Industria automotriz: las claves para competir, producir más, invertir y crecer frente a China

Juan Cantarella, presidente de AFAC, analizó en Milla Extra el escenario de la industria autopartista, el avance de las importaciones chinas, la presión impositiva y las condiciones que necesita el sector para volver a invertir y crecer.

El sector automotriz registró durante los primeros seis meses del año 2026 una caída en su nivel de actividad del 6,7% respecto al mismo período de 2025.

El sector automotriz registró durante los primeros seis meses del año 2026 una caída en su nivel de actividad del 6,7% respecto al mismo período de 2025.

En el marco del ciclo de entrevistas del programa Milla Extra, de AIRE Negocios, Juan Cantarella, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), trazó un diagnóstico sobre el presente de la industria autopartista y puso el foco en uno de los principales desafíos para la producción nacional: cómo recuperar competitividad en un mercado cada vez más expuesto a las importaciones y con una estructura de costos que todavía condiciona a las empresas locales.

Cantarella valoró el proceso de ordenamiento macroeconómico, pero advirtió que ese avance necesita trasladarse a las condiciones concretas en las que producen las empresas. En su análisis, la estabilidad y la previsibilidad son indispensables para invertir, pero no alcanzan por sí solas.

“Durante mucho tiempo el desastre de la macro se compensó con mucho esfuerzo desde lo micro, pero la micro tampoco puede hacer magia”. “Durante mucho tiempo el desastre de la macro se compensó con mucho esfuerzo desde lo micro, pero la micro tampoco puede hacer magia”.

La frase sintetizó uno de los ejes centrales de su mirada: el empresario puede mejorar procesos, buscar mercados y ganar productividad, pero existen costos estructurales que requieren decisiones de política económica.

El sector automotriz registró durante los primeros seis meses del año 2026 una caída en su nivel de actividad del 6,7% respecto al mismo período de 2025.

Sin embargo, si se compara junio respecto a mayo 2026, se observa un incremento del 5,7%.

El avance de las autopartes chinas y un cambio en el negocio

Uno de los principales focos de preocupación para el sector es el crecimiento de las importaciones, especialmente de origen chino, en el mercado de reposición.

Según explicó Cantarella, la diferencia de precios genera una presión cada vez mayor sobre los fabricantes nacionales. Desde su perspectiva, esa competencia no se desarrolla en condiciones equivalentes debido a la intervención estatal que, sostiene el gobierno chino.

El impacto comienza a modificar incluso las estrategias de las empresas argentinas. Algunas pymes que históricamente fabricaron componentes están reduciendo su actividad industrial y avanzando hacia la importación de productos para mantener su participación en el mercado.

El fenómeno plantea un dilema para el sector: seguir fabricando en Argentina o importar para poder competir en precio.

Para la AFAC, el desafío no consiste simplemente en proteger a la producción nacional frente a las importaciones, sino en generar las condiciones para que fabricar en el país vuelva a ser competitivo.

El dólar y la competitividad en la agenda automotriz

“La competitividad de verdad no pasa por el tipo de cambio”, advierten desde la industria autopartista.

“La competitividad de verdad no pasa por el tipo de cambio”, advierten desde la industria autopartista.

En un sector históricamente condicionado por el dólar, Cantarella planteó una definición que se aleja de las soluciones basadas exclusivamente en la cotizacion del tipo de cambio.

“La competitividad, la de verdad, la estructural, la que da sostenibilidad a un negocio, no pasa por el nivel de tipo de cambio”.

Para el presidente de AFAC, una industria competitiva necesita previsibilidad para tomar decisiones que tienen plazos mucho más largos que los ciclos económicos.

Una fábrica autopartista no decide una inversión solamente en función del valor del dólar de un determinado momento. La ecuación incluye costos laborales, impuestos, energía, logística, acceso a financiamiento, productividad y posibilidades de exportación.

Por eso, la estabilidad macroeconómica aparece como una condición necesaria para invertir, pero la competitividad industrial requiere resolver también los problemas de la economía real.

Dentro de esa estructura de costos, Cantarella puso especial énfasis en la presión tributaria y apuntó particularmente contra Ingresos Brutos.

“El Impuesto a los Ingresos Brutos para mí es el impuesto más cobarde que hay”.

Según explicó, el problema no está solamente en la alícuota nominal, sino en el efecto cascada que genera cuando el impuesto se acumula en las distintas etapas de producción y comercialización.

Para la industria autopartista, esa carga puede convertirse en una desventaja frente a productos importados, al afectar el costo final de los componentes fabricados localmente.

La discusión tributaria, por lo tanto, aparece vinculada directamente con una pregunta central para el sector: ¿cómo producir en Argentina y competir con productos que llegan desde mercados con estructuras de costos diferentes?

Santa Fe, industria e inversiones: el desafío de producir más

En este escenario, Santa Fe tiene un papel estratégico dentro de la cadena automotriz argentina por su entramado industrial y su vinculación con la producción de vehículos y autopartes.

Para Cantarella, el desafío pasa por consolidar las condiciones que permitan que nuevas inversiones no solamente lleguen al país, sino que encuentren un ecosistema productivo capaz de generar proveedores, empleo y exportaciones.

La articulación entre el sector privado y el Estado aparece así como una variable central. El orden macroeconómico debe complementarse con políticas específicas para la industria, especialmente en materia tributaria, laboral, infraestructura y comercio exterior.

El objetivo es que las empresas puedan planificar inversiones de largo plazo y que la producción nacional tenga posibilidades reales de integrarse a cadenas regionales y globales.

Autos eléctricos, híbridos y una transición que todavía tiene límites

La transformación tecnológica de la industria automotriz también formó parte de la entrevista y Cantarella planteó que la transición hacia los vehículos eléctricos enfrenta en Argentina una limitación concreta: la infraestructura de carga todavía no acompaña las necesidades de un parque automotor completamente eléctrico, especialmente teniendo en cuenta las grandes distancias del país.

En ese contexto, los vehículos híbridos aparecen como una alternativa de transición con mayores posibilidades de adaptación al mercado local.

La discusión tecnológica también representa una oportunidad industrial: la transformación de la movilidad puede generar nuevos desarrollos y negocios para la cadena autopartista, siempre que Argentina logre generar condiciones para que parte de esa producción se realice localmente.

El desafío de la industria: pasar del orden macro a la competitividad

El diagnóstico de Cantarella combina dos ideas que, lejos de ser contradictorias, aparecen como complementarias.

Por un lado, la estabilidad macroeconómica es indispensable para recuperar previsibilidad y habilitar decisiones de inversión. Por otro, el sector productivo necesita resolver obstáculos concretos que afectan su capacidad para competir.

Entre los principales desafíos aparecen:

  • Costos e impuestos: reducir las cargas que encarecen la producción nacional.
  • Competencia internacional: enfrentar el ingreso creciente de autopartes importadas, especialmente desde China.
  • Productividad: avanzar en nuevas condiciones que permitan producir más y mejor.
  • Inversiones: generar previsibilidad suficiente para proyectos de largo plazo.
  • Tecnología: preparar a la cadena para la transición hacia vehículos híbridos y eléctricos.
  • Exportaciones: fortalecer la integración de la industria argentina con mercados como Brasil y México.

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