El Mundial no solo sirve para apreciar la máxima expresión del deporte más bello que inventó el ser humano. También se puede usar para otras cosas como los negocios, llorar, sufrir y festejar, pero hoy no vamos a quedarnos en esos capítulos. Es interesante pensar a la Copa del Mundo como un lugar de encuentro: la pelota permite revivir momentos que pasaron hace años o décadas, allí la geopolítica se condensa en un choque entre dos camisetas donde las estrategias no las toma un o una canciller, sino que un director técnico. Qatar 2022 nos permite desenterrar viejas historias, visibilizar lazos entre naciones tapados por la cotidianeidad y entender un poco mejor al mundo. Qué ruede la número cinco.
El Grupo C, integrado por Argentina, Polonia, México y Arabia Saudita, es una mezcla bastante diversa en cuanto a las cuestiones políticas, culturales, sociales y económicas. Por ejemplo, México y Argentina se emparentan porque son repúblicas federales, Polonia es una república parlamentaria, mientras que el país arábigo es una monarquía absoluta. Otro punto de diferenciación es el religioso, mientras que en la mayoría el cristianismo es la religión más practicada, en Arabia representa solo al 1% y allí predomina la religión musulmana. Sigamos, tenemos algunas apostillas futbolísticas que harán sonreír a más de un futbolero o futbolera.
Más allá de todos estos matices, Argentina mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con todas las naciones mencionadas. Según el Indec, durante el 2021 el país donde se registró mayor intercambio fue México: nuestra nación exportó por 696,2 millones de dólares (girasol, autopartes y productos siderúrgicos) e importó por 1.403,2, por lo que la balanza comercial fue negativa. Con respecto a Polonia y Arabia Saudita la relación fue positiva. Al país europeo se exportó por 788,2 millones (maní y té) y se importó por 235,9 millones, mientras que con la nación asiática el nivel de exportación alcanzó los 850,5 millones (cítricos y pollos) y el de importaciones 317,6 millones.
La guerra evitada y el compromiso con los perseguidos políticos
Invasión, colonización por parte de España y saqueo (también varios argentinos jugando para el Tri). La historia emparenta, con algunas diferencias, los caminos entre Argentina y México, aunque con el correr de los años la cosa fue mucho más allá que eso. Los vínculos empezaron mientras las naciones se encontraban en plena gestación, según cita la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana “fue en 1818 cuando el movimiento insurgente de México (...), designó a Simón Tadeo Ortiz como vínculo con las Provincias Unidas del Sur, a fin de concertar y consolidar la unidad en la defensa de los avances hacia la independencia de los países de la región”.
Un capítulo poco conocido de la relación entre ambas naciones es que Argentina, junto a Brasil y Chile, grupo conocido como ABC (por sus letras iniciales), en 1914 trabajaron en conjunto diplomáticamente para evitar que un conflicto entre México y Estados Unidos escalara en guerra, algo que se terminó evitando. En otro carril de la historia, México fue uno de los países que apoyó internacionalmente a Argentina en la causa Malvinas y defendiendo la soberanía de nuestro país.
En la época de la última dictadura argentina, la relación bilateral sufrió algunos altibajos. ya que México jugó un papel importante para salvar miles de vidas. El país del norte fue uno de los que recibió el exilió de argentinos y argentinas. El Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara le realizó una entrevista al historiador y académico, Pablo Yankelevich, en la que afirma que “el Estado mexicano se la jugó para proteger vidas humanas, no mexicanas. Y esto no lo hace cualquier estado ni en cualquier lugar del mundo”.
Un caso fue el del expresidente peronista, Héctor Cámpora, que se resguardó en 1976 en la embajada mexicana en Buenos Aires y tras 42 meses pudo irse hacia el país del norte. Por otra parte, Yankelevich contó que, previo al comienzo de la última dictadura cívico militar local, en México vivían alrededor de 1.500 personas argentinas y que “solo en julio de 1976 llegaron a México 800 argentinos”. Se calcula que a lo largo del golpe militar residieron allí entre unos 6.000 y 8.000 argentinos y argentinas.
Una muestra de que los lazos siguen estrechos es el trabajo entre las naciones argentina y mexicana para la producción conjunta de la vacuna de Oxford-AstraZeneca contra el coronavirus. Esto es el fruto del “trabajo y el esfuerzo de científicos y trabajadores de la Argentina y México (...) El acuerdo que hicimos va a permitir que tengamos vacunas para nuestros hermanos latinoamericanos", dijo a mediados del 2021 el presidente Alberto Fernández quién tiene una buena relación político-ideológica con el mandatario Méxicano Manuel López Obrador. No podemos dejar de mencionar que en suelo azteca la selección albiceleste, con un Maradona brillante, consiguió el último mundial en 1986.
La oleada inmigratoria, los papas y la inundación (que recuerda a Santa Fe)
Empecemos con una apostilla futbolística: el último encuentro oficial entre Argentina y Polonia fue en 1978 donde Kempes le dio la victoria en Rosario. Si bien al momento de hablar de inmigración en nuestro país mayoritariamente se piensa en Italia, España o Alemania, por ejemplo, Polonia fue uno de los países que más abasteció de población a Argentina: desde 1919 y hasta 1945 ubicándose en el cuarto lugar detrás de las naciones europeas anteriormente mencionadas. El primer grupo que llegó lo hizo en 1897, aunque en ese momento la nación polaca no existía como tal ya que era parte del imperio Austrohúngaro.
“Aunque es difícil determinar el número exacto de inmigrantes polacos en Argentina, se estima que entre 1921 y 1976, 169.335 polacos se instalaron permanentemente en el país. Hoy en día son alrededor de 500.000 los argentinos descendientes de polacos”, indica la página oficial del gobierno de Buenos Aires. El último gran grupo que llegó lo hizo entre 1946 y 1950 escapando de la guerra. Una de las primeras comunidades polacas en nuestro país se afincó en el norte, principalmente en la provincia de Misiones. Luego, las siguientes oleadas se irían afincando diferentes puntos del país como Buenos Aires, Mendoza, Misiones, Neuquén, Córdoba, Tucumán y Rosario.
El microestado del Vaticano, tan religioso como cerrado, une a nuestra nación con Polonia, ya que los europeos tuvieron en el sillón de San Pedro a Juan Pablo II como representante de su tierra, al igual que el argentino Jorge Bergoglio, renombrado como Francisco. En el juego geopolítico el polaco visitó su tierra mientras era gobernada por el comunismo, con quien no tenía ninguna simpatía y durante la década de 1980 jugó un papel importante en el desmoronamiento de ese sistema político en Europa del Este.
Para cerrar hay algo que une a Santa Fe con un sector de Polonia: una desastrosa inundación. En 1997, días después de una visita de Juan Pablo II a su país natal, se vivió una de las peores catástrofes naturales, conocida como la “inundación del milenio”. Hace algunas semanas Netflix estrenó una miniserie sobre este oscuro suceso titulada “La gran inundación”. Tiene seis capítulos y las imágenes, tristemente y con todos sus matices, traen recuerdos de lo que pasó aquí en 2003…
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