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Desde el sofá Ryan Gosling |

El pasado de Ryan Gosling: de los maltratos en casa al cuchillo que llevó a la escuela para defenderse a lo Rambo

A los 41 años, Ryan Gosling, transita la madurez profesional, pero también la personal. Aquella que tanto le costó lograr, con una adolescencia marcada por vivencias fuertes

Donna, la mamá de Ryan Gosling, trabajaba como secretaria, y Thomas, su padre, se desempeñaba en una fábrica de papel. Eran mormones y la familia creció bajo el manto de la religión. En alguna oportunidad el actor contó que eso se aplicaba a todo: desde lo que comían a cómo se vestían. Pero él nunca sintió ese camino, y allí encontraría apoyo en su madre. “Ella era muy astuta, me decía que esa religión era una opción, pero no la única, y que yo debía encontrar mi propia verdad”, comentó en una nota con la revista Star.

Fue a los 13 años de Ryan que Donna y Thomas se separaron. El hombre se fue de la casa y el niño se quedó con su mamá y con su hermana mayor, Mandi. Sus compañeros de escuela comenzaron con el bullying cuando supieron de la ruptura de los Gosling. Su respuesta era a los puños. Y más... En una oportunidad llevó un cuchillo de carnicero en la mochila y no dudó en sacarlo cuando lo molestaron. A las autoridades escolares les contó que lo había visto en Rambo, y que siempre quiso un cuchillo similar para defenderse.

Los problemas en el aula no concluían en las bromas de sus compañeros y en su reacción violenta: sus profesores empezaron a notar actitudes que encendieron las alarmas. El alumno Gosling se distraía, no prestaba atención, y debía tenían explicarle cada tema una y otra vez. Aún así, no siempre lograba aprender. “Me esforzaba mucho, pero no podía recordar qué era lo que enseñaban los maestros”, explicó en una entrevista. “Me resultaba muy difícil aprender cosas que para el resto eran de lo más sencillas, y por eso me llevaron a clases de educación especial”.

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Ryan Gosling como Ken.

Ryan Gosling como Ken.

Más allá de lo que ocurría en la escuela, nunca dejó de lado actuación. Tras su paso por el mundo Disney, a mediados de los 90 fue parte de ¿Le temes a la oscuridad?, una serie juvenil de gran repercusión. Al poco tiempo, en 1998, le llegaría la oportunidad de protagonizar cuando lo llamaron para la serie Y oung Hércules. Estos trabajos le dieron un vuelo que lo convirtieron en una de las promesas de Hollywood. Un joven con talento y con todo para triunfar.

En 2002 fue parte de Cálculo mortal, una película sin pena ni gloria pero que será recordada por los avatares del corazón. Compartió elenco con Sandra Bullock y en el rodaje nació un romance que duró un año. En 2004 Gosling se lució y tocó el cielo con las manos tras su desempeño en Diario de una pasión (y aquel vínculo de amor, odio y amistad con Rachel McAdams). Sirvió para confirmar lo que venía mostrando. Así, fue pasando de un proyecto a otro. Aunque también vendría los traspiés.

El primero lo tuvo en 2009 cuando lo llamaron para Desde mi cielo. Negoció con el director, le pidió ser el padre de la familia principal y se lo concedió. Pero al momento de filmar, lo despidieron: “Cuando me contrataron pesaba 70 kilos y cuando me presenté a filmar, había aumentado a 95 kilos. Y la verdad es que la producción y yo tuvimos una idea muy distinta con respecto a cómo debía lucir mi personaje. Yo realmente pensaba que ese hombre debía pesar casi cien kilos, creía en esa idea y me entusiasmaba hacer ese trabajo. Cuando me presenté en el set, me dijeron: ‘¡Te ves terrible!’. Yo pensaba que eso era un elogio pero no lo era, y me despidieron”.

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Ryan Gosling con sus hijas, Esmeralda y Amanda.

Ryan Gosling con sus hijas, Esmeralda y Amanda.

En 2011 recuperó su peso y el protagonismo cuando hizo Drive. La gran apuesta(2015) y la premiada La La Land (2016). Y la posibilidad de ser Neil Armstrong en First Man(2018). Pero en ese momento, estando en lo más alto, Gosling dio un paso al costado. Entendió que debía atenuar la exposición y enfocarse en su familia. En 2011 había conocido a la actriz Eva Mendes y juntos fueron padres en dos oportunidades: en 2014 nació Esmeralda y en 2016 tuvieron a Amanda.

Sucede que casi no pasaba tiempo con ellas. Ryan comprendió que debía compartir más, tener más espacio para las tres. De alguna manera, no quiso repetir carencias que enfrentó en su infancia. A lo ya narrado, el actor recuerda una y otra vez la violencia verbal y el maltrato de sus padres antes de separarse. “Me estaba volviendo loco por los gritos que se escuchaban todo el tiempo, había algo en mi cabeza que estaba haciendo cortocircuito. Había malos tratos entre ellos y abuso de alcohol”.

Hoy, todo aquello es un mal recuerdo. Logró romper barreras, hacerse un lugar y triunfar en la pasión que abrazó siendo un niño. Hace pocos meses regresó a la actuación. Se lo puede ver en Netflix, en la mencionada The Gray Man, brillando nuevamente, haciendo lo que ama. Para Ryan Gosling, es tiempo de disfrutar.

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