Se terminó la espera: para Argentina, el Mundial empieza de verdad en Miami
La Selección Argentina dejó atrás una fase de grupos perfecta y afronta ante Cabo Verde el partido que marca el verdadero comienzo del Mundial.
Con Lionel Messi como bandera, la Selección Argentina afronta ante Cabo Verde su primer partido de eliminación directa.
Hasta acá, la Selección Argentina hizo todo lo que tenía que hacer. Ganó los tres partidos, sumó nueve puntos sobre nueve, mostró variantes, rotó jugadores, encontró respuestas en los suplentes y, de yapa, vio a Lionel Messi llegar a un nivel extraordinario. Todo salió según lo imaginó Lionel Scaloni. Pero, sinceramente, creo que el Mundial de Argentina empieza ahora.
Te podría interesar
Porque la fase de grupos sirve para acomodarse, para encontrar funcionamiento, para administrar cargas y para ganar confianza. Se disfruta, claro. Pero también tiene margen de error. Se puede empatar, incluso perder un partido, y seguir con vida. A partir de ahora eso desaparece. Los 90 minutos empiezan a pesar distinto. Un error puede mandar a casa al campeón del mundo.
Por eso, el partido ante Cabo Verde tiene mucho más valor del que algunos pueden imaginar. En los papeles, Argentina es ampliamente superior. Tiene mejores futbolistas, mayor experiencia y un plantel acostumbrado a competir en este tipo de escenarios. Sin embargo, la historia de los Mundiales está llena de favoritos que volvieron antes de tiempo por confiarse. Y si algo caracteriza a este cuerpo técnico es que jamás subestima a un rival.
Cabo Verde llegó hasta acá sin ganar un solo partido. Clasificó a los dieciseisavos de final a fuerza de empates, orden, disciplina y paciencia. No será un rival vistoso, pero sí uno incómodo. De esos equipos que intentan llevar el partido al límite, esperar un error y crecer con el correr de los minutos. Argentina deberá romper ese planteo rápidamente para evitar que aparezcan los nervios propios de un cruce eliminatorio.
Scaloni lo sabe. También sabe que, a partir de ahora, comienza otra competencia. Ya no habrá demasiado espacio para rotaciones ni experimentos. Llegó el momento de poner en la cancha lo mejor que tiene la Selección. Todo indica que volverán la mayoría de los titulares y que la única duda pasa por quién acompañará a Messi y Thiago Almada en ataque: Lautaro Martínez o Julián Álvarez.
Hay otro aspecto que invita al optimismo. Argentina llega con todos sus futbolistas importantes en buenas condiciones físicas. Ese era uno de los grandes objetivos de la primera fase y se cumplió. Messi administró minutos cuando fue necesario, los suplentes respondieron cada vez que les tocó jugar y el equipo mantuvo siempre una identidad reconocible. Esa es, quizás, la mayor virtud de este ciclo.
Además, el capitán atraviesa uno de esos momentos en los que parece capaz de cambiar cualquier partido con una sola intervención. Sus goles, sus asistencias y su manera de competir contagian a un grupo que hace tiempo dejó de depender exclusivamente de él, pero que encuentra en su presencia un impulso emocional imposible de medir.
El Mundial tiene esa particularidad. Durante la fase de grupos se habla de candidatos. Desde los cruces de eliminación directa empiezan a aparecer los verdaderos campeones. Cada partido tiene el peso de una final. Cada detalle cuenta. Cada error se paga demasiado caro.
Por eso sostengo que el verdadero Mundial de la Selección Argentina comienza en Miami. Lo anterior fue una muy buena primera etapa, casi perfecta. Ahora empieza el torneo donde se escriben las historias que permanecen para siempre.
La ilusión de defender la cuarta estrella sigue intacta. Argentina hizo los deberes, llegó invicta, con confianza y con un plantel completo. Pero desde este viernes ya no habrá piloto automático.
Empieza el momento de jugar con la presión del campeón, con la responsabilidad de ser candidato y con el sueño de todo un país detrás.
Scaloni pule los últimos detalles: el probable once de la Selección Argentina
Para este estreno en la fase eliminatoria, el cuerpo técnico tiene casi toda la estructura armada en su cabeza, manteniendo la única e histórica duda en la referencia ofensiva para acompañar al capitán Lionel Messi y al desequilibrio de Thiago Almada.
La Selección Argentina saltaría a la cancha en Miami con: Emiliano "Dibu" Martínez; Nahuel Molina, Cristian "Cuti" Romero o Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Lionel Messi, Thiago Almada y Lautaro Martínez o Julián Álvarez.
Llegó el momento de apagar el piloto automático, ajustar las marcas y demostrar por qué esta camiseta tiene tres estrellas en el pecho. En Miami empieza el verdadero Mundial.








