El fiscal de Mulhouse, Nicolas Heitz, describió un panorama desgarrador. El menor presentaba una palidez extrema y signos evidentes de desnutrición. Debido al tiempo que pasó hacinado en el interior de la furgoneta, el niño perdió la capacidad de caminar y debieron trasladarlo de urgencia a un centro médico regional para intentar salvarle la vida.
Una vida entre bolsas de basura y botellas
La reconstrucción de los investigadores revela que el calvario comenzó en noviembre de 2024. El niño relató que su padre, un hombre de 43 años, lo obligó a vivir dentro del rodado para evitar que lo internaran en una clínica psiquiátrica. Según el testimonio de la víctima, la pareja de su progenitor "ya no lo quería en el departamento" y exigía su salida definitiva del hogar.
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El hospital de Mulhouse recibió al menor en estado crítico tras constatar que no podía mantenerse en pie por el prolongado encierro en el vehículo.
Las condiciones de su cautiverio rozan lo inhumano:
- El menor realizaba sus necesidades en bolsas de residuos y botellas plásticas.
- No recibía un baño desde finales de 2024.
- Dormía en posición fetal sobre un montón de basura y apenas se cubría con una manta.
- Los vecinos creían que el chico estaba internado, ya que desapareció de un día para otro tras abandonar la escuela en el ciclo 2023-2024.
Cuál fue la insólita justificación del padre ante la Justicia
Tras su detención, el hombre reconoció el encierro pero intentó suavizar su responsabilidad. Declaró que mantenía al niño en la camioneta "para protegerlo" y aseguró que le permitía ingresar a la casa en secreto cuando el resto de la familia no estaba. Sin embargo, los peritos médicos desmintieron la versión del padre: no existe ningún registro de que el nene padeciera problemas psiquiátricos que justificaran un aislamiento.
La justicia francesa dictó la prisión preventiva para el progenitor por los delitos de secuestro y privación de cuidados. Por otro lado, la pareja del hombre enfrenta cargos por omisión de denuncia, pese a que ella niega haber conocido la situación. Mientras tanto, los servicios sociales asumieron la custodia del niño rescatado y de sus dos hermanas, quienes también vivían en el domicilio familiar.
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