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Deportes Gonzalo Bonadeo | Estudiantes |

Murió Juan Ramón Verón: el homenaje de Gonzalo Bonadeo al ídolo de Estudiantes

Gonzalo Bonadeo destacó a La Bruja Verón tras su muerte y la huella que dejó en el fútbol argentino.

La muerte de Juan Ramón Verón, ídolo absoluto de Estudiantes de La Plata, sacudió al mundo del fútbol. En su columna semanal en “Ahora Vengo”, Gonzalo Bonadeo le dedicó un extenso y emotivo homenaje. Entre recuerdos personales, datos históricos y una visión crítica del presente, el periodista trazó un retrato entrañable de “La Bruja”, padre de Juan Sebastián y símbolo eterno del Pincha.

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Murió Juan Ramón Verón: el homenaje de Gonzalo Bonadeo

“La Bruja Verón fue parte de una época dorada. Ese equipo de Estudiantes era un grupo de jugadores inteligentes, inspirados, disruptivos”, dijo Bonadeo, conmovido. Y agregó: “Me emocioné mucho cuando vi a la gente aplaudir durante once minutos en el estadio. No paraban. Fue un aplauso que venía del alma”.

Durante el programa, recordó el mítico gol de Verón a Manchester United en la final Intercontinental de 1968, un tanto que todavía vive en la memoria colectiva. “Encontré el archivo del gol. Era historia pura. Ese Estudiantes le ganó a los grandes de Europa: Manchester, Milan, Feyenoord. Era el equipo chico que hacía cosas grandes”, expresó.

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Bonadeo también reflexionó sobre la falta de reconocimientos en el fútbol argentino. “¿Cuántos partidos despedida tuvieron los campeones del ‘78 o del ‘86? Muy pocos. No sabemos homenajear a nuestras leyendas. En el tenis, por ejemplo, ves a Nadal, Federer, Djokovic, Murray, todos reconociéndose entre ellos. Acá, nada”, criticó.

Además, reveló una anécdota conmovedora: el día que nació Juan Sebastián Verón, su padre metió un gol clave en un clásico ante Gimnasia. “Estaba por nacer su hijo y él estaba en la cancha, haciendo historia. Esas coincidencias que sólo el universo puede regalar”, contó con emoción.

Por último, confesó que había intentado comunicarse con Juan Sebastián Verón días antes, sin obtener respuesta. “Ahora entendí. Estaba con la cabeza puesta en su padre. Las imágenes que yo mandaba no hablaban de él, sino de la Bruja. Todo tenía sentido”.

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