La historia detrás de la serie "Conquest" involucra a Netflix, Keanu Reeves y el director Carl Rinsch, y es una narrativa de ambición, derroche y controversia.
En 2019, durante la pandemia, Netflix confió en Rinsch para crear una serie que prometía superar el éxito de "Stranger Things". La compañía terminó invirtiendo más de 55 millones de dólares en el proyecto, pero nunca recibió un episodio terminado. Rinsch, que había trabajado anteriormente con Reeves en la película "47 Ronin", comenzó a mostrar un comportamiento errático y realizó gastos extravagantes, incluyendo la compra de automóviles de lujo y criptomonedas.
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La serie, que debía ser una historia sobre seres humanoides artificiales enviados a zonas conflictivas del mundo, nunca se completó.
Netflix le dio a Rinsch una libertad presupuestaria y creativa casi total. Sin embargo, el proyecto se estancó y Rinsch solicitó más fondos a Netflix, que ya había gastado más de 44 millones de dólares.
A pesar de recibir 11 millones de dólares adicionales, la mayor parte de este dinero acabó en una cuenta personal de Rinsch. Eventualmente, Netflix decidió no financiar más la serie y permitió a Rinsch ofrecerla a otras plataformas, bajo la condición de que reembolsara los fondos invertidos si lograba venderla.
El caso de "Conquest" se convirtió en un ejemplo de gasto excesivo en Hollywood y ha desencadenado una batalla legal entre Netflix y Rinsch, quien alega incumplimiento de contrato y reclama 14 millones de dólares en daños y perjuicios, mientras que Netflix niega cualquier deuda y considera sus demandas como una forma de extorsión.
Rodaje de "Conquest"
¿De qué trataba “Conquest”?
La trama giraba en torno a un genio que inventa una especie de humanos artificiales, denominados "Inteligencia Orgánica". Estos seres eran enviados a zonas problemáticas del mundo con la misión de llevar ayuda humanitaria. Sin embargo, a medida que avanza la historia, se descubren las verdaderas intenciones detrás de estos seres artificiales.
Este concepto prometía ser una trama innovadora y atractiva para el público, mezclando elementos de ciencia ficción con dilemas éticos y políticos. Lamentablemente, la serie nunca se completó y el proyecto terminó siendo un ejemplo notorio de mal manejo y derroche en la industria del entretenimiento.
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Rodaje de "Conquest"
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