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La increíble historia del partido de tenis más largo de todos los tiempos

Entre el martes 22 y el jueves 24 de junio de 2010, en el marco de la primera ronda de Wimbledon, el estadounidense John Isner derrotó al francés Nicolas Mahut por 6-4, 3-6, 6-7 (7-9), 7-6 (7-3) y ¡70-68! Este choque se disputó durante tres días y duró en total 11 horas, 5 minutos y 23 segundos: la paridad era tal que, en las dos primeras jornadas, jugaron hasta que oscureció y no pudieron seguir haciéndolo por falta de luz.

En julio de 1877 se disputó el primer certamen organizado por el All England Lawn Tennis and Croquet Club en Wimbledon, en el Gran Londres. En esa oportunidad solo jugaron hombres y, siete años más tarde, comenzaron a hacerlo las mujeres.

Amén del torneo de tenis más antiguo del mundo, y que continúa escribiendo una riquísima historia, el Abierto británico es el tercer Grand Slam que se desarrolla cada año, precedido por el Abierto de Australia (en Melbourne) y Roland Garros (París), y seguido por el US Open (Nueva York).

Es el único certamen donde se exige que la vestimenta tanto para hombres como para mujeres sea completamente blanca y, además, se conserva la tradición de que las damas siempre son nombradas como "Miss" o "Mrs." (señorita o señora, en inglés) durante los partidos, mientras que a los caballeros se los llama solo por su apellido.

Y ni hablar del estado de las canchas, donde el césped, la superficie más rápida en el circuito de la ATP –y cuya altura máxima en este certamen jamás sobrepasa los 8 milímetros– es minuciosamente controlado a diario.

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El partido se disputó en la cancha número 18 –ubicada en el sector noroeste del imponente complejo del All England Lawn Tennis and Croquet Club, con una capacidad de apenas 782 espectadores en las gradas– y, el umpire, fue el marroquí-sueco Mohamed Lahyani.

El partido se disputó en la cancha número 18 –ubicada en el sector noroeste del imponente complejo del All England Lawn Tennis and Croquet Club, con una capacidad de apenas 782 espectadores en las gradas– y, el umpire, fue el marroquí-sueco Mohamed Lahyani.

Pero la edición 2010 del Major londinense será recordada por albergar uno de los hechos más importantes de la historia ya que, lo que el martes 22 de junio comenzó siendo un cruce más de la primera ronda, terminó dos días más tarde y se convirtió en partido de tenis más largo de todos los tiempos.

El jueves 24 de junio y, tras ¡11 horas, 5 minutos, 23 segundos y 183 games disputados!, el estadounidense John Isner se desplomó de espaldas sobre el césped del court número 18 tras vencer al francés Nicolas Mahut por 6-4, 3-6, 6-7 (7-9), 7-6 (7-3) y ¡70-68! en el quinto y último set.

Nadie imaginó lo que vendría

John Robert Isner nació en Greensboro, Carolina del Norte, el 26 de abril de 1985. Comenzó a jugar al tenis a los 9 años y, en el circuito de la ATP, siempre fue reconocido por su gran estatura –mide 2,08 metros y pesa 105 kilos– y su muy fuerte saque.

Por su parte, Nicolas Mahut nació en Angers el 21 de enero de 1982. Mide 1,85 metro, pesa 85 kilos y, al igual que Isner, es diestro.

El estadounidense –que debutó como profesional en 2007– llegaba a Wimbledon 2010 preclasificado 23° y, además, con el envión anímico de haber ganado ese año su primer certamen: el ATP 250 de Auckland, Nueva Zelanda, mientras que el francés (profesional desde 2000) aún no había logrado título alguno.

Pero no solo eso: el galo debió sortear la qualy del tercer Grand Slam del año y, a modo de premonición de lo que vendría, accedió la cuadro principal al vencer, el martes 15 de junio, al serbio-británico Aleksa (Alex) Bogdanovic por 3-6, 6-3 y ¡24-22! en un maratónico partido que duró más de cuatro horas.

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El miércoles 23 de junio (el segundo día del partido) y, en plena disputa del quinto y último parcial, el tablero electrónico dejó de funcionar cuando empataban 47-47, ya que no estaba diseñado para superar esa puntuación. A partir de ahí, el umpire llevó manualmente la cuenta y, el artefacto, fue reparado durante la noche.

El miércoles 23 de junio (el segundo día del partido) y, en plena disputa del quinto y último parcial, el tablero electrónico dejó de funcionar cuando empataban 47-47, ya que no estaba diseñado para superar esa puntuación. A partir de ahí, el umpire llevó manualmente la cuenta y, el artefacto, fue reparado durante la noche.

El sorteo determinó que Isner y Mahut se enfrentarían por la primera ronda en la cancha número 18 –ubicada en el sector noroeste del imponente complejo del All England Lawn Tennis and Croquet Club, con una capacidad de apenas 782 espectadores en las gradas– y, el umpire, sería el marroquí-sueco Mohamed Lahyani.

El juez había nacido en Tafraout, Marruecos, el 27 de junio de 1966; sus padres se radicaron en Upsala, Suecia –unos 72 kilómetros al norte de Estocolmo– cuando solo tenía 12 meses y, años después, adoptó esta ciudadanía.

Considerado uno de los mejores árbitros de tenis del mundo, Lahyani dirigió partidos de Wimbledon ininterrumpidamente desde 1993 y, al igual que absolutamente todos, no se imaginó que debería estar tres días sobre su silla hasta que hubiera un ganador.

El encuentro comenzó el martes 22 de junio a las 18.13 (local) y, en esa jornada, disputaron cuatro sets hasta que, a las 21.07, por falta de luz natural, acordaron continuar al día siguiente.

Hasta ese momento, habían ganado dos sets cada uno: Isner se llevó el primero y el cuarto por 6-4 y 7-6 (7-3), en 32 minutos y una hora y 4 minutos, respectivamente. Por su parte, Mahut prevaleció en el segundo y el tercer parcial por 6-3 y 7-6 (9-7), en 29 y 49 minutos, respectivamente. En total, el americano y el europeo habían jugado 2 horas y 54 minutos, donde evidenciaron una extrema paridad.

El segundo día de juego

El partido se retomó el miércoles 23 de junio y, a las 14.05, comenzó el quinto set. A partir de que estuvo 4-5, Mahut enfrentó a una enorme presión cada vez que sacaba: si ganaba el punto, el encuentro continuaba; si no, perdería. "Cada vez que servía lo hacía para permanecer en el partido. Solo intenté ganar cada punto que estaba jugando. Así, una y otra vez, era lo mismo”, recordaría el francés sobre lo que fue ese interminable quinto parcial.

Cuando estaba 9-10 abajo, Mahut salvó el primer match point a favor de Isner con un ace; luego levantó otro con el marcador 32-33 con una formidable volea de derecha. Así siguieron intercambiando palo por palo hasta que, con el marcador 47-47, ¡el tablero electrónico dejó de funcionar, porque no estaba diseñado para superar esa puntuación!

Isner dispuso de otro punto para partido con el marcador 59-58 a su favor. ¿Y qué hizo Mahut? Anotó su ace número 95 e, igualados 59-59, a las 21.13 el partido fue aplazado de nuevo después de 7 horas y 6 minutos de juego. ¡Y esto solo es la duración del quinto set, que aún no había terminado!

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El martes 22 de junio disputaron cuatro sets (ganaron dos cada uno) y debieron interrumpir el partido por falta de luz. Al día siguiente, miércoles 23, tampoco pudieron terminar el choque (foto) que, tras 9 horas y 58 minutos, empataban 59-59 en el quinto y último set.

El martes 22 de junio disputaron cuatro sets (ganaron dos cada uno) y debieron interrumpir el partido por falta de luz. Al día siguiente, miércoles 23, tampoco pudieron terminar el choque (foto) que, tras 9 horas y 58 minutos, empataban 59-59 en el quinto y último set.

"Estamos luchando como nunca antes", dijo Mahut en una entrevista televisiva en la cancha antes de irse al vestuario. “Alguno tiene que ganar”, dijo con un hilo de voz producto del enorme cansancio que acumulaba.

“Fue una sensación surrealista mirar hacia arriba y ver la torre de la televisión sobre nosotros llena de gente por todas partes. Cuando comenzó el partido, solo había unas pocas personas en el court 18 y, cuando (el partido) se suspendió por segunda vez, había un mar de gente. Hubo amigos que me enviaron mensajes de texto durante el partido, porque todo el mundo estaba viéndolo”, contaría Rodney Marshall, un preparador físico de la Asociación de Tenis de los Estados Unidos (USTA), quien estaba en Wimbledon por primera vez.

"Otro recuerdo que tengo es volver al vestuario de los cabezas de serie y ver a todos los jugadores viendo el partido en la televisión, incluido (el suizo) Roger (Federer). Todos se preguntaban: «¿Qué es esto?» Fue un momento surrealista. Todos se quedaron hipnotizados, pensando que esto era irreal. Pero todos estaban interesados, desde los de ese vestuario hasta el mundo entero”, agregó Marshall.

Hasta aquí, la duración del partido era de 9 horas y 58 minutos.

La definición

En un colmado court número 18, Isner y Mahut continuaron con su batalla en el césped londinense a partir de las 15.40 del jueves 24 de junio, y, por el enorme interés que había despertado la misma, fue televisada en directo por la cadena BBC.

Solo jugaron 67 minutos hasta que, a las 16.47, Isner, de revés, puso fin a un partido que jamás será olvidado. El estadounidense se dejó caer de espaldas, estiró sus 208 centímetros en el piso y, luego, se levantó y se dirigió a abrazar a Mahut en la red. El quinto y definitivo set, que duró 8 horas, 11 minutos y 23 segundos, había terminado ¡70-68! a favor del gigante de Carolina del Norte.

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A las 16.47 del jueves 24 de junio de 2010, Isner, de revés, puso fin a un partido que jamás será olvidado. El quinto y definitivo set, que duró 8 horas, 11 minutos y 23 segundos, había terminado ¡70-68! a favor del gigante de Carolina del Norte. En su festejo y, completamente extenuado, cayó de espaldas y estiró sus 208 centímetros en el césped.

A las 16.47 del jueves 24 de junio de 2010, Isner, de revés, puso fin a un partido que jamás será olvidado. El quinto y definitivo set, que duró 8 horas, 11 minutos y 23 segundos, había terminado ¡70-68! a favor del gigante de Carolina del Norte. En su festejo y, completamente extenuado, cayó de espaldas y estiró sus 208 centímetros en el césped.

En total, jugaron 11 horas, 5 minutos, y 23 segundos durante tres días. Wimbledon –y el mundo– habían sido testigos del partido de tenis más largo de todos los tiempos, en el que no había trofeo alguno en juego y que, además, necesitó del trabajo de 14 jueces de línea y cuatro grupos de 28 alcanzapelotas que fueron rotando durante los tres días.

En realidad, Isner y Mahut solo jugaron por el pase a la segunda ronda del Abierto británico; pero no se trató, por ejemplo, de los 216 aces combinados que anotaron: hicieron algo que parecía imposible y que –por los cambios reglamentarios que posteriormente implementarían los organizadores de Grandes– nunca se volverá a hacer.

Innumerables personas en todo el mundo estuvieron pendientes de este choque y, ante la conmovedora entrega de ambos, además de querer saber quién ganaría, realmente desearon conocer hasta qué punto Isner y Mahut podrían superar los límites. Muchos no alentaban a nadie en particular, sino que lo hacían con el tenis por ofrecer un partido tan increíble.

Isner y Mahut fueron amplia y unánimemente elogiados por su admirable esfuerzo. Por caso, una leyenda como John McEnroe, dijo: “Me enorgullece ser parte de esto. A menudo no recibimos el respeto que merecemos en el tenis por las demandas atléticas que impone a los jugadores, pero esto impulsará ese respeto", destacó el estadounidense.

Finalizado el increíble encuentro, ambos jugadores y el umpire, Mohamed Lahyani, recibieron una distinción especial entregada por los ex tenistas británicos Tim Henman y Ann Haydon-Jones en nombre del All England Lawn Tennis and Croquet Club.

Pero todo no había terminado para Mahut: poco después, volvió al court número 18 ¡para jugar un partido de dobles con su compatriota Arnaud Clément contra los británicos Colin Fleming y Ken Skupski!

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Como dos caballeros, Isner y Mahut se saludaron en la red al término del maratónico encuentro. En total, jugaron 11 horas, 5 minutos, y 23 segundos durante tres días. Wimbledon –y el mundo– habían sido testigos del partido de tenis más largo de todos los tiempos.

Como dos caballeros, Isner y Mahut se saludaron en la red al término del maratónico encuentro. En total, jugaron 11 horas, 5 minutos, y 23 segundos durante tres días. Wimbledon –y el mundo– habían sido testigos del partido de tenis más largo de todos los tiempos.

Solo jugaron un set y, el viernes 25 de junio, Mahut pisó nuevamente el césped de esta cancha por cuarto día consecutivo. Claro que la fatiga le pasó una factura carísima: por los constantes y múltiples dolores musculares que presentaba, terminó perdiendo ese partido de dobles por 7-6 (7-4), 3-6 y 6-3.

"Teniendo en cuenta eso y su estrés mental, su habilidad para regresar y jugar fue extremadamente impresionante", dijo Skupski sobre Mahut. "Cuando perdés un partido así, no querés volver a la cancha, especialmente si perdés en una historia tan épica”, agregó.

Por su parte, Isner se despertó a la mañana siguiente y también le dolía absolutamente todo, especialmente su cuello y hombros. Su calentamiento (por así llamarlo) para el partido de la segunda ronda ante el neerlandés Thiemo de Bakker lo hizo sobre la camilla de masajes.

Debido al agotamiento de Isner, el europeo lo derrotó ampliamente por 6-0, 6-3 y 6-2 en solo 74 minutos de juego. El estadounidense no logró conectar ni un solo ace cuando, en el partido ante Mahut, había anotado 113. Ese mismo viernes 25 de junio, Isner también debía disputar un partido de dobles con su compatriota Sam Querrey pero, por sus molestias físicas, no se presentó a jugar.

Los récords que establecieron

Este memorable encuentro marcó extraordinarios récords en la historia del tenis: el del partido más largo (11 horas, 5 minutos y 23 segundos); el del set más largo (el quinto, que duró 8 horas y 11 minutos); el de más games en un set (138 en el quinto); el de más games en un partido (183); el de mayor cantidad de aces conectados por un solo jugador en un partido (Isner, con 113, mientras que los 103 de Mahut son la segunda mejor marca); el de mayor cantidad de aces en un partido (216); el de mayor cantidad de games consecutivos de servicio mantenidos en un partido (168 en total, 84 veces cada uno); el de la mayor cantidad de games ganados por jugador en un partido (Isner, con 92 y, en segundo lugar, Mahut, con 91); el de la mayor cantidad de puntos ganados en un partido (Mahut, con 502), y el de la mayor cantidad de puntos en un partido (980).

Los cambios en el sistema de puntuación

Con las modificaciones que introdujeron los organizadores de los Majors, ya no veremos un choque maratónico como el de Isner y Mahut. Hasta entonces, se establecía que el set final en los Grand Slams se jugara hasta que uno de los tenistas sumara dos games más que su rival (conocido como ventaja de dos, que fue el caso del 70-68 de Isner-Mahut), con un mínimo de seis games ganados, y con la excepción del US Open, donde siempre se empleó el tie-break, o desempate.

En la actualidad, hay nuevas formas de definir un encuentro en los Grand Slams. Por ejemplo, en el Abierto de Australia, en caso de que el set final estuviera igualado 6-6, se empleaba un súper tie-break y, el ganador, era el primero en llegar a los 10 puntos.

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Finalizado el increíble encuentro, ambos jugadores y el umpire, Mohamed Lahyani, recibieron una distinción especial (y frente al tablero que atestiguaba el extraordinario marcador) entregada por los ex tenistas británicos Tim Henman y Ann Haydon-Jones en nombre del All England Lawn Tennis and Croquet Club.

Finalizado el increíble encuentro, ambos jugadores y el umpire, Mohamed Lahyani, recibieron una distinción especial (y frente al tablero que atestiguaba el extraordinario marcador) entregada por los ex tenistas británicos Tim Henman y Ann Haydon-Jones en nombre del All England Lawn Tennis and Croquet Club.

Hasta el año pasado, en Wimbledon y en Roland Garros se jugaba un desempate si el set decisivo estaba 12-12 hasta que, finalmente, consensuaron cómo definir al ganador: todos los Grandes introdujeron un super tie-break al final del quinto set, una vez que el marcador llegue a 6-6.

Jamás serán olvidados

John Isner y Nicolas Mahut siempre serán recordados por estos tres días inolvidables en la cancha número 18 de Wimbledon 2010 y, con los años, ambos alcanzaron distintos logros en el circuito de la ATP.

A la fecha, el estadounidense (que tiene 38 años), ganó 16 títulos y, en 2018, alcanzó el 8° puesto en el ranking mundial (la mejor posición de su carrera), mientras que Mahut (de 41), se alzó con cuatro certámenes en singles y brilló en dobles: se coronó 37 veces en esta modalidad, incluidos los cuatro Grandes (el US Open en 2015, Wimbledon en 2016, Roland Garros en 2018 y 2021, y Australia en 2019). Y no solo eso: el 6 de junio de 2016 se convirtió en el número 1 del mundo en esta especialidad.

Antes del ahora legendario partido de Wimbledon 2010, la relación entre Isner y Mahut se circunscribía a un leve movimiento de cabeza –a modo de saludo– en el pasillo rumbo a la cancha donde debían enfrentarse. Pero eso quedó arrás ya que, luego del histórico choque que protagonizaron 13 años atrás, se convirtieron en muy buenos amigos.

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Como justo y merecido reconocimiento a John Isner y Nicolas Mahut por el histórico partido que protagonizaron en 2010, tiempo después se descubrió una placa conmemorativa en el court número 18 de Wimbledon, donde se disputó el mismo.

Como justo y merecido reconocimiento a John Isner y Nicolas Mahut por el histórico partido que protagonizaron en 2010, tiempo después se descubrió una placa conmemorativa en el court número 18 de Wimbledon, donde se disputó el mismo.

"Obviamente nos respetamos mucho después de jugar ese partido. No mantenemos mucho en contacto y, cada vez que nos vemos, nos sentamos a recordarlo y reírnos de eso”, destacó el oriundo de Greensboro.

Y así fue como un partido de primera ronda de un Major, disputado en una cancha alejada del court central, entre dos jugadores que no eran superestrellas, logró que todos posaran sus ojos sobre ellos.

Y, lo que más les importó a quienes lo siguieron, fue que ninguno de los dos se rindió. Exhaustos, doloridos y acalambrados, Isner y Mahut superaron una y otra vez el límite de sus fuerzas. Y, sobre todo, mostraron acabadamente lo que está en el corazón de cada deportista que se precie de tal, sea amateur o de alto rendimiento: el inquebrantable espíritu de superación y la inextinguible llama que alimenta las ganas de ganar.