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Economía Argentina | Empleo |

Argentina, de la recesión a la depresión económica

En la Argentina, la actividad, los niveles de empleo, el consumo y las ventas están en niveles de depresión económica, luego de la caída recesiva de 2023.

Marzo y abril suelen ser meses de mayor actividad económica tras las vacaciones y paradas técnicas de enero-febrero en Argentina. No fue así este año. La actividad económica, los niveles de empleo, el consumo y las ventas están en niveles de depresión económica, luego de la caída recesiva de 2023 (-1,6%). En los dos primeros meses de 2024, la caída subió al 3,6%.

En marzo la industria tuvo una caída del 13,7%, afectando a todos los rubros, con mayor fuerza en construcción, siderurgia y automotores. A febrero, la actividad económica general cayó un 3,6% con relación al primer bimestre de 2023, según el INDEC, y se espera que el dato de marzo/abril empeore.

En febrero (último dato oficial), "ocho sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destacan Construcción (-19,1%) e Intermediación financiera (-12,1%). Junto con Industria manufacturera (-8,4%) y Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,5%) aportan 3,1 puntos porcentuales a la caída interanual del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica).

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El último dato oficial marca que, en febrero, ocho sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destaca la Construcción con un -19,1%.

El último dato oficial marca que, en febrero, ocho sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destaca la Construcción con un -19,1%.

Sin embargo, el Gobierno presentó los resultados de su inicio de gestión como altamente positivos porque se habría logrado acumular un fuerte superávit fiscal, con aumento de las reservas del Banco Central y con porcentajes de inflación descendentes.

Se trata de un balance parcial y engañoso por varias razones. Desde el Gobierno nada dicen en relación con la importantísima caída de la actividad económica que transformó la recesión de la segunda mitad de 2023, al final de la gestión de Alberto Fernández, en depresión. Tampoco de la caída de las ventas, en todos los segmentos de comercialización, incluyendo supermercados, shoppings y autoservicios mayoristas.

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Tampoco se menciona que la reducción del gasto se debió en gran proporción a una importante licuación, con fuertes caídas en prestaciones sociales (-29,7%) y salarios (-19,8%) a la vez que hubo gastos “pisados” en la obra pública y en pagos de energía. O sea, gastos devengados no pagados.

Por su parte, la inflación sigue en porcentajes altos, alimentada por los servicios públicos, con alzas de más del 100%, más del 200% y más del 300%, en luz, gas, peajes, agua. Tampoco dice la versión oficial que en lo que va de la actual gestión hay una inflación en dólares, del orden 90%, que lleva a que muchísimos insumos y productos importados resulten en dólares más baratos que producirlos en el país.

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Pese al anuncio del superávit fiscal, desde el gobierno no se menciona la importantísima caída de la actividad económica que transformó la recesión en depresión. Tampoco de la caída de las ventas, en supermercados, shoppings y autoservicios mayoristas.

Pese al anuncio del superávit fiscal, desde el gobierno no se menciona la importantísima caída de la actividad económica que transformó la recesión en depresión. Tampoco de la caída de las ventas, en supermercados, shoppings y autoservicios mayoristas.

La realidad, como señala la Fundación Capital, es que “el ajuste fiscal tiene amplia proporción basada en la licuación, la cual encuentra un limitante en el riesgo social, no siendo sostenible en el tiempo.

En materia monetaria, el importante aumento de las reservas brutas y netas, se dio en un escenario de cuotificación del pago de importaciones, mientras la reducción de los pasivos monetarios, sólo fue posible en un marco de cepo cambiario que permitió una tasa de interés muy por debajo de la inflación. Hacia delante, el desafío es lograr que el ajuste fiscal sea perdurable y sostenible, que la acumulación de reservas sea genuina y que el esquema económico cuente con suficiente soporte sociopolítico”.

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Por su parte, la mejora en las reservas (+ u$s 8.500 millones desde el inicio de la gestión de Milei) “debe ser matizada en un contexto de pago de importaciones reducido por las Comunicaciones A 7917 (u$s 10.000 millones de diferencia frente a las importaciones efectivas a marzo).

Además, si bien en el primer trimestre del año el FMI realizó desembolsos netos por u$s 1.995 millones, esta situación se invertiría hacia delante, con erogaciones netas de la institución por u$s 2.823 millones en lo que resta del 2024. A su vez, en julio, hay un pago a tenedores de bonos soberanos por u$s 2.700 millones (de los cuales un estimado de u$s 1.200 millones se realizará al sector público) y por intereses y vencimientos de deuda privada se proyecta una salida de u$s 600 millones promedio por mes”, agrega la Fundación Capital.