En medio de una crisis sin precedentes, la cotización del barril de crudo profundizaba su caída, por el impacto de la pandemia de coronavirus sobre la actividad y el agotamiento de la capacidad de almacenamiento.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), que opera en el mercado de futuros de Nueva York (Nymex), se derrumbaba esta mañana 74,33% y se comercializaba a US$ -9,66 el barril en los contratos con entrega en mayo.
De igual modo, el petróleo Brent del Mar del Norte, que lo hace en el mercado electrónico de Londres (ICE), caía 20,77% y el barril se pactaba a US$ 20,36 también en los contratos para junio, de acuerdo con lo informado por la agencia Bloomberg.
Por su parte, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) informó que su canasta de crudos cotizó ayer a US$ 14,19 el barril, frente a los U$S 18,16 del viernes último, lo que representó un desplome de 21,87%.
Exceso de producción, problemas de almacenaje y peleas de productores explican caída del crudo
Un exceso de producción en momentos de contracción de demanda a causa de la pandemia de coronavirus, la falta de un sistema de almacenaje y una excesiva dependencia fiscal de los ingresos por ventas de hidrocarburos por parte de los estados productores llevaron a que el precio del petróleo tocara mínimos históricos.
Si bien los analistas internacionales y del negocio petrolero se preocupan en remarcar que este fenómeno afectó sólo a los contratos de futuro con entrega en mayo, y que los precios para junio mejoran, lo cierto es que existe un exceso de oferta global en medio de una demanda retraída por los efectos de la pandemia.
A esto también se sumó la influencia cada vez mayor de las energías renovables que van desplazando gradualmente al crudo como insumo básico de la matriz energética.
A lo que se agrega además la creciente producción de hidrocarburos no convencionales que desplazan al crudo tradicional, en particular, en los Estados Unidos.
El peor año de la história
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calificó al 2020 como "el peor año de la historia para el petróleo" y se refirió al presente mes como "abril negro".
El exceso de oferta pondría a prueba la capacidad mundial de almacenar crudo, con el riesgo de que la saturación en algunos yacimientos obligue a parar la producción.
El fenómeno ya está ocurriendo en la Argentina, donde las petroleras dejaron de refinar porque no tienen donde almacenar.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pronosticó que la demanda de crudo descendería en torno a 20 millones de barriles por día en abril.
En el conjunto del año, la demanda se reducirá en 6,91 millones de barriles por jornada, estimó.
La crisis se agravó después de que Arabia Saudita, miembro de la OPEP, lanzara una guerra de precios con Rusia, que no es miembro de esta organización.
Los tanques de Estados Unidos no tienen espacio para almacenar más crudo y los inversores ya cobran por comprar barriles, ante la brutal reducción de la demanda producida por la crisis del coronavirus.
Los dos países pusieron punto final a la disputa a principios de este mes aceptando, junto con otros Estados, reducir la producción en casi 10 millones de barriles diarios para impulsar los mercados afectados por el virus.
Pero los precios siguieron cayendo y los analistas estiman que los recortes no bastan para compensar la caída masiva de la demanda.
Analistas temen que las instalaciones de almacenamiento en Estados Unidos se estén quedando sin capacidad.
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