Aunque esta temporada marcó el inicio de su trayectoria profesional, estimó que participar del evento deportivo más importante del mundo –y representando a su país– sería algo inolvidable, incluso no estando en su plenitud física, ya que arrastraba una serie de molestias que le impidieron llegar en óptimas condiciones a la capital griega.
Y lo fue, pero no como lo esperaba ya que, en la 4ª serie clasificatoria para la final de los 200 metros llanos, quedó eliminado.
A la prueba la ganó el polaco Marcin Jedrusinski, con 20”63/100, quien avanzó a la ronda siguiente junto con el alemán Tobías Unger (20”65/100), el camerunés Joseph Batangdon (20”92/100), y el húngaro Geza Pauer (21”02/100).
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El 19 de julio de 2002, en el Mundial Sub 20 de Kingston, Jamaica, se llevó el oro en los 200 metros llanos, con un tiempo de 20”61/100. Tenía 15 años y 332 días y, este récord de edad, recién fue batido en 2010 en el Mundial Junior de Moncton, Canadá, por el lanzador de bala neozelandés Jacko Gill.
Él arribó quinto, con 21”05/100 y, esta, fue la primera y única derrota en toda su trayectoria olímpica porque, a partir de Beijing 2008, el fenomenal jamaiquino Usain Bolt, un obelisco de 1,95 metro y 89 kilos, se convertiría en el hombre más rápido del mundo, estableciendo distintos récords universales en Juegos y en Mundiales (y batiéndolos después), para ser considerado –tras su retiro, en 2017–, como el más grande velocista de todos los tiempos.
Vino al mundo para correr
Usain St. Leo Bolt nació el 21 de agosto de 1986 en Sherwood Content, un pequeño pueblo de Trelawny, al oeste de la isla de Jamaica. Sus padres, Wellesley y Jennifer, atendían un pequeño almacén de comestibles en la zona rural de la citada localidad, y tiene dos hermanos, Sadeeki y Sherine.
Desde muy pequeño se interesó por los deportes, como el fútbol, básquet y el criquet pero también, se destacó por su innata velocidad. Con 12 años, se convirtió en el corredor más rápido en los 100 metros llanos de la escuela Waldensia, donde cursó sus estudios primarios.
Y, en la secundaria, que cursó en la William Knibb Memorial High School, el entrenador Pablo McNeil –un ex velocista olímpico– comenzó a pulir el diamante en bruto que era Usain.
Así fue que, en la primera carrera de 200 metros en la que representó a la escuela, obtuvo la medalla de plata con un tiempo de 22”04/100.
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El 16 de agosto de 2008, Bolt se llevó el oro en los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Beijing, con un tiempazo de 9”69/100, batiendo su propio récord mundial (que había establecido el 31 de mayo del mismo año, con 9”72/100), festejando antes de cruzar la meta (por lo que desaceleró su carrera), ¡y hasta con la zapatilla derecha desatada!
Pronto empezó a participar en eventos internacionales. En los Juegos Carifta de Georgetown, Barbados, de 2001, formó parte del equipo jamaiquino y logró dos platas: en los 200 llanos, con un tiempo de 21”81/100, y en los 400 llanos, con 48”28/100.
Ese mismo año, participó en el Mundial Sub 18 de Debrecen, Hungría y, aunque quedó eliminado en los 200 metros, estableció una nueva marca personal, con 21”73/100.
Al año siguiente, en el Mundial Sub 20 de Kingston, Jamaica, de 2002, se llevó el oro en los 200 metros, con 20”61/100. Asimismo, arrasó en los Juegos Carifta de Nassau, Bahamas, como también lo haría en la temporada siguiente en el mismo certamen, esta vez disputado en Puerto España, Trinidad y Tobago, donde se subió a lo más alto del podio en los 200, 400 y el relevo de 4x1400 llanos, en todos los casos con récords de campeonato.
En ese 2003 también conquistó dos oros en los 200 metros: en el Mundial Sub 18 de Sherbrooke, Canadá, con un tiempo de 20”40/100, y el Panamericano Sub 20 de Bridgetown, Barbados, con 20”13/100.
Por estos logros, fue elegido como el Mejor Atleta Juvenil del Año.
Una carrera en continuo ascenso
Con su popularidad en constante aumento, Usain comenzó en 2004 su camino en el profesionalismo bajo la conducción del entrenador Fitz Coleman y, en los Juegos Carifta de Hamilton, Bermudas, se convirtió en el primer velocista Junior en sortear la barrera de los 20 segundos en los 200 metros: ganó con 19”93/100, y estableció el récord mundial de la categoría.
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El 22 de agosto de 2008, en los Juegos de Beijing y, con el equipo de Jamaica (desde la izquierda, Asafa Powell, Nesta Carter, Bolt, y Michael Frater), ganó el oro en los 4x100, con 37”10/100, nuevo récord mundial y olímpico. Pero el 25 de enero de 2017, se anunció que Carter había dado positivo (retroactivamente) del estimulante metilhexaneamina y, por eso, el COI le retiró a toda la posta la presea dorada, que pasó a manos del de Trinidad y Tobago.
Bolt inició sus entrenamientos para los Juegos Olímpicos de Atenas de ese año. A modo de prueba, antes decidió participar en el Mundial Juvenil de Grosseto, Italia pero, entre una molesta lesión en el tendón de la corva y, un desgarro en un isquiotibial, no pudo hacerlo.
Así llegó a la capital griega, donde fue eliminado en la ronda inicial de los 200 metros, en la que fue la primera y única derrota en toda su trayectoria olímpica.
Pero, para brillar en el primerísimo nivel, también debió superar una escoliosis (su columna está desviada levemente hacia la derecha) y, por eso, su pierna izquierda es 1,5 centímetro más larga que la diestra.
En 2005 cambió otra vez de entrenador –ahora se puso a las órdenes del experimentado Glen Mills– y, juntos, se dirigieron a Munich a ver al destacado ortopedista alemán Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt, quien le indicó un tratamiento basado en fortalecer los músculos de su espalda, para proteger la columna y así evitar las lesiones que lo tenían a maltraer.
Como las molestias continuaban, en el Mundial de Atletismo del mismo año en Helsinki, Finlandia, terminó último en la Final de los 200 metros (con 26”27/100), decidió no competir más y continuar con la recuperación de cara a la temporada venidera.
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El 16 de agosto de 2009, y en el Mundial de Berlín, Alemania, de 2009, batió su plusmarca de los 100 metros, con 9”58/100, récord vigente a la fecha. El alcalde local, Klaus Wowereit, le obsequió un fragmento del Muro de Berlín, y señaló que los logros de Bolt eran el ejemplo de “cómo se pueden derribar las barreras que son consideradas insuperables”.
Recién en 2006 pudo superar sus problemas físicos. En la Copa del Mundo de la IAFF (antes conocida como la International Amateur Athletic Federation y, también, International Association of Athletics Federations, ahora unificadas como World Atlhetics) en Atenas, se llevó a medalla de plata con 19”96/100 y, en el Mundial de Osaka, Japón, de 2007, obtuvo una presea similar, ahora con 19”91/100.
A pesar de su escoliosis, y de su asimetría al correr, debido a que tiene una pierna más larga que la otra, con su estatura de 1,95 metro, sus 89 kilos y su larga zancada (solo necesita 42 pasos para completar los 100 metros), se convertiría en un verdadero misil prácticamente inalcanzable lanzado en velocidad y, merced a su enorme talento, comenzaría a hacer historia en el atletismo mundial.
La explosión de récords mundiales
A partir de 2008, Bolt centró sus esfuerzos en los 100 metros llanos y, el 31 de mayo de ese año, con un viento a favor de 1,7 m/s –y en su quinta carrera en el profesionalismo–, se adueñó del récord mundial del hectómetro al cronometrar 9”72/100 s en el Reebook Grand Prix que se desarrollaba en el Icahn Stadium de Nueva York.
Y llegaron los Juegos Olímpicos de Beijing, donde fue una de las máximas atracciones. El 16 de agosto, Usain se llevó el oro en los 100 metros con un tiempazo de 9”69/100, batiendo su propio récord mundial, festejando antes de cruzar la meta (por lo que desaceleró su carrera), ¡y hasta con la zapatilla derecha desatada!
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El 20 de agosto de 2009 y, también en el Mundial de Atletismo de Berlín, el jamaiquino también quebró su récord mundial de los 200 metros, al marcar 19”19/100. Este formidable registro permanece imbatido hasta nuestros días.
Pero habría más: el día anterior a cumplir 22 años, también estableció la plusmarca universal de los 200 metros, con 19”30/100, y emuló la doble conquista, en estas pruebas, del estadounidense Carl Lewis en los Juegos de Los Ángeles 1984.
Además de poseer simultáneamente las marcas mundiales de 100 y 200 metros, fue el primero en lograrlo desde que se empleaba el cronometraje digital, y en el primero en batir ambos récords en un solo Juego Olímpico.
Para cerrar a lo grande su participación en los Juegos en la capital china, 48 horas más tarde se impuso en la posta 4x100 junto con sus compañeros Nesta Carter, Michael Frater, y Asafa Powell, y estableciendo otra marca mundial y olímpica, con 37”10/100.
La era de Usain Bolt había comenzado.
Cuando regresó a su país recibió la Orden al Servicio Distinguido de parte del gobierno de Jamaica y, además, fue galardonado como el Atleta del Año, en la rama masculina, por la IAAF.
Usain seguiría rompiendo cronómetros: en el Mundial de Berlín, Alemania, de 2009, batió sus plusmarcas en los 100 y 200, con 9”58/100 y 19”19/100, respectivamente.
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En los Juegos de Londres 2012, Bolt se convirtió en el primer hombre en la historia olímpica en retener el título de los 200 metros, con un registro de 19”32/100, igualando lo logrado por el estadounidense Carl Lewis en los de Los Ángeles 1984 y Seúl 1988. En la capital británica, también ganó el oro en los 100 y la posta 4x100.
Por eso, el alcalde local, Klaus Wowereit, le obsequió un fragmento del Muro de Berlín, y señaló que los logros de Bolt eran el ejemplo de “cómo se pueden derribar las barreras que son consideradas insuperables”.
Dos años después, en el Mundial de Daegu, Corea del Sur, el jamaiquino quebró el registro universal de los 4x100 al marcar 37”04/100 con la posta de su país.
En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, se quedaría con tres oros más: en los 100 (con 9”63/100, nuevo récord olímpico), y en los 200 (con 19”32/100), igualando lo logrado por Carl Lewis en Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, y en la posta de 4x100 –con un nuevo récord mundial–, al establecer un tiempo de 36”84/100.
Pero Bolt no se conformó: se subió a lo más alto del podio en los 100, 200 y los 4x100 en los Mundiales de Moscú 2013 y Beijing 2015 y, de cara a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 –que serían los últimos que disputaría–, llegaba como el máximo favorito para repetir, en estas pruebas, los oros ganados en las citas de 2008 y 2012.
Y lo haría: ganó las tres competencias con registros de 9”81/100, 19”78/100 y 37”27/100, respectivamente y, así, Bolt se convirtió en el primer atleta de la historia en logra un triple triple (conquistar tres mismas pruebas en tres Juegos consecutivos).
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El 29 de agosto de 2015, en el Mundial de Atletismo de Beijing, Bolt se alzó con su 11° título al imponerse en la posta 4x100, junto con Nesta Carter, Asafa Powell y Nickel Ashmeade, registrando 37”36/100.
Tal es así que Sebastian Coe, uno de los mejores mediofondistas de la historia, dijo: “No existió nadie igual desde (el boxeador estadounidense) Muhammad Ali a la hora de captar la atención del público. La diferencia entre un atleta y un superclase es la experiencia. Y Bolt tiene esa experiencia”, fue el elogio del corredor británico.
Pero, estos nueve oros, se redujeron a ocho: el 25 de enero de 2017, se anunció que Nesta Carter, integrante de la posta 4x100 de Jamaica en Beijing 2008, había dado positivo (retroactivamente) del estimulante metilhexaneamina y, por lo tanto, el Comité Olímpico Internacional le retiró a todo el equipo la presea dorada, que pasó a manos del de Trinidad y Tobago.
“Estoy decepcionado por perder una medalla, pero no va a empañar nada de lo que hice a lo largo de mi carrera porque gané mis competencias individuales, y eso es lo que cuenta”, dijo Usain al conocer lo dispuesto por el COI.
Bolt se retiró tras el Mundial de Londres 2017. En los 100 metros –disputados el sábado 5 de agosto– y, después de un año afectado por distintas lesiones, arribó en el tercer puesto, con 9”95/100, en la prueba que ganó el estadounidense Justin Gatlin, con 9”92/100.
Y, en la carrera que le puso el punto final a su incomparable trayectoria, que tuvo lugar el sábado 12, fue el último relevo en los 4x100 pero, después de recibir el testigo, sufrió una molestia en el tendón de la corva y cruzó la línea de llegada renqueando.
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Sin dudas, Usain Bolt es el atleta más carismático de la historia y el que devolvió al atletismo al primer plano del interés mediático con sus gestos y muecas, su festejo marca registrada, y su interacción con el público y fans. Absolutamente todos querían verlo y, su sola presencia, incrementaba exponencialmente las audiencias televisivas.
Nueve días después, cumplió 31 años.
Una personalidad extravagante
Sin dudas, Bolt es el atleta más carismático de la historia y el que devolvió al atletismo al primer plano del interés mediático con sus gestos y muecas, su festejo marca registrada, y su interacción con el público y fans.
Absolutamente todos querían verlo y, su sola presencia, incrementaba exponencialmente las audiencias televisivas.
Muchas veces fue criticado con dureza por su poco apego al entrenamiento debido a que, en una parte de su vida, su gran compañía fueron sus salidas nocturnas. Pero, a este reto, también lo superó a pura constancia: "Odio entrenar, pero me encanta competir", aclaró más de una vez.
En una disciplina deportiva plagada de acusaciones y sospechas de uso de drogas, Bolt siempre se mantuvo lejos de las mismas. A lo largo de los años, todos los resultados de sus innumerables pruebas antidoping resultaron negativas respecto al uso de cualquier sustancia prohibida.
“Fui hecho para inspirar a la gente y para correr, se me dio el don y eso es lo que hago. Confío en mí mismo y en mi equipo, en las personas con las que trabajo. Y sé que estoy limpio. Así que voy a seguir usando mi talento y tratando de mejorar el deporte”, enfatizó en múltiples oportunidades.
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El 5 de agosto de 2017 y, en el Mundial de Londres, el jamaiquino (al fondo de la imagen) se alzó con la última medalla de su trayectoria. Fue la de bronce, en los 100 metros, tras finalizar tercero, con un tiempo de 9”95/100. A esta prueba la ganó el estadounidense Justin Gatlin (en primer plano, de azul), con 9”92/100, seguido por su compatriota Christian Coleman (centro, también de azul), con 9”94/100.
Tras su retiro quiso convertirse en futbolista, deporte del que es fanático desde chico, y hasta reveló que es hincha del Manchester United inglés. Primero se probó en el Borussia Dortmund alemán, y luego, se sumó a los Central Coast Mariners de la A-League profesional de Australia.
Pero en ambos casos no tuvo éxito, y nunca debutó como profesional.
En 2013 recibió un diseño exclusivo del Nissan GT-R con pintura dorada, entregado por la compañía japonesa, de la que es embajador, como premio y reconocimiento por las medallas de oro ganadas en el Mundial de Moscú de ese año.
Bolt es accionista del restaurante Tracks & Records en Kingston y, además, posee su propia marca de afeitadoras eléctricas, llamada Champion Shave, de la que es su imagen empresarial.
Cerró un contrato de por vida con la casa alemana Puma, y es el primer deportista que no es futbolista en hacerlo. Además, en 2020 incursionó en el mundo de la música, ya que editó un LP de reggae junto con su mejor amigo, manager y productor musical, NJ Walker.
Asimismo, con su pareja Kasi Bennett tiene tres hijos: Olympia Lightning Bolt (que nació el 17 de mayo de 2020), y los gemelos Thunder y Saint Leo (quienes vinieron al mundo el 20 de junio de 2021).
Su imborrable legado
Sus récords mundiales de los 100 y 200 metros –aún vigentes–, de 9”58/100 y 19”19/100, respectivamente, asoman como irrepetibles.
Sus carreras, sobre todo la del hectómetro, se analizaron desde todos los ángulos posibles y, la de Berlín 2009, fue lo máximo: 9”58/100 en los 100 metros, a 37,6 km/h de promedio (45 km/h en la fase de mayor velocidad), y que necesitó solo 42 pasos para ganarla, con una zancada de 2,38 metros.
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Con su pareja, Kasi Bennett, el jamaiquino –retirado desde 2017, y que cumplirá 39 años el próximo 21 de agosto– tiene tres hijos: Olympia Lightning Bolt (que nació el 17 de mayo de 2020, en el centro), y los gemelos Thunder (a su derecha) y Saint Leo (quienes vinieron al mundo el 20 de junio de 2021).
Realmente, propio de un extraterrestre.
Sus ocho oros olímpicos y 11 títulos mundiales lo ubican –y con absoluta justicia– en el Olimpo de los auténticos elegidos y, por sus extraordinarios logros, también es unánimemente reconocido como el hombre más rápido de todos los tiempos.
Fue consagrado Atleta del Año de la IAAF en 2008, 2009, 2011, 2012, 2013 y 2017, y obtuvo el prestigioso premio Laureus en 2009 y 2010. Por otra parte, es uno de los nueve atletas que, en toda la historia, lograron títulos como Juvenil, Junior y Mayor (o Senior).
Usain –que el próximo 21 de agosto cumplirá 39 años– corría más rápido que el viento y, haciendo honor a su apodo (Lightning), también fue más veloz que un rayo.
¿Para tanto? Por supuesto, y quien lo dude, que les pregunten por él a ambos fenómenos de la naturaleza que, todavía, están tratando de alcanzarlo.