Entre enero y julio la inflación sumó un 15,8%, con un dato no menor: los precios regulados por el Estado – como las tarifas de servicios públicos, combustibles o medicina prepaga – aumentaron apenas el 5,7%. Si se consideran los últimos 12 meses, en promedio los precios subieron el 42,4%, mientras los regulados aumentaron poco más de la mitad, el 23,6%.
En consecuencia, el congelamiento de tarifas y demás precios regulados explica en gran medida que los niveles de inflación no sean bien mayores, pero al costo de acumular un retraso interanual más que peligroso de más de 20 puntos.
Con los precios de los servicios y productos regulados alineados con el resto de los precios, la inflación interanual superaría el 50%, en un contexto en que, por la pandemia, la economía sigue en niveles de actividad bajos y con salarios en retroceso con relación a los precios.
“La inflación no logra bajar de los dos dígitos desde hace 15 años. Desde 2005 se ubica persistentemente por encima del 10% y desde 2012 por encima del 25%. En los últimos 5 años promedió 35% anual, y para este año las expectativas son de un registro superior a ese promedio. Ya sea en períodos de crecimiento, estancamiento y ahora recesión, la inflación no se pudo controlar”, recuerda la consultora LCG. En 2019, agreguemos, fue del 53,8% con los precios regulados con una suba del 48,2%.
Por eso razón, LCG agrega que “con un desancle del tipo de cambio, una recuperación de salarios, el descongelamiento de precios o una nueva aceleración de Alimentos y Bebidas como la de este mes, la situación luce fuera de control”.
Más actividad, más inflación
Un punto clave es la flexibilización de la cuarentena algo que ya se refleja en las diferencias en la evolución de los precios por regiones. Un ejemplo de esta situación es la variación de los precios en Capital y GBA en julio (1,6%), considerablemente menor a la de la zona Patagónica (2,7%), donde existe un mayor nivel de flexibilización. En tanto, el 15,8% promedio de enero-julio, combina un 14,8% en Capital y GBA con un 18,4% en el NEA y 17,6% en el NOA, regiones por mayores niveles de pobreza e indigencia y donde se destacan las mayores subas de precios en alimentos (22% en el NOA en 7 meses).
Ya en julio, los rubros con mayor aumento fueron encabezados por Equipamiento y mantenimiento del hogar (3,9%) seguido por Prendas de vestir y calzado (3,3%), “donde al igual que el sector anterior, se dio un incremento en la demanda por el aprovechamiento de planes de financiacion con menores tasas de interés. Bajo la misma línea, el rubro de Recreación y cultura también presentó una variación del 3,3%. Finalmente, el rubro de Salud presentó una variación del 2,2% impulsado, principalmente, por la suba en los precios de los remedios siendo que los precios de la prepaga se encuentran congeladas”, según la Consultora ACM.
Las estimaciones privadas estiman un piso de inflación del 3% mensual con una aceleración hacia fin de año que dejará un importante arrastre hacia 2021.
A todo esto se agrega el probable aumento del 7% sobre los combustibles porque marcaría la decisión política de ir descongelando las tarifas. Y se suman aumentos en lácteos y derivados del trigo y carne, el incremento autorizado a partir de septiembre de los precios de la telefonía celular e internet, la mayor devaluación del peso con una brecha cambiaria que no baja del 80% y la reanudación de las discusiones paritarias.
En consecuencia las estimaciones privadas estiman un piso de inflación del 3% mensual con una aceleración hacia fin de año que dejará un importante arrastre hacia 2021. Según el Banco Central, en promedio, las 10 entidades y consultoras que mejor acertaron en sus pronósticos de inflación estiman en el 48,8% la suba promedio de los precios minoristas para los próximos 12 meses
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