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Economía inflación | Argentina |

En la Argentina, la inflación anual se acelera y se acerca a los tres dígitos

La inflación del 2022 podría superar el 90% según las estimaciones económicas, que advierten el impacto de futuros incrementos en tarifas, prepagas y el proceso devaluatorio sobre el bolsillo de los asalariados.

A fines de enero de 2022, los analistas de mercado proyectaron en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que publica el Banco Central, que la inflación minorista para el corriente año se ubicaría en el 55,0%. A fines de febrero, las mantuvieron en el 55%. En marzo, la elevaron al 59,2%. A fines de abril, al 65,1%. A fines de mayo, al 72,6%. A fines de junio, al 76%. Y a fines de julio, al 90,2%.

La secuencia muestra que la suba de los precios minoristas en 2022 va subiendo mes a mes y aún faltan conocer los datos de agosto-diciembre para confirmar e incrementar el 90,2% proyectado para este año.

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Las proyecciones económicas para fines de 2022 generan preocupación.

Las proyecciones económicas para fines de 2022 generan preocupación.

Teniendo en cuenta los aumentos programados y segmentados de las tarifas de los servicios, los tres aumentos que informarán las prepagas (11,34% en agosto, más los aumentos de octubre y diciembre, más la incidencia sobre los precios de los alimentos si se acelera la devaluación del tipo de cambio oficial y/o se otorga un dólar para ciertas actividades (caso campo) y las revisiones de las paritarias (por los salarios retrasados) no es de descartar que el 90,2% anual se quede “corto” y haya que esperar una inflación anual superior.

Además, la mayor inflación internacional - que no se limita a la Energía - sigue presionando con más intensidad a la inflación doméstica.

Para liquidar los cereales retenidos, el campo reclama un tipo de cambio más alto, exigencia a la que han sumado muchísimas otras actividades que rechazan que solo ciertos sectores tengan una ventaja cambiaria.

Por otra parte, para los próximos dos años, las proyecciones de inflación son altísimas y crecientes. “Asimismo, se elevó el pronóstico de inflación para 2023 hasta 76,6% (+12,0 p.p. que en el REM previo) y proyectaron una inflación de 60,0% para 2024 (+9,8 p.p. respecto del REM de junio)”, dice el Informe del Banco Central.

La inflación ha sido el mecanismo elegido para ir licuando el gasto público, los salarios y las jubilaciones y pensiones, de manera de cumplir con las metas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Se elevó el pronóstico de inflación para 2023 hasta 76,6% y proyectaron una inflación de 60,0% para 2024, dice el Informe del Banco Central.

Se elevó el pronóstico de inflación para 2023 hasta 76,6% y proyectaron una inflación de 60,0% para 2024, dice el Informe del Banco Central.

Con este ritmo de inflación mensual, los aumentos salariales, previsionales o sociales en cuotas (cada 6, 4 o 3 meses) llevan a una fuerte caída del gasto real entre cuota y cuota o entre aumento y aumento, o entre trimestre y trimestre, con el agravante de que el aumento que se otorga no repone la inflación pasada.

Por ejemplo, en los primeros seis meses, las jubilaciones, pensiones y prestaciones aumentaron en marzo un 12,28% y en junio un 15%: punta a punta en el semestre es un 29,1% y la inflación en ese período fue del 36,2% y 39,9% en el rubro alimentos.

Para los haberes más bajos, hubo un “refuerzo de ingresos” de $ 18.000 que se pagaron en abril ($ 6.000) y mayo ($ 12.000). Para los que no recibieron ningún bono, punta a punta representó una pérdida del 5,2%, sin considerar la pérdida inter-trimestral.

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El peso pierde la carrera frente al dólar.

El peso pierde la carrera frente al dólar.

Con los salarios se repite, acrecentada, esta pérdida porque los convenios se firmaron con incrementos del 50-60% anual en cuotas, porcentajes que empalidecen frente al 90,2% o más que se espera para este año.

Los bonos que están acordando algunos gremios no reponen la pérdida salarial porque, en muchos casos, no se integran a los haberes corrientes; son extraordinarios, lo que implica que los futuros aumentos salariales se realizan sobre una base salarial más baja.

Si “la inflación es una fábrica de pobres”, la caída de la jubilación y el salarial real desde 2018 en adelante ya acumula – según los sectores hasta un 30%.