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Desde el sofá Netflix |

Qué ver en Netflix: la serie italiana que explora el sexo, la pasión y el engaño

Ambientada en Milán, la ficción de Netflix cuenta la vida de Margherita y Carlo, unos treintañeros que luego de un malentendido caen en una infidelidad.

La serie “Fidelidad” de Netflix es un golpe al amor romántico, contando aquello que sucede cuando la ilusión choca contra la realidad y se deteriora la confianza, uno de los pilares en los que se basan las relaciones. Este tema tan delicado y de debate es el título de la nueva trama de Netflix con producción italiana, que cuenta la historia de una pareja joven y las explosivas consecuencias de una supuesta traición.

La serie se ambienta entre dos ciudades de Italia, Milán y Rimini. La pareja, Carlo -interpretado por Michele Riondino- y Margherita -interpretada por Lucrezia Guidone- se ha mantenido fiel en su matrimonio. Pero, a pesar de estar enamorados, Carlo anhela a una de sus alumnas y Margherita fantasea con su fisioterapeuta.

La serie “Fidelidad” está basada en una novela

Esta producción está basada en la novela de Marco Missiroli que aborda los vericuetos de la pasión y de la posibilidad de ser infiel y el dolor que eso puede implicar, abordando la reflexión de quiénes se benefician y quiénes se perjudican siendo fieles/infieles.

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La novela

La novela "Fidelidad" ya está disponible en las librerías mendocinas.

Fidelidad es una producción de Netflix y de Bibi Films y está dirigida por Andrea Molaioli, quien trabajó en otra gran producción de la plataforma, la serie italiana Suburra. Por su parte, los guionistas son Alessandro Fabbri (1992), Elisa Amoruso (Time Is Up) y Laura Colella (Il Processo). Acompañan en el elenco Carolina Sala, Leonardo Pazzagli y Maria Paiato, entre otros.

“Fidelidad”, la serie: una transposición que se sostiene en la forma

La novela de Missiroli se convirtió en suceso apenas se publicó en Italia: ocupó los debates de la tele en largos intercambios que cruzaban nuevas afectividades en el entorno de un mundo que comenzó a derrumbarse a pasos agigantados con la crisis global. “Desde el desastre que empezó en el 2008 las prioridades de algunas generaciones han variado. Cuando todo es inmediato, no hay futuro ni manera de pagarlo, uno no piensa en formato ‘pareja’ sino en él como ser individual que se relaciona libremente, sin compromiso, con otros seres con los que mantiene relaciones de amor y sexo”, dijo el escritor al diario español La Vanguardia.

Esta espesura que subyace en su novela se vuelve folletín convencional en la serie “Fidelidad” que ofrece Netflix y que ha sido transpuesta en un guion que firman Elisa Amoruso, Laura Colella y Alessandro Fabbri.

Si no se tuviera como referencia al libro, “Fidelidad” sería un típico producto televisivo de esos que tienen todos los ingredientes para atrapar a su audiencia: una historia de traiciones, dudas, amores y sexo en un contexto social repleto de “finuras”. Es que Milán se despliega preciosa en la pantalla, los protagonistas (Michele Riondino, Lucrezia Guidone) y los antagonistas (Carolina Sala, Leonardo Pazzagli) son regios y lindos, sus casas, sus prácticas sociales y culturales: exquisitas.

La serie tiene buenos momentos, una fotografía estupenda (Gian Enrico Bianchi), un diseño de arte solvente. Es una superproducción en toda regla. El elenco y sus interpretaciones también funcionan. El problema es la transposición que no logra el tono profundo y crítico que la novela propone y se contenta con la fórmula de pasiones encontradas, dolores contenidos, celos y traiciones. Sin embargo, como el guion intenta dar cuenta de la narrativa en la que se basa, la estructura no es la de un drama romántico convencional, sino que hay escenas que compensan lo que otras pierden.

Tráiler de “Fidelidad” de Netflix

Fidelidad (EN ESPAÑOL) | Tráiler oficial | Netflix

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