El equipo de AIRE en Qatar presentó a la guía turista argentina que los llevó al desierto. Se llama Camila, es de Buenos Aires, y hace diez años vive en Qatar. Durante 8 años trabajó de forma remota para una empresa y hace dos años se desempeña en el turismo.
“Qatar se empezó a abrir poco a poco al turismo. Tengo una licencia acá para hacer diferentes tipos de tours”, contó Camila en AIRE. “Hoy hicimos (con el equipo de AIRE en Qatar) el Desert Safari Tour”, dijo.
“Me acostumbré a Qatar pero Argentina siempre se extraña. Está muy lejos, no hay vuelos directos. A veces me dan ganas de volver pero cada argentino que encuentro en los tours me dice ‘no, Argentina está más o menos’”, contó la guía en diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo.
“Ahora estamos muy bien. Cuando llegué, Qatar era mucho más cerrado. No se podía estar de remera mangas cortas o musculosas en algunos lugares. Después todo se fue abriendo. Hoy es un país, con restricciones en alcohol y demostraciones de afecto, pero abierto al mundo”, informó Camila.
La joven tuvo un hijo con su esposo (argentino) en Qatar y contó que ninguna persona que nace en un país árabe tiene la nacionalidad si no tiene sangre árabe. Por lo tanto, su hijo es argentino.
“Mi marido se decida al fútbol en la liga local hace 13 años. Vino acá con 19 años”, contó Camila. “Vino de prueba por una temporada, la fue bien y el contrato se extendió”, señaló.
“Se gana bien, por eso uno hace el esfuerzo emocional de estar acá”, afirmó.
“La educación de mi hijo, que tiene 5 años, es muy buena pero muy cara. La mayoría de las compañías te hacen un presupuesto que incluye la educación hasta los 12 años”, relató.
Hay en Qatar 2 millones 900 mil personas y 300 son qataríes, el resto es de 180 países diferentes. La mayoría es la clase obrera de Bangladesh, India, Pakistán. Hay cerca de 400 argentinos registrados en la embajada. Muchos dedicados a gastronomía y hotelería.
Hay visas de turismo, familiar o de trabajo para ingresar al país.
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