En un partido en el que hubo de todo, a pesar de las necesidades con las que llegaron, claramente fue un tiempo para cada uno. El primero para Unión con Machuca como estandarte y el segundo para Colón con Perlaza como el más destacado del equipo rojinegro que encontró algo del juego que quiere proponer en los partidos y que se vio curiosamente en el segundo tiempo del clásico y no se había visto antes en tres partidos.
Quizás, para Union es la frustración de no haber podido capitalizar ese momento donde las diferencias eran claras. Quizás, para Unión es la frustración de no poder ganar en condición de local, enfrentando un Colón que venía maltrecho. Quizás para Unión es encontrar respuestas a lo que le pasó hoy en el segundo tiempo donde se desdibuja por completo.
Un empate que de alguna manera los deja los dos medianamente acomodados. A Colón porque le deja un panorama futuro más alentador porque además lo daban en las apuestas estaba clarísimo que Colón llegaba de punto y a Unión porque, más allá de la frustración, no perder un clásico termina siendo importante. Queda mucho más para analizar fríamente sobre lo que pasó al cabo de 90 minutos. Fue un tiempo para cada uno: un 1 a 1 que terminó siendo justo aquí en la tardecita del 15 de abril
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