El director de Research for Traders, Gustavo Neffa, consideró en diálogo con la agencia NA que "un default haría aumentar la brecha" en un escenario en el que "es una incógnita hasta dónde el Gobierno quiere dejar correr el tipo de cambio".
El especialista consideró que tanto "defaultear" de manera total o parcial implicaría consecuencias en la economía y pondría más presión sobre el tipo de cambio, lo que luego se traduciría en "remarcación de precios".
Evaluó que ello, a su vez, provocaría un "menor poder adquisitivo de la gente".
Neffa también advirtió que "un fracaso en la oferta" generaría la aparición de "muchos holdouts y litigiosidad", con lo que sostuvo que una cesación de pagos generaría "un cortocircuito de bastante importancia, incluso más que en 2001 porque hay otro contexto".
"El escenario después de la pandemia no será bueno y la Argentina no podrá beneficiarse del contexto externo", apuntó.
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Por su parte, el director de EPyCA Consultores, Martín Kalos, subrayó en declaraciones a la agencia NA que un default tendría "impactos distintos en el corto plazo".
Remarcó que "incrementaría la volatilidad de las variables nominales porque habrá presión en el dólar y una demanda en medio de una perspectiva con escasez en el futuro".
"Impactará en la brecha y probablemente se consolide la presión sobre los mercados paralelos. En el mediano plazo hará crecer las expectativas de devaluación", argumentó Kalos.
También estimó que generaría una "caída un poco mayor" del Producto Bruto, aunque destacó que, al no pagar la deuda, en el corto plazo el Estado tendría "más disponibilidad de recursos para destinar a otros usos".
"En el mediano plazo es una fuente menos de financiamiento", puntualizó el economista, quien analizó que "una de las grandes diferencias del default a finales de 2001 es que ahora se da la crisis del coronavirus".
Según alertó, eso "vuelve más difícil las oportunidades de negocios en los próximos meses".
"El mundo es distinto. La crisis global muestra a un mundo más proteccionista y una plena disputa de hegemonía mundial", afirmó.
"La Argentina ya tenía que resolver su crisis de deuda para hacer frente a la económica, pero en medio se dio la pandemia y no solo cambió las negociaciones, sino que agudizó la crisis", puntualizó.
Duras negociaciones
El ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró hoy que la Argentina está "abierta al diálogo" con los bonistas, a pocas horas de que venza el plazo para aceptar la oferta de canje.
"La Argentina permanece abierta al diálogo. Hicimos una oferta sostenible de buena fe y apreciamos que parte de nuestros acreedores ya la hayan aceptado", sostuvo el funcionario.
Guzmán dijo a una agencia internacional de noticias que en el Gobierno "continuamos trabajando para lograr el objetivo de restablecer la sostenibilidad de la deuda, volver a poner al país de pie y establecer una relación sostenible y duradera con nuestros acreedores".







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