Pocas películas consiguen que el amor popular sea unánime o muy cercano, los casos son contados con los dedos de una mano. La forma de medirlo es muy fácil: Si la están dando en algún canal de cable y haciendo zapping frenas a verla sin importar si empezó recién o le quedan 30 minutos, estás viendo una de esas. Más difícil aún es encontrar una así en el cine nacional, no porque sean escasas sino más bien porque al ser nuestras, la opinión es mucho más dividida. Siempre el pasto es más verde en el jardín del vecino.
Si tenemos que hablar de películas que todos vimos y que nos hermanan en un orgullo nacional por lo que somos capaces de entregar en cuanto a cine, “El secreto de sus ojos” no puede faltar.
La película de Juan José Campanella estrenada en el año 2009 fue la segunda en la historia de nuestro país en ganar el premio Oscar a mejor película extranjera después de “La historia oficial” de Luis Puenzo, estrenada en el año 1985 y protagonizada por la increíble Norma Aleandro.
11 años pasaron desde que Quentin Tarantino y Pedro Almodovar anunciaron que habíamos ganado el Oscar mientras de fondo en el Teatro Kodak se escuchaba a Guillermo Francella gritar de alegría.
"El secreto de sus ojos" , película basada en la novela de Eduardo Sacheri (quien también trabajó como guionista) es uno de los grandes éxitos de la historia del cine argentino, en taquilla con casi 2.500.000 espectadores, pero sorprendentemente no es la más vista. Ese lugar lo ocupa “Relatos salvajes” de Damián Szifron con casi 4.000.000 de vistas en el cine, una verdadera locura para una cinta nacional.
Si bien la fuerza del guion de “El secreto de sus ojos” es abrumadora, sus frases y momentos icónicos quedarán para siempre en el oído de nuestro país y cada vez que alguien ponga en consideración la pasión, diremos que “El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia... de novia, de religión, de Dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín... no puede cambiar... de pasión” o si hay que mentir diremos “Hay que negarlo Benjamín.. yo no fui, yo no estuve, yo no se…”.
De los entretelones de la película también llega a la memoria la recordada entrevista entre Ricardo Darín y Alejandro Fantino. En ese momento, el protagonista de “El secreto de sus ojos” explicó sus razones para no asistir a la ceremonia de los premios Oscar.
Juan José Campanella también fue el responsable de utilizar efectos especiales de vanguardia para el cine nacional, en especial en la escena en que se llena la cancha de Huracán de gente de forma digital recreando hasta el más mínimo detalle de los jugadores, hinchas y hasta policías.
No se puede hacer más que admirar y valorar con el paso del tiempo lo que “El secreto de sus ojos” significa para el cine argentino, esperando que lleguen más reconocimientos y premios en los años futuros.





