faena de carne kosher”, remarcó.
La relación entre ambos países se encuentra en un momento de tensión diplomática por la posición de Argentina ante la ONU, a favor de investigar a Israel por supuestos crímenes de guerra cometidos durante el último conflicto con Hamás. Las restricciones a la exportación de carne vence este domingo 20, por lo cual el ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, prometió una inminente respuesta.
Una faena kosher paralizada en Quilmes
Enel inicio del cierre provisorio de exportación de carne vacuna por 30 días, una faena kosher se suspendió en Quilmes. Previo al embarque, suele venir un rabino a constatar el proceso y asegurar que sea bajo métodos kosher, lo que incluye trabajadores especialmente contratados para la matanza y otros ritos. El encargado de la organización, Martín Kessler, contó que no sabía cómo explicarles a sus clientes israelíes que por una medida del Gobierno tomada de “manera intempestiva” no iba a poder cumplir con los compromisos pautados.
“Cuando los llamé, muchos de ellos me dijeron que directamente busque otros frigoríficos en el Uruguay para proveerlos. Ellos necesitan la mercadería y no confían en la política del gobierno argentino. Tienen una incertidumbre total y no quieren quedarse sin carne para su negocio”, dijo. Kessler comentó que trabaja en dos frigoríficos de Uruguay con quienes inició tratativas.
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