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María Sol Ordas: Una historia de familia olímpica

Con una gran actuación en la final del single scull femenino de Buenos Aires 2018, donde se consagró campeona olímpica de la juventud con un impresionante sprint final, María Sol Ordas se ganó un lugar en la historia del deporte argentino, y promete seguir escribiéndola en esta carrera que recién está comenzando y ya tiene varias alegrías.

María Sol, o directamente Sol, nació el 24 de septiembre de 2000 en plena competencia de los Juegos Olímpicos de Sidney, donde compitió su papá, Damián -triple medallista en los Panamericanos 1999-, y lo hubiese hecho su mamá, Dolores, si no hubiese estado embarazada.

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“Empecé a remar a los 12 años. Mis padres son remeros y fueron olímpicos, por lo que al principio sentía la presión, pero eso ya no pasa. Ellos nunca me la hicieron sentir”, le contó hace un tiempo al sitio La Licuadora Deportiva.

Antes de esta medalla dorada, Sol ya había dado muestras de lo que podía lograr: fue campeona sudamericana, panamericana junior y Sub 23, y recientemente viene de ser subcampeona del mundo en el Mundial Junior de Remo, que se llevó a cabo en República Checa en Agosto. 

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Un panorama más que alentador de cara al futuro para la tercera campeona olímpica juvenil de la historia argentina que se perfila para ser una de las grandes protagonistas de los Juegos Olímpicos que se vienen en la próxima década.

Dolores Amaya, la madre de Sol Ordás, compartía el sueño olímpico con su hija. Clasificada a los Juegos de Sydney 2000, no pudo competir debido a que se encontraba embarazada. Su padre, Damián Ordás, también clasificó y fue a competir pensando que estaría de vuelta en Argentina para su nacimiento, pero Sol tenía otros planes y nació el día anterior de la ceremonia de apertura de la cita olímpica en Australia.

Su madre no pudo competir en Sydney, pero hoy estuvo presente en el Dique 3 de Puerto Madero para ver a Sol cumplir el sueño de ambas: “Estaba nerviosa, la verdad que verlo de afuera creo que es peor que competir. Ella es muy tranquila, se concentra en su regata y lo que pase afuera no existe hasta que termine de correr. El apoyo de la gente fue genial”, explicó tras la consagración de la nicoleña de 18 años en exclusiva para TyC Sports.

Con respecto a la curiosa historia de su nacimiento y Sydney 2000, Dolores lo recuerda con humor y cariño: “En ese momento fue una sorpresa, pero un hijo siempre es lo mejor que te puede pasar. Esto es la medalla de oro soñada por las dos y que ahora tiene ella”, cerró.

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