El presidente Mauricio Macri prometió a fin del año pasado una amplia reforma tributaria para terminar con los impuestos distorsivos.
En lo que respecta a los autos, del precio de lista de un 0 km, el 54,8% son impuestos lo que ubica a la Argentina como uno de los países en los que el Estado se queda con la mayor parte.
El objetivo oficial es reducir 5 puntos porcentuales o más los impuestos del sector. Inclusive, se intentará que la reducción sea mayor tratando de acercarse, de manera gradual, al 10%.
El problema es que no es un trabajo sencillo ya que la carga impositiva total está compuesta de tributos nacionales, provinciales y municipales. Según altos funcionarios, la proporción de impuestos sobre el valor de un 0 km debería ser del 30%, similar a la de Brasil. En países de Europa ronda el 16%, en Japón el 10% y en Estados Unidos el 7,5%.
A su vez, se buscará reducir otros costos como el de los patentamientos y transferencias.
El costo fiscal que significará la baja de impuestos se compensaría, según los cálculos que realizan en el Gobierno, por un aumento de las ventas al trasladarse la reducción tributaria a un menor precio al público. Se toma como ejemplo lo sucedido este año en el sector cuando los automotrices aplicaron bonificaciones en los 0 km y la demanda comenzó a crecer.
En ese contexto, el Gobierno convocó a fabricantes, autopartistas y sindicatos para el 8 de junio próximo para comenzar a trabajar en el “Plan Un Millón ” en el que la baja de la presión impositiva tendrá un papel clave.
Fuente: Ámbito Financiero
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