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Economía Jubilaciones | precios | jubilados

Jubilaciones: la nueva fórmula de movilidad perdió fácil contra la inflación

El mecanismo para calcular la actualización de jubilaciones y pensiones no tiene una clausula de compensación por la suba de los precios. En los últimos tres años hubo una fuerte erosión del poder adquisitivo.

El primer aumento en base a la nueva fórmula de movilidad, que se aplicará por tres meses (marzo-mayo), tuvo un mal debut para los jubilados, pensionados y demás beneficiarios de prestaciones sociales: el aumento rondará entre 8% y 8,2%. Si estuviese vigente la fórmula del gobierno anterior, el aumento debería ser de 7,16%.

Un punto porcentual en más o en menos, no altera que ambas fórmulas son perjudiciales para los alcanzados por la movilidad –18 millones de personas- porque se estima que la inflación del primer trimestre de este año tendría un piso del 11%.

La fórmula actual tiene un grave defecto: no contiene ninguna cláusula de compensación por la suba de los precios. Si los aumentos de las jubilaciones y demás prestaciones son inferiores a la inflación, no hay ninguna corrección de los haberes y los beneficiarios de todo el sistema tienen una caída real en los beneficios que perciben.

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Otro problema es que la ley que aprobó la nueva fórmula no contempla ninguna recomposición por la pérdida que tuvieron todos los beneficiarios del sistema con el cambio de la fórmula durante 2018 y 2019.

Otro problema es que la ley que aprobó la nueva fórmula no contempla ninguna recomposición por la pérdida que tuvieron todos los beneficiarios del sistema con el cambio de la fórmula durante 2018 y 2019.

Además, en diciembre de cada año se comparará el aumento de los haberes del cuarto trimestre, con la recaudación total interanual de la Anses, menos los aumentos de los tres trimestres anteriores. Y en ese caso, para diciembre, se elegirá el porcentaje menor.

Así, por ejemplo, si los primeros tres aumentos trimestrales arrojaron una suba de 25 puntos, el del cuarto trimestre de 5 puntos y la recaudación interanual total de la Anses fuera del 26%, el aumento de diciembre no será de 5 puntos, sino de solo 1, o sea, tendrá un descuento de 4 puntos. En lugar de 30, el aumento será de 26

En tanto, si fuese a la inversa, y la Anses recauda más, por ejemplo, 32%, el aumento de diciembre de 5 puntos se mantiene sin cambios y el del año queda en 30.

En definitiva, al final de cada año, los aumentos podrían ser inferiores a las mejoras de los trabajadores activos –que se toma en parte como base para el cálculo de la fórmula, o inferiores al crecimiento de la recaudación de la Anses.

Con los cuatro aumentos por decreto de 2020, las jubilaciones mínimas tuvieron un incremento del 35,3% y las máximas del 25,3%.

En consecuencia, si los salarios y la recaudación tributaria crecen por encima de la inflación, los jubilados y demás beneficiarios tendrán un aumento real en sus beneficios. Pero ese aumento podría ser inferior a la mejora de los salarios, si los ingresos totales de la Anses son más bajos y en diciembre hay que efectuar un ajuste.

Si pasa lo contrario, y la inflación se dispara, volverán a perder en términos reales frente al incremento de los precios.

Otro grave perjuicio es que la ley que aprobó la nueva fórmula no contempla ninguna recomposición por la pérdida que tuvieron todos los beneficiarios del sistema con el cambio de la fórmula durante 2018 y 2019 y con los aumentos por decreto de este año.

¿ Y la fórmula anterior?

Ajustaba las jubilaciones y prestaciones 70% por inflación y 30% por salarios, con un rezago de 6 a 9 meses. En los dos años en que estuvo vigente, 2018 y 2019, todas las jubilaciones y prestaciones sociales tuvieron una pérdida frente a la inflación del 19,5%.

En 2020 hubiera arrojado un 42%, ganando un 4,3% a la suba de los precios. El balance en tres años hubiera sido un 17% negativo para los beneficiarios del sistema.

¿Y los aumentos por decreto?

Con los cuatro aumentos por decreto de 2020, las jubilaciones mínimas tuvieron un incremento del 35,3% y las máximas del 25,3%. Y como el aumento de marzo y los futuros aumentos se otorgarán sobre niveles jubilatorios en distintos niveles deprimidos-- entre un 19,5% y 24,5%, sin ninguna recomposición- la pérdida de los últimos tres años se prolonga de por vida.

El balance de estos poco más de tres años es adverso para jubilados y beneficiarios sociales de la mano de la recesión, la mayor inflación, la caída del salario, la pandemia y la cuarentena. Todo esto agravado por fórmulas de movilidad y aumentos por decreto que volvieron a ajustar a los sectores de menores recursos y a quienes por edad no tienen tiempo para esperar más.

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