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Economía Argentina | inflación |

Cae la actividad y suben los precios: en la Argentina, la estanflación se quedó corta

La situación económica, productiva y social de la Argentina muestra parámetros que generan mucha preocupación. Los mecanismos para desacelerar la suba de precios puede tener otras consecuencias no deseadas.

Estanflación es un término que ya no alcanza para describir la situación económica, productiva y social de la Argentina. Tras la fuerte devaluación de diciembre, el Gobierno viene utilizando la licuación de los ingresos de la población más una fuerte recesión de la actividad económica y un tipo de cambio real semicongelado para buscar desacelerar la inflación que arrancó a fin de año en un 25,6%.

No obstante, hasta ahora, la inflación se mantuvo en dos dígitos, con una suba superior en el rubro alimentos, con el agregado de que desató una inflación en dólares que en apenas 3 meses, en promedio, superó el 50%.

Esta inflación en dólares podría llevar a que el Banco Central tenga que imprimir una mayor devaluación del peso oficial que, en caso de concretarla, rompería el “ancla” cambiario que ha utilizado para buscar desacelerar la inflación y reempujaría más arriba la inflación doméstica.

En consecuencia, pese al discurso oficial, ahora el Gobierno facilitó las importaciones de un largo listado de productos esenciales para ver si con el ingreso de esos bienes, incluso con el pago de menores impuestos a la importación, podría limitar las remarcaciones domésticas sobre los precios.

Importación, inflación y pobreza en Argentina

Es que se determinó suspender, por un plazo de 120 días, el cobro de la percepción de IVA adicional e impuesto a las Ganancias a las importaciones de los alimentos básicos comprendidos en la medida oficial. Eso implica subsidiar por la vía cambiaria y tributaria a los importadores con el propósito de intentar contener la inflación en alimentos.

De acuerdo a los datos del INDEC, en los últimos tres meses a febrero, alimentos básicos como la leche, arroz, aceite, harina y artículos para el hogar como lavandina, detergente y jabón de tocador aumentaron más del 100%. Estos valores anticipan un nuevo salto de los índices de indigencia y pobreza.

La licuación de ingresos no comprende solo a los salarios y jubilaciones. También a los ahorros porque la tasa de interés sobre los plazos fijos viene siendo fuertemente negativa, agravado porque desde el Banco Central impulsaron una nueva baja de la tasa de interés a la mitad de la inflación.

La actividad económica está en franco retroceso -en este trimestre el PBI podría caer más del 5%- por la caída del poder de compra de la población y de los niveles de empleo, entre otros motivos, además de la paralización de la obra pública.

Por otra parte, por la propia inflación, la deuda en pesos atada al CER con un tipo de cambio semicongelado viene incrementando el endeudamiento público. En enero y febrero, según el Informe de la Secretaria de Finanzas, la deuda en pesos volvió a pegar un salto por la colocación y variación de los bonos y títulos ajustables por CER (Inflación) o dollar linked que aumentaron en enero en el equivalente a US$7.991 millones y en febrero en otros US$12.371 millones.

Y en la medida que la inflación vaya aumentando por encima de la variación del tipo de cambio oficial, la deuda en pesos valuada en dólares deberá seguir creciendo, absorbiendo la licuación de diciembre.

El panorama se completa ahora con el reintento oficial de reducir el piso salarial del impuesto a las Ganancias y eliminar una serie de exenciones, con lo que se estima que 1,5 millones de trabajadores volverán a pagar ese impuesto. Y los jubilados sufrirían una mayor poda en sus haberes porque se propone desde abril una nueva movilidad, a partir de rebajar unos 17 puntos el ya superdeteriorado poder de compra de los haberes.