Para nadie es un secreto que la telenovela “Yo soy Betty, la fea” marcó un precedente en todo lo que tiene que ver con audiencias, historias, guiones y una protagonista que rompió con todos los estereotipos.
La producción no solo alcanzó los más altos niveles de rating sino que enamoró a su audiencia con todos los personajes: su protagonista Beatriz Pinzón Solano, interpretada de manera magistral por Ana María Orozco, se convirtió en la más querida junto al “cuartel de las feas”.
Pero poco conocen realmente el sacrificio que tuvo que hacer esta actriz para encarnar al inolvidable personaje. Muchos desconocen, por ejemplo, que para su transformación física tenía que estar hasta una hora antes en labores de maquillaje y ensayos.
"En seis grandes pasos se puede resumir la transformación de Ana María: primero era aplicar una base para lograr una palidez absoluta, maquillar sus cejas con mucho vello para unirlas hasta la mitad de la frente, dibujar un bigote y algo muy importante era el peinado que le daba el toque extremo, un flequillo muy largo que en su país natal lo llamaban ‘capul’ y que doblaban hacia dentro, tras aplicar mucho fijador"
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Las grabaciones podían llegar a durar hasta 18 horas seguidas. Y pese al esfuerzo físico que pedía el papel, Ana María destacaba la satisfacción que le daba realizar ese trabajo.
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