En el arranque del partido, Juan Meli madrugó y marcó el primero. Sobre el final del partido, Matías Palavecino liquidó la historia.
Ambos goles tuvieron situaciones polémicas, algo que causó el enojo del Kily González, que explotó ante Darío Herrera y el árbitro terminó expulsándolo. Los que también explotaron, al final del partido, fueron los hinchas tatengues, que se retiraron insultando a la Comisión Directiva en reclamo de refuerzos.
Análisis del partido
El equipo del Kily González intentó imponer el juego que habitualmente plantea en el 15 de Abril: presión alta, atacar al espacio y asfixiar en ataque en los primeros minutos. Pero esta vez, no le salió, o mejor explicado, Central Córdoba no lo permitió.
El equipo de Omar De Felippe, estudió bien a Unión. Presionó y planteó un partido luchado en el medio. Tranquilamente, se puede decir que tácticamente se quedó con el duelo.
Así fue cómo a los 8 minutos del comienzo, en la lucha de no dar la pelota por perdida en el tiro de esquina, una aparición en soledad de Rodrigo Atencio finalizó en un centro mal despejado por Nico Paz y la bola le cayó a Juan Meli, que remató al palo derecho de Thiago Cardozo, de floja respuesta, y dibujo el 1 a 0 en el marcador.
Es importante remarcar que el delantero ferroviario Lucas Varaldo estaba por delante de Cardozo en el gol y, si bien no participa en la jugada, parece obstruir la visión del uruguayo. Sin embargo, el VAR no tomó cartas en el asunto y Darío Herrera dijo "siga, siga".
A partir de ahí, la visita comenzó a hacer su partido intentando manejar los tiempos y profundizar de pelota parada, donde casi marca más diferencia.
Lo mejor de Unión se vio después de los 25 minutos, en una buena triangulación de pases, que finalizó en un centro de Rivero –de lo mejor del rojiblanco en el primer tiempo– para Gonzalo Morales, que de media vuelta remató, pero el tiro se fue por encima del travesaño.
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Paz y Vargas, marcando a Atencio, de lo mejor del equipo visitante.
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Unión tuvo más actitud en el segundo tiempo, pero lo agarraron mal parado como en el primero
El tatengue cambió de camiseta y también de ritmo. Salió a jugar vestido de azul, puesto que la camiseta rojiblanca prestaba para la confusión, con la casaca roja del Ferroviario.
Los primeros minutos fueron pura intensidad, tanto es así que antes del minuto, estuvo a punto de marcar el empate. Promediando la hora de juego, de la mano de Jerónimo Domina, González buscó más peso en ataque y sacó a Nicolás Paz. En la misma ventana, ingresó Mateo del Blanco por Bruno Pittón.
Omar de Felippe, siguió apostando al ataque e hizo 9 x 9 mandando a la cancha a Favio Cabral en lugar de Lucas Varaldo.
A los 25 minutos, el Kily sacó a Gonzalo Morales, que no tuvo un mal partido, sin embargo, no le llegó la pelota de forma clara cómo para poder conseguir el empate, y se dio el ingreso de Lucas Gamba. Para los últimos diez minutos, salió Roldán e ingresó Patricio Tanda, para intentar ganar en el mediocampo.
De Felippe volvió a mover el banco a falta de nueve minutos y los cambios surtieron efecto al instante. En otra jugada polémica, en la que Cabral se llevó la pelota gracias al empuje de su brazo, en el inicio de la jugada del segundo gol del Ferro, Luis Angulo atacó al espacio en velocidad para habilitar a Palavecino, que sacó un remate inatajable y marcar el segundo gol del partido.
Esta vez el VAR sí participó de la revisión de la jugada, pero no cambió de opinión, algo que causó el enojo del Kily González, que se fue hasta casi la mitad de cancha a reclamarle a Herrera, y el colegiado, decidió expulsarlo.
De esta forma, al partido, solo le quedó tiempo para 5 minutos de adición, en donde Angulo forzó el error de Cardozo y casi marca el tercero y también, para que la hinchada rojiblanca, exploté en insultos contra la comisión directiva, en reclamo ante la falta de refuerzos del plantel.
De esta forma, Unión volvió a perder y dejó pasar la chance de quedar cómo escolta de Vélez. En la zona de copas, se mantiene en puestos de Sudamericana y estará atento esta fecha, a lo que hagan Lanús e Instituto, sus principales perseguidores.
El próximo partido visitará a Huracán, otro rival clave, en su lucha internacional.