La caída del salario real no discriminó afiliación política: el sindicato de los Gastronómicos liderado por Luis Barrionuevo, cercano al gobierno nacional (reúne cerca de 270.000 trabajadores), experimentó una contracción levemente inferior al 8%, algo mayor a la registrada por los afiliados al sindicato de Camioneros, de Hugo Moyano (-7,5% promedio, afectando a alrededor de 170.000 trabajadores).
La Unión Obrera Metalúrgica( UOM) (reúne a más de 250.000 empleados), con Antonio Caló al frente, sufrió una contracción real de 6,2% en los salarios.
La consultora destaca que entre los trabajadores que tuvieron la menor caída promedio en los ingresos están los reunidos en la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), a quienes les impactó una caída del 2,7% anual; los del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), con una baja del 3,4%, y los del Sindicato de Seguridad Privada (UPSRA), con – 4,7%.
El trabajo de Ecolatina, proyecta además las dificultades que pueden aparecer este año en el ámbito laboral. “Las caídas generalizadas en los salarios reales de los trabajadores registrados durante 2016 configuran un escenario complejo para el año que comienza, puesto que, al tratarse de un año electoral, se entrecruza la necesidad política del Gobierno de apuntalar los ingresos y a su vez, evitar que la inflación se aleje demasiado de la meta establecida por el Banco Central (BCRA) en su informe de política monetaria, fijada en un rango que va del 12% al 17%”.
Estas previsiones desconfían de la pauta salarial que intenta impulsar desde Casa Rosada, que procura que las negociaciones no excedan el 18%, apenas un punto por sobre la meta de inflación del Banco Central.
“Las paritarias se ubicarían por encima del 25% este año, consiguiendo un leve repunte del poder adquisitivo de los trabajadores, de aproximadamente 1% de acuerdo con nuestras proyecciones de inflación“, dice el informe.
La cuestión ya forma parte de las conversaciones dentro del Gobierno. De hecho, el vicejefe de Gabinete Mario Quintana, lo planteó durante el fin de semana en una entrevista con el diario Clarín, donde anticipó que la Casa Rosada no intervendría en las paritarias del sector privado, pero pidió que se tomara como referencia el 17% establecido en las metas que este año espera el BCRA.
El Gobierno parece haber aprendido la lección que le dejó 2016, cuando acordó un 32% con los docentes, por encima del tope del 25% que intentó -con éxito dispar- imponer sobre el resto de los sectores. Así, este año liberó el escenario para que cada provincia lo resuelva por su cuenta.
33%
Fue el incremento en 2016. Surge del promedio de las paritarias acordadas el año pasado.
41,5%
Fue la inflación el año pasado según la consultora.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó la meta de inflación entre el 12% y 17% para este año. Las consultoras privadas estiman un piso mínimo de 20%.
6%
Fue la pérdida del poder adquisitivo en promedio de los asalariados en el 2016. Los aumentos de sueldos no alcanzaron a empardar el incremento en los precios.
18%
Es la pauta oficial que se quiere imponer desde el Gobierno Nacional, para comenzar a discutir incrementos salariales, con la posibilidad de proponer cláusulas gatillos si la inflación supera las metas que maneja el BCRA.
Como ejemplo, la Gobernadora, María Eugenia Vidal, cerró a fines del año pasado con los empleados de la administración de la Provincia de Buenos Aires, esa cifra para todo 2017. El acuerdo incluye una cláusula de ajuste si la inflación se dispara.
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