Desde 1974, cada 13 de octubre los profesionales de la salud celebran el Día del Psicólogo. En los últimos años el reconocimiento es más intenso ya que se han convertido en una pieza esencial para acompañar el duro momento que se vive como consecuencia de la pandemia, ya que contienen y acompañan no solo a los pacientes, sino también a los colegas que ponen el cuerpo en la lucha contra el coronavirus. Aunque la vida haya vuelto "a la normalidad", los efectos de la pandemia aún se sienten y la labor de los psicólogos y psicólogas es más crucial que nunca.
El Día del Psicólogo se instituyó en 1974, después del Primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología que se llevó a cabo en la ciudad de Córdoba, donde psicólogos y estudiantes de todo el país unieron sus fuerzas en defensa de la psicología como campo disciplinar específico, considerada como ciencia y profesión.
El encuentro fue convocado por la Confederación de Psicólogos de República Argentina (Copra). Esta organización, primera manifestación orgánica de los profesionales psicólogos, se había constituido a fines del año anterior y estaba integrada en sus comienzos por representantes de las asociaciones de psicólogos de Capital Federal, Córdoba, La Plata y San Luis y miembros provenientes de otros puntos del país donde aún se encontraban en proceso de constitución las respectivas organizaciones gremiales.
El 13 de octubre de 1974 se estableció el Día Nacional del Psicólogo como modo de reivindicar esa lucha, frente a la disposición del Ministerio de Salud de la Nación, que había propuesto el Servicio Nacional Integral de Salud (SNIS), un proyecto que reconocía en el ámbito de la salud a los médicos, enfermeros, kinesiólogos y fonoaudiólogos, pero no a los psicólogos.
Esos años fueron tiempos marcados por luchas gremiales y grandes desafíos para poder legitimar la práctica profesional del psicólogo. Durante la dictadura cívico-militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, todo el campo psicológico padeció persecuciones y las entidades que representaban a sus profesionales fueron disueltas y puestas en tela de juicio. En 1977, la Copra se disolvió y se reorganizó con el nombre de Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA). Su presidenta, Beatriz Perosio, que también presidía la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA), resultó desaparecida.
En un momento de angustia e incertidumbre como el que disparó la pandemia el Ministerio de Salud de la Nación destacó la importancia de la labor de los psicólogos.





