jueves 25 de noviembre de 2021
Deportes Boxeo |

Rubin Carter, el boxeador condenado injustamente y al que Bob Dylan le escribió una canción

Pasó 19 años en la cárcel por un triple crimen que jamás cometió hasta que, en 1985, un juez consideró que su pena se debió "más al racismo que a la razón". Su lucha por demostrar su inocencia y sus ansias de libertad se conocieron gracias al tema Hurricane, estrenado en 1975, y en el que Bob Dylan denuncia el calvario que el púgil atravesó.

“Aquí viene la historia de Huracán, el hombre al que las autoridades vinieron a culpar por algo que nunca hizo. Sí, esta es la historia de Huracán, pero no terminará hasta que limpien su nombre, y le devuelvan el tiempo que pasó cumpliendo condena”.

Estos son algunos de los párrafos del tema Hurricane (Huracán), que abre el disco Desire (Deseo), de Bob Dylan, y se estrenó en noviembre de 1975, durante la gira Rolling Thunder Revue. Quien recibiría el Premio Nobel de Literatura en 2016 decidió escribirlo tras visitar en la cárcel a un ex boxeador negro que, por entonces, purgaba una condena de tres cadenas perpetuas por un triple crimen que jamás cometió.

Fue un caso más donde el racismo y la sinrazón violaron múltiples derechos de un ciudadano afrodescendiente en los Estados Unidos en la década de 1960. A este púgil, cuya carrera terminó al ser encarcelado, la vida le dio golpes más duros que los que recibió sobre un ring, ya que pasaría 19 años en prisión. Su juicio estuvo contaminado por prejuicios raciales y, su pena, le fue impuesta por un jurado formado exclusivamente por blancos, basándose en el testimonio de dos ladrones que luego se retractaron.

Pero jamás se rindió y, siempre, luchó por demostrar su inocencia. Su calvario terminó el 7 de noviembre de 1985 cuando, tras presentar nuevas pruebas, se comprobó que hubo corrupción policial y testigos que declararon bajo coacción, entre otras serias irregularidades. Ante la evidencia, el juez federal Haddon Lee Sarokin le concedió la libertad inmediatamente, al considerar que los derechos de Rubin Carter habían sido violados flagrantemente y que la condena respondió “más al racismo que a la razón”.

Infancia, adolescencia y juventud muy difíciles

Rubin Carter nació el 6 de mayo de 1937 en Clifton, Nueva Jersey, y fue el cuarto de los siete hijos del matrimonio de Lloyd M. Carter, un diácono de la iglesia bautista y que imponía una férrea disciplina en el cumplimiento de las normas, y Bertha Thomas, un ama de casa, ambos oriundos de Georgia. El pequeño Rubin creció en Paterson, en el condado de Passaic y, para mantener a la familia, Lloyd trabajaba en una fábrica de caucho y como repartidor de hielo.

A los 8 años, el pequeño ayudaba a su padre cortando hielo y, a los 9, tuvo su primer problema con la ley: su propio progenitor –tras darle una paliza– lo llevó a un precinto policial apenas se enteró de que su hijo, junto a otros niños, habían robado ropa de una tienda en Paterson. Poco después, el pequeño Rubin fue puesto en libertad condicional por dos años.

A partir de 4°grado, continuó con sus estudios primarios en una escuela para alumnos con problemas de conducta y, a los 11 años, fue internado en el Hogar para Niños de Jamesburg, en el condado de Middlesex, Nueva Jersey, por apuñalar a un hombre "en todas partes menos en la planta de los pies" después de que, según Rubin, intentara abusar de él y de arrojarlo por un precipicio. Carter recordaría en su autobiografía que, en este reformatorio, los guardias lo golpeaban y maltrataban frecuentemente.

A los 17 se escapó de este Hogar y, a dedo, se dirigió a la casa de una tía en Filadelfia, donde se alistó en el Ejército. Meses después de completar el entrenamiento básico de infantería en Fort Jackson, Carolina del Sur, fue enviado a la por entonces Alemania Occidental, donde se convirtió en paracaidista –merced a esta especialidad, integró la 101ª División Aerotransportada– y, además, se puso guantes de boxeo por primera vez...

Tal fue la pasión con la que se volcó a la nueva disciplina deportiva que comenzó a practicar que, de los 56 combates que disputó como amateur, ganó 51 (35 por nocaut) y perdió solo cinco. Es más: se convirtió en el campeón europeo welter junior del Ejército.

image.png
Tras debutar como profesional en 1961, Carter se hizo rápidamente conocido por el gran poder de su pegada. El 27 de octubre de 1962 y, en el Madison Square Garden neoyorquino, noqueó en el primer round al cubano Florentino Fernández. Fue la primera pelea televisada de Rubin, quien aumentó notablemente su popularidad.

Tras debutar como profesional en 1961, Carter se hizo rápidamente conocido por el gran poder de su pegada. El 27 de octubre de 1962 y, en el Madison Square Garden neoyorquino, noqueó en el primer round al cubano Florentino Fernández. Fue la primera pelea televisada de Rubin, quien aumentó notablemente su popularidad.

Carter también asistió a cursos de terapia del habla y superó el tartamudeo que lo acompañó desde su infancia, y por el que había sufrido bullying durante varios años (y del que se defendió con sus puños, claro). También se interesó por el islamismo y, aunque nunca se convirtió formalmente, varias veces usó el nombre musulmán de Saladin Abdullah Muhammad.

Tras completar su servicio en 1956, regresó a Paterson y trabajó como camionero. Pero las autoridades locales lo localizaron y lo arrestaron por haberse escapado del reformatorio antes de que se incorporara al Ejército, y debió pasar diez meses en el reformatorio para delincuentes juveniles de Annandale, en el condado de Fairfax, Virginia.

Poco después de su liberación, en 1957, fue acusado de arrebatarle el bolso a una mujer y agredir a un hombre en una calle de Paterson. “Si cometí un crimen a los ojos de la sociedad, no asumí la culpa. No me sentí más responsable de mis acciones que de los vientos'', reveló en su autobiografía.

Por ello, Carter –quien adujo que había estado bebiendo– pasó los siguientes cuatro años en la prisión estatal de Trenton, donde “la rabia silenciosa se convirtió en mi constante compañera”, recordaría. También reavivó su interés en el boxeo y, por su pasado como aficionado y cómo se e entrenaba en la cárcel, atrajo la atención de varios promotores.

Su debut profesional

El viernes 22 de septiembre de 1961, un día después de salir de prisión, Carter disputó su primera pelea como rentado y, en el Navy Marine Corps Memorial Stadium de Annapolis, Maryland, le GPP 4 (dividido) a Pike Reed y cobró una bolsa de 20 dólares. "Estaba en mi elemento ahora. Pelear era el pulso de mi corazón y me encantó", rememoraría.

Carter medía 1,73 metro, era diestro y, su peso habitual, oscilaba entre los 70 y los 72,500 kilos, encuadrado en mediano, cuyo límite son 160 libras o 72,574 kilos. Con un poderoso gancho de izquierda más una muy dura pegada, ganó 13 de sus primeras 21 peleas por nocaut y, rápidamente, se convirtió en fondista.

image.png
Sin dudas, la victoria más importante de su carrera fue ante un grande de la Historia: el 20 de diciembre de 1963 y, en el Civic Arena de Pittsburgh, le GKOT 1 a Emile Alphonse Griffith, por entonces campeón mundial welter, aunque el combate fue sin título alguno en juego.

Sin dudas, la victoria más importante de su carrera fue ante un grande de la Historia: el 20 de diciembre de 1963 y, en el Civic Arena de Pittsburgh, le GKOT 1 a Emile Alphonse Griffith, por entonces campeón mundial welter, aunque el combate fue sin título alguno en juego.

Los promotores sacaron provecho de sus antecedentes penales y, para atraer público a los festivales, hacían hincapié en que verían a un ex convicto, cuya furia e ira habían arrasado con su alma después de años tras las rejas. Siguiendo con esta línea, destacaban que, al ring, subiría alguien al que la prisión lo había transformado en un peleador aterrador. ¿Más? Un promotor lo apodó Hurricane (Huracán) y lo describió como poseedor una fuerza destructiva y furiosa...

Y él hizo su parte, también. Cuando ingresaba al cuadrilátero, lo hacía con una bata de terciopelo negro –y con la imagen de una pantera en la espalda–, con una capucha adornada con hilos dorados. También se encargó de que todos lo vieran en las calles de Paterson, donde se radicó nuevamente. Vestía trajes hechos a medida y conducía un Cadillac Eldorado negro con el nombre Rubin Hurricane Carter grabado con letras plateadas a cada lado de los faros.

El 15 de junio de 1963 se casó con Mae Thelma Basket, con quien tuvo dos hijos: Theodora (nacida siete meses después de la boda) y Raheem Rubin (quien vino al mundo en 1977). La pareja se divorciaría en 1984.

En julio de 1963, la prestigiosa revista The Ring lo incluyó en el Top 10 del listado de contendientes al título mundial mediano. Sin dudas, su victoria más importante fue ante un grande de la Historia: el 20 de diciembre del mismo año y, en el Civic Arena de Pittsburgh, le GKOT 1 a Emile Alphonse Griffith, por entonces campeón mundial welter, aunque el combate fue sin título alguno en juego.

El oriundo de Islas Vírgenes reinaba en las 147 libras o 66,678 kilos y, en esa época, aún no había sido creada la división superwelter, o mediano junior (154 libras, o 69,853 kilos). Además, era habitual que un campeón mundial enfrentara a un rival de una categoría mayor y, en esta situación, se dio el triunfo de Carter.

Tras esta derrota, Griffith subiría a mediano, categoría en la que también se coronaría. Pero no fue el caso de Rubin quien, el 14 de diciembre de 1964, en el Convention Hall de Filadelfia, fue por los cetros AMB-CMB de las 160 libras ante su titular, Joey Giardello (cuyo nombre real era Carmine Orlando Tilelli): aunque dominó parte del combate, Carter PPP 15 (unánime), en la que fue la única pelea titular que disputó en su carrera.

image.png
El 14 de diciembre de 1964, en el Convention Hall de Filadelfia, el Huracán fue por los cetros AMB-CMB de las 160 libras ante su titular, Joey Giardello (cuyo nombre real era Carmine Orlando Tilelli). Aunque dominó parte del combate, Carter PPP 15 (unánime), en la que fue la única pelea titular que disputó en su carrera.

El 14 de diciembre de 1964, en el Convention Hall de Filadelfia, el Huracán fue por los cetros AMB-CMB de las 160 libras ante su titular, Joey Giardello (cuyo nombre real era Carmine Orlando Tilelli). Aunque dominó parte del combate, Carter PPP 15 (unánime), en la que fue la única pelea titular que disputó en su carrera.

Ese mismo año, un artículo de The Saturday Evening Post se refirió a Carter como alguien que creía que los negros deberían disparar contra la policía si sentían que eran víctimas de abuso. Aunque negó rotundamente haber expresado esto, los uniformados comenzaron a acosarlo. Por caso, una noche, cuando su Cadillac sufrió un desperfecto mecánico en Hackensack, fue encarcelado durante varias horas sin ser acusado de ningún delito.

Además, le tomaron las huellas digitales y lo fotografiaron para sus archivos con el argumento de que era un delincuente condenado. Así, Carter descubrió que el Federal Bureau of Investigation (FBI), había abierto un expediente sobre él y seguía sus movimientos.

Los asesinatos de Paterson

En la madrugada del viernes 17 de junio de 1966, mientras su esposa y su hija de 2 años, Theodora, estaban en casa, Rubin recorrió varios bares de Paterson, y terminó en uno llamado Nightspot. A menos de un kilómetro de distancia, y cerca de las 2.30, dos negros entraron al Lafayette Bar and Grill y, con disparos de pistola y escopeta, asesinaron a tres personas, todos blancos: dos hombres y una mujer.

Las víctimas fueron un mozo, James Oliver, y un cliente, Fred Nauyoks, quienes murieron instantáneamente. Por su parte, Hazel Tanis falleció en un hospital un mes después, tras haber sufrido múltiples heridas de perdigones de escopeta en su abdomen.

Un tercer cliente, Willie Marins, sobrevivió al ataque, aunque sufrió heridas en la cabeza y perdería un ojo. Tiempo después y, cuando fueron interrogados, tanto Marins como Tanis le dijeron a la policía que los atacantes habían sido negros, aunque no identificaron a Carter ni a Artis.

Inicialmente, la policía sospechó que este hecho fue en represalia por el crimen del dueño de una taberna para negros que había ocurrido esa misma noche, donde todo indicaba que el responsable de su muerte era el anterior propietario, que era blanco.

Carter, de 29 años, se encontró en el Nightspot con John Artis, de 19 y, cuando lo estaba llevando a su casa, la policía los detuvo. Los uniformados sostuvieron el Dodge blanco alquilado por Carter se parecía al auto con el que se habían fugado los asesinos del Lafayette Bar and Grill. Excepto por ser negros, tanto Carter como Artis no coincidían en absoluto con las descripciones originales que se habían efectuado sobre los sospechosos.

Los forenses establecieron que las víctimas recibieron disparos con una pistola calibre .32 y una escopeta de calibre 12, aunque las armas –a la fecha– nunca se encontraron. Por ello, no hubo evidencia forense que vinculara a Carter o Artis con los asesinatos.

Después de 17 horas de interrogatorio, donde ambos sortearon con éxito las pruebas del detector de mentiras, y que un cliente que había sido herido en el Lafayette Bar and Grill tampoco pudiera identificarlos, fueron liberados. Pero continuarían bajo sospecha…

Su última pelea, en Rosario

Carter disputó su último combate profesional el viernes 5 de agosto de 1966 en el estadio Norte –inaugurado en 1950 y que cerraría sus puertas al año siguiente–, ubicado en la intersección de la avenida Alberdi y José Ingenieros, en Rosario, y en el que fue primer choque pugilístico de carácter internacional en dicha ciudad.

Habían pasado casi dos meses del triple asesinato en el Lafayette Bar and Grill de Paterson, Nueva Jersey, donde el moreno residía. Esa fría noche de invierno, Carter, ubicado en el 8° puesto del ranking mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), enfrentó al fuerte pegador cordobés Juan Carlos Rivero, quien le GPP 10 (unánime).

Poco tiempo después de arribar a los Estados Unidos tras perder con el oriundo de Capilla del Monte, comenzaría su calvario y, su récord, de 40 peleas, quedaría en 27-12-1 (19 ko).

Juzgado y condenado

Ya de regreso en su país, en octubre de 1966 Carter fue detenido y acusado formalmente –junto con Artis– por el triple crimen ocurrido en el Lafayette Bar and Grill. En el juicio, que tuvo lugar en 1967, el jurado se apoyó en las declaraciones de Alfred P. Bello y Arthur D. Bradley, dos delincuentes blancos con frondosos antecedentes penales. Bello (quien reclamó la recompensa de 10.500 dólares que le prometieron, y que nunca le pagaron) testificó que vio a ambos acusados salir del Lafayette Bar and Grill con armas en la mano, mientras que Bradley solo identificó a Carter.

image.png
El 29 de junio de 1967, el juez Samuel Larner le impuso una cadena perpetua simultánea y dos consecutivas a Rubin Carter, y tres cadenas perpetuas simultáneas a John Artis. En la foto, Carter (centro), esposado con Artis (detrás y a su derecha), abandonan el Palacio de Justicia del Condado de Passaic en Paterson, Nueva Jersey, tras ser condenados.

El 29 de junio de 1967, el juez Samuel Larner le impuso una cadena perpetua simultánea y dos consecutivas a Rubin Carter, y tres cadenas perpetuas simultáneas a John Artis. En la foto, Carter (centro), esposado con Artis (detrás y a su derecha), abandonan el Palacio de Justicia del Condado de Passaic en Paterson, Nueva Jersey, tras ser condenados.

El defensor de los acusados, Raymond A. Brown, apuntó contra las inconsistencias en la evidencia proporcionada por los testigos presenciales (Marins, el herido en el lugar, y Bello) y, también, presentó testigos que confirmaron que Carter y Artis todavía estaban en el Nite Spot en el momento del sangriento hecho.

Pero el jurado, compuesto exclusivamente por blancos, los condenó por asesinato en primer grado, con una recomendación de clemencia, por lo que evitaron la pena de muerte. El 29 de junio de 1967, el juez Samuel Larner le impuso una cadena perpetua simultánea y dos consecutivas a Carter, y tres cadenas perpetuas simultáneas a Artis. Tiempo después, sus apelaciones fueron denegadas unánimemente por la Corte Suprema de Nueva Jersey.

El nuevo juicio

En la prisión estatal de Rahway, Carter se negó a usar uniforme o realizar cualquier tipo de trabajos. Comía en su celda, y comenzó a estudiar leyes, aspirando a llegar a un segundo juicio. También perdió la visión en su ojo derecho después de una operación por el desprendimiento de retina, que atribuyó a un tratamiento inadecuado en un hospital de la cárcel. Asimismo, su pasado en el boxeo y su franco desprecio por las reglas de la prisión lo convirtieron en una suerte de héroe para muchos reclusos.

image.png
Carter en la prisión estatal de Nueva Jersey, en 1974. Amnistía Internacional lo describió como un

Carter en la prisión estatal de Nueva Jersey, en 1974. Amnistía Internacional lo describió como un "preso de conciencia", cuyos derechos humanos habían sido violados. Rubin se negó a usar uniforme o realizar cualquier tipo de trabajos en la cárcel. Comía en su celda, y comenzó a estudiar leyes, aspirando a llegar a un segundo juicio.

En 1974, la Defensoría Pública de Nueva Jersey, junto con The New York Times, recibieron retractaciones, por separado, de lo que Bradley y Bello vieron en el Lafayette Bar and Grill. Dijeron que la policía –junto con la fiscalía– los presionaron para que incriminaran a Carter y Artis a cambio de indulgencia con sus propios delitos. Estos dichos fueron la base para solicitar un nuevo juicio. Pero el juez Samuel Larner negó esta moción el 11 de diciembre, sosteniendo que "carecían de la verdad".

A pesar de este fallo, se organizaron campañas en nombre de Carter, lo que llevó a un mayor apoyo del público, que solicitaba un nuevo juicio o un indulto. El mismísimo Muhammad Ali prestó su apoyo a la campaña y, el 7 de septiembre de 1973, hasta le había deseado públicamente “buena suerte en su apelación” a Rubin durante la emisión de The Tonight Show, con Johnny Carson.

image.png
Bob Dylan compuso una canción llamada Hurricane, donde sostenía la inocencia de Carter, y culpaba a la policía y las autoridades por la injusticia que sufría el ex boxeador. El músico se había interesado por el caso cuando Carter le remitió su autobiografía, a la que tituló The sixteenth round: From number 1 contender to number 45472 (El 16° round: del contendiente número 1 al número 45472), y lo visitó en la cárcel en 1975.

Bob Dylan compuso una canción llamada Hurricane, donde sostenía la inocencia de Carter, y culpaba a la policía y las autoridades por la injusticia que sufría el ex boxeador. El músico se había interesado por el caso cuando Carter le remitió su autobiografía, a la que tituló The sixteenth round: From number 1 contender to number 45472 (El 16° round: del contendiente número 1 al número 45472), y lo visitó en la cárcel en 1975.

Por su parte, Bob Dylan –junto con Jacques Levy– escribió e interpretó una canción llamada Hurricane, donde sostenía la inocencia de Carter, y culpaba a la policía y las autoridades por la injusticia que sufría el ex boxeador . El 7 de diciembre de 1975, Dylan interpretó la canción en un concierto en la prisión estatal de Trenton, donde Carter estaba alojado. El músico se había interesado por el caso cuando Carter le remitió su autobiografía, publicada el 1 de enero de 1974, a la que tituló The sixteenth round: From number 1 contender to number 45472 (El 16° round: del contendiente número 1 al número 45472), y lo visitó en la cárcel.

En 1976 y, sobre la base de las retractaciones y la nueva evidencia, la Corte Suprema de Nueva Jersey anuló en forma unánime (7-0) el fallo de culpabilidad de 1967. De la noche a la mañana, Carter fue aclamado como un defensor de los derechos civiles.

image.png
En 1976, la Corte Suprema de Nueva Jersey anuló en forma unánime (7-0) el fallo de culpabilidad de 1967 de Carter y Artis. Ambos estuvieron libres bajo fianza durante seis meses (en la foto, en la conferencia de prensa que brindaron tras este fallo), pero terminarían regresando a prisión tras ratificarse sus condenas en un segundo juicio que, al igual que el primero, presentó innumerables irregularidades.

En 1976, la Corte Suprema de Nueva Jersey anuló en forma unánime (7-0) el fallo de culpabilidad de 1967 de Carter y Artis. Ambos estuvieron libres bajo fianza durante seis meses (en la foto, en la conferencia de prensa que brindaron tras este fallo), pero terminarían regresando a prisión tras ratificarse sus condenas en un segundo juicio que, al igual que el primero, presentó innumerables irregularidades.

Pero en un segundo juicio, en diciembre del mismo año, un nuevo equipo de fiscales del condado de Passaic reflotó una vieja hipótesis: que los acusados habían cometido los asesinatos del Lafayette Bar and Grill para vengarse de la muerte del dueño de una taberna negra. Bello apareció en escena otra vez, ¡y se retractó de lo que se había retractado! Fue el único testigo que ubicó a Carter y a Artis en la escena del crimen y, después de estar libres durante seis meses bajo fianza, se ratificaron sus penas y fueron enviados de regreso a la cárcel.

"Pueden encarcelar mi cuerpo, pero no mi mente", le dijo a The New York Times en 1977, poco después de su segunda condena.

La etapa final en prisión

Durante tantos años de lucha para limpiar su nombre, Carter atrajo la atención mundial. Amnistía Internacional lo describió como un "preso de conciencia", cuyos derechos humanos habían sido violados. Asimismo, el ex púgil se describió a sí mismo como una víctima de la injusticia, que había sido incriminado porque habló a favor de los derechos civiles y en contra de la brutalidad policial.

Artis, que en 1974 rechazó una oferta de la policía si señalaba a Carter como el autor de los disparos a cambio de su inmunidad, fue puesto en libertad condicional el 22 de diciembre de 1981. Aunque los abogados de Carter continuaron la lucha, la Corte Suprema del Estado de Nueva Jersey rechazó al año siguiente su apelación para un tercer juicio, ratificando las condenas por 4-3.

Carter pasaba su tiempo en la prisión de Trenton leyendo y estudiando, y tenía poco contacto con los demás. A partir de 1980, cultivó una relación con Lesra Martin, una joven de un ghetto de Brooklyn que había leído su autobiografía e inició un contacto por correo. Martin vivía con un grupo de canadienses, que habían asumido las responsabilidades de su educación. En poco tiempo, sus benefactores –especialmente Sam Chaiton, Terry Swinton y Lisa Peters–, desarrollaron un fuerte vínculo con Rubin y comenzaron a trabajar para su liberación.

Sus esfuerzos se intensificaron a comienzos de 1983 y, el equipo de defensa legal, incluidos los abogados Myron Beldock y Lewis Steel, y el académico constitucionalista Leon Friedman, presentaron un recurso de hábeas corpus ante el juez federal Haddon Lee Sarokin. El 7 de noviembre de 1985, Sarokin le otorgó la libertad a Carter, y afirmó: "El extenso registro demuestra claramente que las condenas de los peticionantes se debieron más al racismo que a la razón, y al ocultamiento en lugar de la divulgación".

image.png
Tras su liberación definitiva, en 1985, Carter se convirtió en un ícono de la lucha contra los abusos del poder. Entre los múltiples reconocimientos que recibió, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) le otorgó, durante su Convención Anual de 1993, en Las Vegas, el título de Campeón Honorífico. En la foto, con el entonces presidente del organismo, el mexicano José Sulaimán Chagnón.

Tras su liberación definitiva, en 1985, Carter se convirtió en un ícono de la lucha contra los abusos del poder. Entre los múltiples reconocimientos que recibió, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) le otorgó, durante su Convención Anual de 1993, en Las Vegas, el título de Campeón Honorífico. En la foto, con el entonces presidente del organismo, el mexicano José Sulaimán Chagnón.

El estado continuó apelando la decisión de Sarokin ante la Corte Suprema de los Estados Unidos hasta febrero de 1988, cuando un juez estatal del condado de Passaic, Nueva Jersey, desestimó formalmente las acusaciones de Carter y Artis de 1966. Habían concluido 22 años desde el comienzo del calvario de Carter, casi 20 de ellos en prisión. "Me sentenciaron a una vida de muerte en vida", dijo Rubin, por entonces próximo a cumplir 51 años. “Estuve encerrado en una celda de 5 por 7 de máxima seguridad durante 20 años. Ahora recibí mis alas, y estoy volando”.

La vida en libertad

Tras su liberación, Carter se mudó a Toronto, Canadá –ciudadanía que adoptó– y, en 1991, se publicó Lazarus and the Hurricane: The freeing of Rubin Hurricane Carter (Lázaro y el Huracán: la historia no contada de la liberación de Rubin Huracán Carter). También se casó con Lisa Peters, aunque años después se divorciarían.

En 1993, en Las Vegas, recibió el título de Campeón Honorífico por parte del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y, además, ingresó al Hall de la Fama del Boxeo de Nueva Jersey.

Ese mismo año, se desempeñó como director de la Association in Defence of the Wrongly Convicted (AIDWYC, o Asociación en Defensa de los Condenados Injustamente), cargo que ocuparía hasta 2005. En 1999, la dura historia de vida de Rubin se plasmó en la película The Hurricane, dirigida por Norman Jewison y protagonizada por Denzel Washington, quien ganó un Globo de Oro y fue nominado al Oscar por su gran interpretación de Carter.

En 2000 se publicó Hurricane: The Miraculous Journey of Rubin Carter (Huracán: el viaje milagroso de Rubin Carter), una nueva biografía autorizada y, en 2004, fundó la organización sin fines de lucro Innocence International, desde donde se denunciaban las desigualdades en la justicia penal de los Estados Unidos, y a la que se unió John Artis, quien había sido condenado con él en 1967.

image.png
En 1999, la dura historia de vida de Rubin se plasmó en la película The Hurricane, dirigida por Norman Jewison y protagonizada por Denzel Washington, quien ganó un Globo de Oro y fue nominado al Oscar por su gran interpretación de Carter.

En 1999, la dura historia de vida de Rubin se plasmó en la película The Hurricane, dirigida por Norman Jewison y protagonizada por Denzel Washington, quien ganó un Globo de Oro y fue nominado al Oscar por su gran interpretación de Carter.

El 14 de octubre de 2005, recibió dos doctorados Honoris Causa en Derecho: uno de la Universidad de York, de Toronto, Canadá, y otro de la Universidad de Griffith, de Brisbane, Australia, en reconocimiento a su trabajo con la AIDWYC y con Innocence International.

En 2013 apareció una nueva autobiografía, Eye of the Hurricane: My Path from Darkness to Freedom (El ojo de Huracán: mi camino desde la oscuridad hacia la libertad), con prólogo de Nelson Mandela, premio Nobel de la Paz en 1993, y que estuvo 27 años en prisión antes de convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica.

Su muerte

En marzo de 2012, mientras asistía a la Conferencia de Justicia Internacional en Burswood, Australia, Carter reveló que padecía cáncer de próstata y, según los médicos que lo atendían, su expectativa de vida no iba más allá de entre tres y seis meses.

El 21 de febrero de 2014, publicó un artículo de opinión en el New York Daily News titulado Hurricane Carter's Dying Wish (El deseo moribundo de Huracán Carter), donde pedía una revisión completa de la sentencia contra David McCallum, un negro oriundo de Brooklyn, que había sido condenado por el secuestro y asesinato de Nathan Blenner y estaba en prisión desde 1985, cuando tenía 16 años.

image.png
El 9 de septiembre de 2000, Carter conoció a Nelson Mandela en Melbourne, Australia, durante las celebraciones por el Día Mundial de la Reconciliación. El premio Nobel de la Paz en 1993, y que estuvo 27 años en prisión antes de convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica, escribiría el prólogo de la autobiografía Eye of the Hurricane: My Path from Darkness to Freedom (El ojo de Huracán: mi camino desde la oscuridad hacia la libertad).

El 9 de septiembre de 2000, Carter conoció a Nelson Mandela en Melbourne, Australia, durante las celebraciones por el Día Mundial de la Reconciliación. El premio Nobel de la Paz en 1993, y que estuvo 27 años en prisión antes de convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica, escribiría el prólogo de la autobiografía Eye of the Hurricane: My Path from Darkness to Freedom (El ojo de Huracán: mi camino desde la oscuridad hacia la libertad).

"Si encuentro un paraíso después de esta vida, me sorprenderé bastante. Sin embargo, en mis propios años en este planeta, viví en el infierno durante los primeros 49 años, y estuve en el cielo durante los últimos 28 años. Para vivir en un mundo donde la verdad importa y la justicia, por muy tarde que sea, realmente sucede, ese mundo sería el cielo suficiente para todos nosotros”, decía en uno de sus párrafos. El miércoles 15 de octubre siguiente, McCallum fue puesto en libertad tras 28 años en la cárcel.

El domingo 20 de abril de 2014, por la mañana, Carter murió mientras dormía en su casa de Toronto. Le faltaban 16 días para cumplir 77 años, y no hubo funeral: sus restos fueron cremados y, sus cenizas, se esparcieron sobre Cape Cod, Massachusetts, y en una granja de caballos en Kentucky.

"RIP Rubin Hurricane Carter, un amigo y una de las personas más fuertes que conocí", publicó Muhammad Ali en su cuenta de Twitter, entre tantas otras personalidades que lo despidieron. "Era un campeón de los desvalidos. Era como el David contra el Goliat del sistema judicial", lo describió John Artis.

“No estoy en la cárcel por asesinato. Estoy en la cárcel porque soy un negro en Estados Unidos de América, donde quienes ostentan el poder solo permitirían a un negro ser un bufón o ser un criminal”, disparó una vez en una entrevista. El suyo fue un caso más del pernicioso cóctel de racismo, pruebas y testimonios falsos, y corrupción policial, que le robaron –literalmente– casi 20 años de su vida.

¡Ah! Y los tres asesinatos del Lafayette Grill and Bar, a la fecha continúan sin esclarecerse.

Temas