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Economía Deuda | Argentina | Banco Central

A pesar del cepo, los dólares siguen saliendo de la Argentina

El país no logra solucionar la crónica escasez de dólares que necesita para afrontar los pagos previstos de deuda pública y privada.

Desde hace décadas, Argentina viene exportando más que lo que importa, pero la divisas que ingresan por una ventanilla salen por otra, fundamentalmente por el pago de intereses y deuda tanto del sector público como privado, fletes, viajes y pasajes y “atesoramiento” de personas y empresas en lo que sigue siendo una importante salida de capitales del sistema, a pesar de todas las restricciones y cepos que se fueron imponiendo.

Veamos tan sólo lo que viene pasando este año en el mercado de cambios oficial, sin considerar todo lo que se filtra a través de los dólares alternativos

Favorecida por los altos precios internacionales de las materias primas ( soja, trigo, maíz, entre otros), entre enero y septiembre, el balance entre los ingresos de dólares por exportadores y la salida para el pago de importaciones arrojan un superávit de U$S 12.851 millones.

Sin embargo, por los pagos de intereses y de vencimientos de deuda tanto pública como privada, déficit por fletes, pasajes al exterior, compra de dólares por parte de individuos y empresas, las reservas del Banco Central en estos 9 meses aumentaron en sólo U$S 3.524 millones, y fundamentalmente por el ingreso de los Derechos Especiales (DEG) del FMI. Las reservas propias siguieron tan escasas como viene pasando hace años.

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Los dólares se siguen

Los dólares se siguen "escurriendo" del Banco Central a pesar del superávit comercial.

Representa una diferencia de U$S 9.327 millones que se escurrieron del BCRA esterilizando el importante ingreso de divisas del comercio exterior. Es lo que viene pasando, en distintas magnitudes, en los últimos 10 años, agravado en 2011, 2015, 2018 y 2019 por la fuerte salida de capitales que directamente evaporaron las reservas del Banco Central

Por ejemplo, en septiembre el Banco Central informó que en septiembre las “personas humanas” compraron de forma neta US$ 326 millones, básicamente para gastos efectuados con tarjetas por consumos (con un neto de USD 149 millones, un incremento de 14% con respecto al mes anterior) y para atesoramiento (con un neto de USD 134 millones en billetes, con un incremento de 8% respecto al mes previo. Entre enero y septiembre, y a pesar del cepo, las personas llevan comprados U$S 2.024 millones.

Asimismo, se realizaron transferencias de fondos hacia cuentas propias en el exterior por U$S 36 millones de dólares y los “Inversores Institucionales y otros” ( bancos-financieras) registraron compras netas por USD 217 millones.

No hay divisas para enfrentar los pagos de deuda pública y privada que Argentina tiene por delante con vencimientos voluminosos entre 2022 y 2025

Por su parte, el “Gobierno General” (excluyendo al Tesoro Nacional) realizó compras netas en el mercado de cambios a través de las entidades autorizadas por U$S 171 millones, explicadas principalmente por transferencias netas al exterior realizadas por gobiernos locales en concepto de intereses y por el pago de importaciones correspondientes a vacunas contra el COVID-19.

Finalmente, las entidades bancarias utilizaron fondos propios por U$S 18 millones destinados principalmente para cancelar deuda financiera.

El Informe ilustra cómo, al margen del movimiento comercial externo, las divisas del comercio exterior van saliendo en un mes – septiembre – en que el superávit entre exportaciones liquidadas e importaciones canceladas fue de tan sólo U$S 316 millones.

Todos estos datos ilustran que no hay divisas para enfrentar los pagos de deuda pública y privada que Argentina tiene por delante con vencimientos voluminosos entre 2022 y 2025, entre otros con el FMI y los organismos financieros internacionales. Y esto en un contexto de fuerte agravamiento de las condiciones de vida,- que no toleran más ajustes - como lo marcan los elevados niveles de indigencia y pobreza, caída del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones e índices inflacionarios intolerantes.

Agravado por la pandemia que ha golpeado en todo el planeta, Argentina no encuentra una salida, lo que se manifiesta en la carencia de alternativas a la insolvencia del país tanto por parte del oficialismo como de la oposición, y también de la llamada "comunidad internacional".

Y eso se traduce en una crisis política e institucional en vísperas de elecciones parlamentarias que con seguridad harán aún más complicados y críticos los dos años que aún restan al actual mandato presidencial.