Los alimentos, aquellos productos más básicos de consumo en el hogar, registraron este año incrementos de precios por encima del nivel general de la inflación. Mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que informó el INDEC mostró una suba promedio del 43,9% en once meses del 2018, los alimentos y bebidas no alcohólicas treparon el 48,8%, según los datos oficiales.
También en la variación mensual de la inflación, se hizo evidente que, mientras la aguja de los precios en noviembre subió 3,2%, los productos de la canasta lo hicieron a un ritmo del 3,6%.

La inflación de noviembre fue de 3,2% y acumuló un 48,5% en 12 meses, según difundió el INDEC.
Según el INDEC, entre los artículos que más subieron durante el mes pasado, se encuentran las frutas y verduras, que contienen un fuerte componente estacional. Como el caso del zapallo anco que subió 48,3% y pasó a costar $21,94 el kilo; el kg. de papa subió 31,2% y 21,4% en el caso del yogurt firme.
Por su parte, los fideos secos aumentaron un (6,7%), el kilo de harina de trigo (común 000) un (3,6%), las hamburguesas (6,3%) y el aceite de girasol (1,2%).
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Con todo, si bien, el dólar se estabilizó desde principios de octubre, sin embargo, el traslado de la devaluación a los precios se fue dando gradualmente. Según analistas, todavía queda por trasladarse una parte de la devaluación del peso que superó el 50% en lo que va del año. Un proceso que también se está dando “de a poco” porque la demanda -con ingresos que no aumentan en la misma proporción- no convalida subas de precios muy abruptas. De ahí, que el consumo también registró una caída de casi 6% también en noviembre.
El “peso de la comida”, según un relevamiento de la consultora W, que dirige el analista Guillermo Oliveto, es del 22,5% en promedio, según los ingresos de los hogares.
En la apertura, según los distintos segmentos socio económicos, el peso de la compra de estos productos, claramente, va aumentando en la base de la pirámide social.
Así, mientras en la clase alta (ABC1), el gasto del supermercado pesa un 7%; para la clase media alta (C2), un 16,5% y para la clase media baja (C3), representa un 27%. Para la clase baja superior (D1), implica un 46,5% y para la más baja (D2), el 53%. En tanto el restante 47%, es destinado a los otros consumos, como ropa, alquiler, servicios, tarifa, educación y transporte, entre otros.



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