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Lance Armstrong, el mayor fraude en la historia del deporte

El ciclista texano era el ejemplo perfecto de resiliencia ya que, tras superar un cáncer testicular, entre 1999 y 2005 conquistó siete veces consecutivas el legendario Tour de France. Pero todo fue un monumental engaño: por las abrumadoras evidencias de doping en su contra, en 2012 fue suspendido de por vida por la UCI y, en 2013, admitió haber usado EPO, testosterona y transfusiones de sangre para mejorar su rendimiento.

Su extraordinaria historia de superación y sus brillantes logros deportivos lo habían elevado al sitial de leyenda. A ver: de ser campeón mundial de ruta con 22 años, a los 25 le diagnosticaron cáncer de testículos con metástasis en el cerebro y los pulmones, que superó con distintas intervenciones quirúrgicas y duras sesiones de quimioterapia.

En 1998 regresó a las competencias y, entre 1999 y 2005, ganó siete veces consecutivas el legendario Tour de France, la prueba ciclística más importante y prestigiosa del mundo.

Era la más acabada muestra de resiliencia. Ejemplo e inspiración para las siguientes generaciones. Un héroe bañado de gloria cuyo nombre la historia del deporte atesoraría para todos los tiempos. Pero…

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En su adolescencia, Armstrong se destacó en natación y luego en triatlón, disciplina de la que fue bicampeón nacional. La foto es de mayo de 1988, cuando tenía 16 años, y comenzaba a competir en esta especialidad.

En su adolescencia, Armstrong se destacó en natación y luego en triatlón, disciplina de la que fue bicampeón nacional. La foto es de mayo de 1988, cuando tenía 16 años, y comenzaba a competir en esta especialidad.

Aunque siempre se caracterizó por su crítica postura contra el doping, fue acusado de emplear sustancias ilegales, sobre todo a partir de 2001, cuando comenzó a correr bajo la supervisión del médico italiano Michele Ferrari, sindicado por muchos como capaz de realizar el experimento que sea con tal de mejorar el rendimiento de un deportista.

En 2004, Ferrari fue acusado de cometer “fraude deportivo” y, sus caminos, se separaron. Ninguna sospecha había podido ser comprobada hasta que, en 2010, la Agencia Antidoping de los Estados Unidos (USADA) comenzó a investigar al, por entonces, más grande corredor sobre dos ruedas.

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Dos años más tarde, este organismo presentó un demoledor informe ante la Union Cycliste Internationale (Unión Ciclista Internacional, o UCI) y, a partir de ahí, su nombre fue sinónimo de fraude, estafa, engaño, trampa, y mala fe.

Ese mismo año, la UCI le quitó absolutamente todos sus títulos ganados desde 1999, y lo suspendió de por vida. Su deshonra fue –y será– infinita y, en 2013, Lance Armstrong finalmente reconoció que sus triunfos eran producto de haberse dopado sistemáticamente y se transformó en el mayor villano de la historia del ciclismo.

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Con solo 22 años, Armstrong se consagró campeón mundial de ruta en Oslo 1993, y fue uno de los más jóvenes en lograrlo. En la foto, lo secundan el español Miguel Induráin (a su derecha, plata), y el alemán Olaf Ludwig (bronce).

Con solo 22 años, Armstrong se consagró campeón mundial de ruta en Oslo 1993, y fue uno de los más jóvenes en lograrlo. En la foto, lo secundan el español Miguel Induráin (a su derecha, plata), y el alemán Olaf Ludwig (bronce).

Una infancia difícil

Lance Edward Gunderson nació el 18 de septiembre de 1971 en Plano, en las afueras de Dallas, Texas, Estados Unidos. Su padre biológico, Eddie Charles Gunderson, abandonó a su madre, Linda Mooneyham, cuando Lance tenía 3 años y, el apellido con el que el mundo lo conocería, lo adoptó de Terry Keith Armstrong, el segundo marido de su progenitora.

Lance recordaría a su padrastro como “terrible y estricto” –y a menudo maltratador–, y del que heredaría su carácter duro, hosco, individualista y extremadamente competitivo. "Cuando corrió una de sus primeras carreras (de bicicletas), Lance se cayó y se puso a llorar. Lo reprendí: «Acá se termina todo. No quiero a un niño que llore y se rinda. Si te comprometés con algo, vas hasta el final»", reconocería Terry Armstrong sobre cómo formaba a su hijastro.

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Pero siempre iba más a fondo: "«Los Patriots ganaron el Super Bowl. ¿A que no sabés a quién?» Y, ante el silencio de Lance, le dije: «No te podés acordar porque quedaron segundos. Nadie se acuerda de los segundos»".

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En octubre de 1996, Armstrong recibió un diagnóstico devastador: cáncer testicular muy avanzado, con metástasis en los pulmones y el cerebro. Tenía 25 años y, su expectativa de vida, era de apenas el 40%. Fue intervenido quirúrgicamente y soportó duras sesiones de quimioterapia.

En octubre de 1996, Armstrong recibió un diagnóstico devastador: cáncer testicular muy avanzado, con metástasis en los pulmones y el cerebro. Tenía 25 años y, su expectativa de vida, era de apenas el 40%. Fue intervenido quirúrgicamente y soportó duras sesiones de quimioterapia.

En su infancia y adolescencia se destacó en natación y triatlón (disciplina de la que fue bicampeón nacional) y, muy pronto, se volcaría al ciclismo. Firmó su primer contrato profesional, se sumó al equipo Motorola y, con solo 22 años, se consagró campeón mundial de ruta en Oslo 1993, uno de los más jóvenes en lograrlo. Además, su prestigio se incrementó al adjudicarse la Clásica de San Sebastián, España, de 1995, y la Flecha Valona, Bélgica, al año siguiente.

La lucha contra el cáncer

A mediados de 1996, Armstrong presentó fuertes dolores en el abdomen y el bajo vientre, y comenzó a toser sangre. Y, en octubre siguiente, recibió un diagnóstico devastador: cáncer testicular muy avanzado, con metástasis en los pulmones y el cerebro. Tenía 25 años y, su expectativa de vida, era de apenas el 40%...

Ante la gravedad del caso, fue intervenido quirúrgicamente de urgencia, donde le extirparon un testículo y varios tumores cerebrales y, posteriormente, inició un muy agresivo tratamiento de quimioterapia. Su duro carácter –el que había forjado entrenando con su padrastro, el que siempre lo llevaba al límite– fue puesto a prueba y, contra todo pronóstico, en 1997 los médicos le informaron que ya no quedaban rastros de cáncer en su organismo.

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Contra todo pronóstico, en 1997 los médicos le informaron a Armstrong que ya no quedaban rastros de cáncer en su organismo. Continuó con su recuperación y, meses después (aún calvo y sin cejas, por la quimioterapia), anunció su retorno a las competencias.

Contra todo pronóstico, en 1997 los médicos le informaron a Armstrong que ya no quedaban rastros de cáncer en su organismo. Continuó con su recuperación y, meses después (aún calvo y sin cejas, por la quimioterapia), anunció su retorno a las competencias.

En medio de semejante alegría, el equipo Cofidis, con el que había firmado contrato por dos años poco antes de ser diagnosticado con cáncer, le rescindió el mismo. Pero, merced a su conocida tozudez, empezó a preparar su retorno. Además, creó la Fundación Lance Armstrong –que, a partir de 2012, se llama oficialmente Fundación Livestrong– para la lucha contra esta enfermedad.

En 1998 y, ahora como miembro del equipo US Postal, tuvo su regreso estelar, donde se destacó la victoria en el Tour de Luxemburgo. Su confianza y autoestima crecían cada vez más y, para el año siguiente, su gran objetivo fue el de ir por el triunfo en la prueba que todos ansían conquistar: el Tour de France.

Las siete coronas consecutivas

En 1999, Lance Armstrong asombró a todos tras llevarse su primer Tour de France con 7’37” de ventaja sobre su escolta, el suizo Alex Zülle (Banesto). No obstante, hubo quienes presentaron reparos por su conquista, alegando que su rendimiento había crecido demasiado rápido ya que, al final de cuentas, antes del cáncer el texano había abandonado en tres de sus cuatro presentaciones en la Grande Boucle.

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En la edición de 1999, Armstrong conquistó el Tour de Francia por primera vez. Integraba el equipo US Postal, y fue escoltado por suizo Alex Zülle (Banesto), y el español Fernando Escartín (Kelme). Luego vendrían otros seis triunfos al hilo.

En la edición de 1999, Armstrong conquistó el Tour de Francia por primera vez. Integraba el equipo US Postal, y fue escoltado por suizo Alex Zülle (Banesto), y el español Fernando Escartín (Kelme). Luego vendrían otros seis triunfos al hilo.

Con la conducción del belga Johan Bruyneel, director del US Postal –que, en 2005, pasó llamarse Discovery Channel– Armstrong arrasó con las seis ediciones siguientes del Tour. Siempre corrió con cara de pocos amigos, ya que sus detractores crecían año tras año pero, la gloria, era pura y exclusivamente suya.

Por caso, en 2003, en la edición del Centenario de la mítica competencia, había igualado la marca de cinco triunfos consecutivos (entre 1991 y 1995) del formidable español Miguel Induráin. Pero elevó aún más la vara, ya que llegó a siete coronas al hilo. Era el rey de reyes sobre dos ruedas, y considerado una auténtica leyenda viviente.

En 2003 se divorció de su primera esposa, Kristin Richard (con quien tuvo tres hijos: Luke, de 22 años, y las gemelas Isabelle y Grace, de 20); su nueva pareja fue la cantante Sheryl Crow, a la que conoció durante una gala benéfica organizada por el ex tenista Andre Agassi en Las Vegas, y frecuentaba a los por entonces presidentes George Bush (h), de Estados Unidos, y Nicolas Sarkozy, de Francia, aficionado al ciclismo.

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En los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, Armstrong logró la medalla de bronce en la prueba contrarreloj. En el podio, posa junto al ruso Vyacheslav Ekimov (oro), y el alemán Jan Ullrich (plata). Años después y, al comprobarse su doping, debió devolver la presea.

En los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, Armstrong logró la medalla de bronce en la prueba contrarreloj. En el podio, posa junto al ruso Vyacheslav Ekimov (oro), y el alemán Jan Ullrich (plata). Años después y, al comprobarse su doping, debió devolver la presea.

"La única cosa que le diría a la gente que no cree en el ciclismo, a los escépticos y a los cínicos, es que lo siento por ellos, siento que no puedan soñar ni creer en los milagros", dijo Armstrong en el podio de París tras alzarse con su séptimo Tour, en 2005, luego del cual anunció su retiro.

Pero volvió al Tour en 2009, esta vez integrando la escuadra kazaja Astana y, diez años después de su primera victoria en esta carrera, finalizó tercero, detrás de su coequiper, el español Alberto Contador, y el luxemburgués Andy Schleck (Saxo Bank).

En la edición de 2010 del Tour, la última de la que tomaría parte (y en la que corrió con el equipo estadounidense RadioShack), finalizó 23º y, en 2011, anunció su retiro definitivo.

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Merced a sus triunfos e inspiradora historia de vida, Armstrong frecuentaba al por entonces presidente estadounidense, George Bush (h), quien lo recibió en el Casa Blanca y con el que compartió varias galas benéficas en la lucha contra el cáncer.

Merced a sus triunfos e inspiradora historia de vida, Armstrong frecuentaba al por entonces presidente estadounidense, George Bush (h), quien lo recibió en el Casa Blanca y con el que compartió varias galas benéficas en la lucha contra el cáncer.

Las acusaciones de doping

Las sospechas de doping jamás dejaron de perseguir a Armstrong pero, cuantas más dudas surgían, más popularidad y admiración generaban, porque el público –que lo adoptó como ejemplo de resiliencia– estaba encantado con su historia de superación tras haber estado tan cerca de la muerte.

Muchos objetaron que trabajara con el polémico médico italiano Michele Ferrari, sindicado como alguien que haría absolutamente lo que sea –legal o ilegal– para que un deportista pudiera ganar. Uno de sus críticos fue su compatriota Greg LeMond (ganador del Tour en 1986, 1989 y 1990), que derivó en una fuerte una enemistad entre ambos.

Años después, cuando Ferrari fue condenado por "fraude deportivo", Armstrong terminó su relación profesional con el médico porque sentía "cero tolerancia por alguien condenado por usar o facilitar drogas".

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En la edición de 2003, que fue la del Centenario del Tour, el ciclista texano conquistó por quinta vez consecutiva esta legendaria prueba e igualó el récord del español Miguel Induráin, quien la ganó entre 1991 y 1995.

En la edición de 2003, que fue la del Centenario del Tour, el ciclista texano conquistó por quinta vez consecutiva esta legendaria prueba e igualó el récord del español Miguel Induráin, quien la ganó entre 1991 y 1995.

También, Armstrong protagonizó duros cruces con el diario francés L’Equipe hasta que, en 2006, los cimientos de su inocencia y juego limpio, que el texano siempre defendía a rajatabla –incluso, entabló múltiples demandas por difamación–, comenzaron a crujir.

En la edición de ese año, el estadounidense Floyd Landis (Phonak) se llevó a victoria pero, poco después, fue descalificado al haber dado positivo de testosterona, y suspendido por dos años. Por ello, Landis escribió el libro Positively false: the real story of how I won the Tour de France (Positivamente falso: la historia real de cómo gané el Tour de Francia), que desnudó prácticas de doping del siete veces ganador de la prueba.

Cada vez se fueron sumando más y más denuncias en su contra. En 2010, el propio Landis, quien jamás logró reinsertarse en el circuito profesional, reveló “años de mentira sobre el doping del equipo US Postal”, que integró junto con Armstrong. La bola de nieve del escándalo no paraba de crecer.

La verdad salió a la luz

El 10 de octubre de 2012, la USADA presentó ante la UCI un informe de más de 1000 páginas donde acusó formalmente a Armstrong y al equipo US Postal de utilizar "el sistema más sofisticado, profesionalizado y exitoso de doping que el deporte jamás vio".

El informe contiene las declaraciones de 26 personas, entre ellas 11 ex coequipers de Armstrong: los estadounidenses Floyd Landis, George Hincapie, Christian Vande Velde, Jonathan Vaughters, David Zabriskie, Levi Leipheimer, Frankie Andreu, Tom Danielson y Tyler Hamilton; el canadiense Michael Barry, y el neozelandés Stephen Swart, quienes afirmaron que en el equipo “se efectuaban prácticas irregulares, que fueron profesionalmente diseñadas para presionar a los ciclistas para el uso de drogas, evadir su detección y asegurar su silencio”.

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Armstrong junto a su compatriota Floyd Landis, con quien integró el equipo US Postal y que, en 2010, revelaría las “habituales prácticas de doping” en esta escuadra. A partir de allí, el texano estuvo cada vez más acorralado por las denuncias en su contra.

Armstrong junto a su compatriota Floyd Landis, con quien integró el equipo US Postal y que, en 2010, revelaría las “habituales prácticas de doping” en esta escuadra. A partir de allí, el texano estuvo cada vez más acorralado por las denuncias en su contra.

La USADA reveló que, “entre 1998 y 2011”, el texano “empleó la EPO, transfusiones de sangre, testosterona y corticoides para mejorar significativamente su rendimiento deportivo”. La EPO es la eritropoyetina, una hormona producida por el riñón que promueve la formación de glóbulos rojos por la médula ósea.

Al recibir inyecciones de EPO sintética, el deportista aumenta su concentración de glóbulos rojos, con lo que los músculos pueden recibir más oxígeno a partir de la misma cantidad de sangre, con lo que trabajan de forma más eficaz y se retrasa la aparición de la fatiga.

Por otra parte, al transfundir su propia sangre, extraída días antes, el ciclista se la reinyectaba buscando incrementar la cantidad de glóbulos rojos propios, una práctica prohibida desde 1986. Tanto la EPO como las transfusiones resultaron importantes y decisivas “ayudas” para completar –y ganar– una prueba tan desgastante como el Tour, con 21 etapas (varias de ellas con duros ascensos en montañas) y más de 3500 kilómetros de recorrido.

Entre otras, el informe reveló algunas trampas que hacía US Postal. Por ejemplo, al equipo le avisaban 20 minutos antes sobre cualquier control antidoping, tiempo suficiente para adulterar las muestras de orina y diluir las sustancias prohibidas en la sangre.

La escuadra también contaba con un motoman que, a una distancia prudente para no levantar sospechas, seguía en una moto al pelotón del Tour: cuando recibía la orden, transportaba rápidamente pequeñas jeringas de EPO, que posteriormente colocaba en los zapatos de los ciclistas del equipo.

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Tras anunciar su retiro en 2005, el texano volvió al Tour en 2009, esta vez integrando la escuadra kazaja Astana y finalizó tercero, detrás de su coequiper, el español Alberto Contador (centro). Tras la sanción a Armstrong en 2012, el jefe del equipo, el belga Johan Bruyneel (izquierda), también sería suspendido de por vida por la UCI.

Tras anunciar su retiro en 2005, el texano volvió al Tour en 2009, esta vez integrando la escuadra kazaja Astana y finalizó tercero, detrás de su coequiper, el español Alberto Contador (centro). Tras la sanción a Armstrong en 2012, el jefe del equipo, el belga Johan Bruyneel (izquierda), también sería suspendido de por vida por la UCI.

Y, valga decirlo: no solo Armstrong incurría en este fraude, sino que todos los corredores lo hacían, ya que era una condición necesaria para acompañar al texano –líder indiscutido de la escuadra– y, además, para seguir perteneciendo al US Postal.

El 22 de octubre siguiente y, en una decisión histórica, la UCI suspendió a Armstrong de por vida, le quitó los siete títulos del Tour de France, y borró todos sus triunfos en el lapso comprendido por la acusación de la USADA. La misma sanción recibió Johan Bruyneel, ex jefe de los equipos US Postal, Discovery Channel, Astana y RadioShack, para los Armstrong corrió bajo su dirección.

El 17 de enero de 2013 y, en una entrevista televisiva realizada por Oprah Winfrey, Armstrong admitió públicamente haberse dopado en los siete Tour de France que conquistó, y provocó una reacción del mundo del deporte pocas veces vista, que condenó duramente el engaño y el fraude a los que apeló para ganar. “Mi cóctel era EPO, transfusiones y testosterona (para aumentar la masa muscular)”, confesó.

Asimismo, el Comité Olímpico Internacional (COI) lo descalificó del tercer puesto en la contrarreloj de los Juegos de Sidney 2000 y le exigió que devolviera la medalla de bronce y el diploma respectivo, lo que Armstrong hizo el 12 de septiembre de ese mismo año.

Lo que siguió, y su presente

Entre demandas, costas judiciales, lucro cesante y rescisión de contratos con sponsors, Armstrong perdió unos 115 millones de dólares, incluidos 5 que le pagó al gobierno estadounidense por “fraude civil y perjuicio al estado” (por el apoyo recibido a través del equipo US Postal), y 1,65 por los costos legales de Floyd Landis, quien lo había denunciado en 2010.

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Tras vencer al cáncer, creó la Fundación Lance Armstrong –que, a partir de 2012, se llama oficialmente Fundación Livestrong– para la lucha contra esta enfermedad. Ya no es más el presidente de la misma por la imagen negativa que representa haber sido suspendido de por vida por doping.

Tras vencer al cáncer, creó la Fundación Lance Armstrong –que, a partir de 2012, se llama oficialmente Fundación Livestrong– para la lucha contra esta enfermedad. Ya no es más el presidente de la misma por la imagen negativa que representa haber sido suspendido de por vida por doping.

Ya no es el presidente de Livestrong por la imagen negativa que representa y, su nombre, apenas se menciona en la historia de la Fundación.

“Yo sé que soy culpable. Sé que le hice daño a la gente. Me disculpé públicamente y quiero hacerlo personalmente con algunos de ellos pero, mi castigo, es mil veces más grande que el crimen que cometí", le dijo Armstrong a La Gazzetta dello Sport.

Igual, en su casa de Austin, Texas, aún conserva enmarcados los siete maillots (camisetas) amarillos con los que se identifica al líder y ganador del Tour de France…

"Puedo entender que me hayan elegido como el símbolo de esos años, aunque los mejores corredores de entonces, además de los directores y los médicos, estábamos todos en el mismo barco (del doping)", agregó Armstrong en su entrevista con el diario deportivo italiano.

El 9 de agosto último, Armstrong se casó en Francia con la profesora de yoga Anna Hansen, con quien estaba en pareja desde hace 14 años –por ende, atravesaron juntos todo el proceso acusatorio por los casos de doping del ex ciclista–, y con quien tuvo dos hijos: Max, de 13 años, y Olivia Marie (11).

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El 17 de enero de 2013 y, en una entrevista televisiva realizada por Oprah Winfrey, Armstrong admitió públicamente haberse dopado en los siete Tour de France que conquistó. “Mi cóctel era EPO, transfusiones y testosterona (para aumentar la masa muscular)”, confesó.

El 17 de enero de 2013 y, en una entrevista televisiva realizada por Oprah Winfrey, Armstrong admitió públicamente haberse dopado en los siete Tour de France que conquistó. “Mi cóctel era EPO, transfusiones y testosterona (para aumentar la masa muscular)”, confesó.

Lance Armstrong fue considerado sobrehumano, y un superhéroe cuyos éxitos deportivos e historia personal significaron extraordinarios niveles de popularidad y jugosos ingresos para el mundo del ciclismo y la lucha contra el cáncer.

Asimismo y, merced a sus fluidos contactos en los más alto niveles de la UCI –que muchas veces miró para otro lado, por lo que también es responsable de esta vergüenza– le permitieron no solo evitar los controles antidoping sino, también, mantener el férreo código de silencio que imperaba desde hacía décadas en el ciclismo profesional.

El 22 de octubre de 2012 y, en una conferencia de prensa brindada en un hotel de Ginebra, el irlandés Pat McQuaid, por entonces presidente de la Unión Ciclista Internacional, anunció la sanción para el texano, y afirmó: "Lance Armstrong ya no pertenece al ciclismo. Merece ser olvidado".

Pero no es así: Armstrong (que el pasado 18 de septiembre cumplió 51 años) debe y merece ser recordado para que las generaciones por venir sepan que, ganar a cualquier precio, jamás será una opción.